Ponga recupera la mirada que le regaló el pintor gijonés Nicanor Piñole en su etapa paisajista
Hubo un Nicanor Piñole paisajista que quedó devorado por el Piñole retratista. Pero durante casi dos décadas Piñole pintó de forma bastante sistemática el concejo de Ponga. Lo hizo, recalca el investigador Peio H. Riaño, «como un renovador, hizo algo más que retratar el paisaje, retrató la identidad de Asturias».
[–>[–>[–>El cuadro pasa a llamarse «Viañu». / Á. G.
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Riaño, como Piñole, también quedó fascinado por Ponga, donde reside desde hace cinco años. La familiaridad de esos paisajes y una visita al Museo Nicanor Piñole fue lo que le puso tras la pista de esta nueva investigación que acabará extendiéndose en formato de libro (a mediados de junio) y en una exposición para el próximo año. Un cuadro de un paisaje en Ponga aparecía identificado en la cartela como el pico del Recuencu. Pero eso no era el Recuencu. Era el Porrón de Viañu.
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«El Torito» o «Paisaje de Picos de Europa». / Á. G.
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El cuadro se ha vuelto a presentar esta misma semana en el Museo Nicanor Piñole. Peio H. Riaño ha aprovechado para presentar el nuevo título, pero también su nueva propuesta de trabajo, en la que además de la institución museística ha recibido el apoyo de la Consejería de Movilidad.
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El proyecto visibiliza no solo el trabajo de Piñole en Ponga. También, explica Riaño, uno de los grandes paisajes desconocidos de Asturias. Se han conseguido agrupar una veintena de dibujos y bocetos y otras tantas pinturas con una relación estética muy estrecha.
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Cuaderno de cabina de cotiones. / LNE
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Riaño establece el inicio de esta pasión pongueta de Piñole en 1918, cuando llega al Picu Pierzu con su amigo Emilio Corugedo. Accede desde Tarna, ve el Tiatordos desde la cara sur y en ese viaje también conoce el Pierzu. «Es una fecha muy significativa porque en 1918 se declara Parque Nacional a Picos de Europa, que se convierten en el gran atractivo del paisaje asturleonés y cántabro. En esos años constantemente hay pintores, muchos madrileños, que vienen a Asturias a retratar los Picos, pero Piñole llega y lo que hace es darles la espalda, físicamente, mirando hacia el occidente, hacia el cordal de Ponga, y retrata el Pierzu. E insistirá en esta visión paisajística hasta 1936″.
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Piñole versionada por José Ramón Lueje en Ponga. / LNE
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Peio H. Riaño ve en esa actitud de Piñole un rechazo a la visión turística de los pintores foráneos, que «cazaban» estos paisajes y eran premiados en Madrid. Para Piñole, ir a Ponga era entrar en un lugar completamente inaccesible, tal y como Riaño ha documentado en fotografías de arrieros en la zona de 1919 que conserva el Muséu del Pueblu d’Asturies y en los diarios de un médico rural de la zona. «Piñole se encuentra una comunidad que sigue en el XIX, con unos recursos vitales que no tienen nada que ver con el mundo urbano del que procedía. Y esa bisagra, la unión de esas dos Asturias, es muy interesante, porque Piñole, el gijonés que solo ha vivido en la ciudad y ha visto el proceso de industrialización, consigue vincularse a este otro mundo, no es un turista, logra apoderarse del paisaje y construye identidad».
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Los Tiatordos, en la colección Sabadell. / Á. G.
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El pintor pasaba largas temporadas en una cabaña retirada en Sobrefoz, en Cotiones, cerca del límite con León, en un valle muy abrupto. Acudía con algunos amigos de Gijón, como el doctor Delor Castro, propietario del cuadro que ahora se ha identificado correctamente como el del Porrón de Viañu. Piñole no logró el aplauso en Madrid con estos paisajes, que calificaban de melancólicos, sin la luz mediterránea que triunfaba entonces. Pero al final aceptó pintar Picos de Europa. Lo hizo en 1936 y al estallar la Guerra Civil no se sabe si aquel año habría sido premiado. En todo caso, en su cuadro de «El Torito», precisa Riaño, «Picos de Europa se queda muy atrapado en la geografía pongueta; pinta un horizonte infinito, de plano contra plano, y al fondo la Peña Santa con una veladura casi rosada. Pero no son los Picos de Europa, es un paisaje de Ponga, toda su inaccesibilidad y al final Picos de Europa».
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