Polonia se prepara para un ataque de Rusia con el que Putin busca poner a prueba a la OTAN
Es un multitudinario evento que atrae, desde hace ya ocho años, a ministros, autoridades y empresas del sector, además de decenas de expertos en temas militares, geopolíticos y de seguridad. A principios de mayo, el Estadio Nacional de Polonia, en el margen oriental del río Vístula, con su innovadora arquitectura y su techo retráctil, se transforma en un inmenso espacio logístico para acoger ‘Defence 24 days’, la feria bélica de mayores dimensiones que se celebra en Europa Central y Oriental. En este novísimo lugar, durante dos jornadas, no solo se presentan las principales innovaciones del sector, desde modernas fragatas construidas por empresas holandesas hasta robótica y drones de última generación, sino que también se organizan presentaciones y elevados debates acerca de la guerra que se desarrolla en la vecina Ucrania, y la compleja situación geopolítica actual en Europa.
[–>[–>[–>La cita de Varsovia constituye todo un ejemplo de la actitud con la que afronta el país eslavo la invasión rusa de Ucrania, hace ya más de cuatro años, y las consecuencias que de ella se derivan. Tanto la ciudadanía como las autoridades son conscientes de que en la frontera oriental de la UE, durante los próximos años o décadas, deberán gestionar la amenaza que representa una potencia agresiva y hostil como la Federación Rusa, en un momento, además, en que la fuerza disuasoria de la OTAN y la solidaridad en el seno de la alianza ante un posible ataque está más que nunca en entredicho. “Me gustaría que en España los ciudadanos comprendiera la situación,” explica Pawel Kowal, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Sejm, la Cámara baja del Parlamento, a un grupo de corresponsales españoles invitados por la embajada de Polonia en Madrid, ante un mapa de la frontera de su país y Bioelorrusia. “A veces es difícil trasladar este mensaje a países aliados” situados lejos de Ucrania, como puede ser el caso de España o incluso Italia, viene a afirmar el diputado.
[–> [–>[–>Gitanas Nauseda, presidente de Lituania, junto con Karol Nawrocki, presidente de Polonia, en las maniobras militares ‘Brave Griffin 26’ en el lado lituano de Suwalki Gap. / Damian Lemanski / Bloomberg
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Y lo cierto es que la eventualidad de un ataque limitado contra territorio de la UE o la OTAN, que no implique una respuesta masiva de la alianza, pero que “ponga a prueba” la solidaridad y la cláusula de defensa mutua contenida en el artículo 5 de la Carta Atlántica y en el 42 del Tratado de la Unión Europea, es contemplada aquí como una opción muy plausible y nada remota, aseguran fuentes oficiales polacas bajo el anonimato. “Consideramos que Putin podría sentirse tentado de lanzar este ataque durante el mandato del presidente Donald Trump», que acaba en 2028 o a más tardar en los «próximos años”, durante los cuales el pilar defensivo de los Veintisiete aún se hallará en periodo transitorio, no constituyendo ninguna fuerza de disuasión ante el Kremlin. “El presidente ruso es un oportunista» y es consciente que si aguarda en exceso, podría afrontar una situación «menos propicia», con unos aliados con reforzadas capacidades militares y más cohesionados, valoran dichas fuentes.
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Polonia gasta el 4,5% de su PIB en defensa y posee un moderno Ejército que aspira a contar en 2030 con 500.000 hombres. Ello convierte al país eslavo en la principal potencia militar de Europa oriental, y en el Estado situado geográficamente más cerca de los escenarios donde ese eventual ataque limitado podría tener lugar. En particular la región de Narva, en Estonia, habitada principalmente por rusohablantes, o la denominada ‘brecha de Suwalki’, el estrecho corredor de 80 kilómetros de longitud que bordea con la Federación Rusa y Bielorrusia y que separa territorio polaco de las tres repúblicas bálticas, países que cuentan con ejércitos pequeños y trágicos historiales de ocupación durante los años en que estuvieron bajo soberanía de la URSS.
[–>[–>[–>Semejante eventualidad es estudiada con detenimiento por el Instituto de Estudios Orientales, institución de análisis que observa los movimientos de tropas en Rusia y Bielorrusia y emite recomendaciones al Gobierno. Hoy por hoy, según Piotr Szymanski, investigador senior, la opción menos plausible es un ataque desde Bielorrusia y el enclave de Kaliningrado han sido desplegadas armas nucleares tácticas. Las tropas allí estacionadas no poseen una elevada capacitación de combate, ya que Rusia emplea en la actualidad a sus mejores soldados en la actualidad “en el frente de Ucrania”, valora este analista.
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Guerra híbrida
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La intensificación de la guerra híbrida lanzada desde Rusia en los últimos meses refuerza la sensación entre políticos y analistas polacos de que llevar la actual guerra de Ucrania a territorio de la UE constituye una opción que las autoridades militares en Moscú barajan desde hace tiempo. El pasado septiembre, 19 drones lanzados por el Ejército ruso violaron el espacio aéreo polaco, en un grave incidente que motivo la invocación por parte del Gobierno del artículo 4 de la OTAN, que implica la apertura de consultas ante una «agresión sin precedentes», un episodio que es interpretado por fuentes oficiales polacas anónimas como “un test” para medir, no solo la respuesta militar de las Fuerzas Armadas o la solidaridad dentro de la OTAN, sino también la resiliencia de la sociedad polaca. “EEUU (presidido por Donald Trump) fue el único país que no calificó el acto como provocación, dejando abierta la posibilidad de que se tratara de un accidente”, recuerdan con inquietud dichas fuentes.
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Líneas antitanques desplegadas en la frontera oriental de Polonia, adyacente a Bielorrusia. / Damian Lemanski/Bloomberg
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Pero la constatación de que el ataque vino acompañado de una oleada de decenas de miles de posts en las redes sociales acusando falsamente a Ucrania del grave incidente permitió determinar a los expertos locales que se trataba de una operación coordinada militar y de desinformación. Y es que en un país como Polonia, con agravios históricos relativamente recientes con Ucrania, y que acoge en estos momentos a más de un millón de refugiados ucranianos, el principal objetivo de la propaganda rusa es, más que generar simpatías hacía el Kremlin entre la población, “crear hostilidad entre ambos países y sus ciudadanos”, constata Adrianna Sniadowska-Koneczny, directora del Centro para las Relaciones Internacionales, un think tank especializado en desinformación. El segmento social objetivo de estas narrativas, según esta analista, es el electorado de “ciudades pequeñas o zonas rurales, o el orientado hacia la extrema derecha”, precisamente en un país que se apresta a elegir el próximo año al nuevo Parlamento.
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El Centro de Relaciones Internacionales, además, ha identificado una circunstancia que complica aún más la lucha contra la desinformación del Kremlin: la cada vez más visible alianza entre China y Rusia en este ámbito. Hay páginas web falsas con contenido prorruso y que transmiten sus narrativas, tales como News Front o Bygoszcz Daily, que están radicadas “en China”, y que, por mucho que se las elimine o las borre, reaparecen con una IP “diferente”.
[–>[–>[–>“Es mejor prevenir que curar”, concluyen fuentes gubernamentales acerca de la tensa situación que se vive en el país. Y para evitar pillar desprevenidos a los ciudadanos, circula ya entre los polacos un manual donde se instruye acerca de cómo reaccionar ante «amenazas digitales, químicas, biológicas, radiológicas o hasta nucleares», con un contundente eslogan presidiendo el encabezamiento del folleto informativo: “No retrase su decisión para prepararse”
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