POTE GASTRONOMÍA | El mejor pote asturiano del mundo se come en Morcín
El mejor pote asturiano del mundo se cocina en Las Vegas de San Esteban, en Morcín. El Angleiru se proclamó recientemente, entre un centenar de restaurantes, campeón del concurso que le otorgó el premio al mejor pote asturiano del mundo.
[–>[–>[–>Liliana Gómez, su propietaria, manifiesta que el éxito se debe a la receta que le trasladó su abuela Carmen, quien le decía “lo más importante del pote es el chasquido de la patata al cortarla para que suelte el almidón que enriquece el caldo junto a un buen compango”. Otras claves de su afamado pote son “las berzas de nuestra huerta familiar, la mejor faba y cocinarlo a fuego lento con mucho cariño”, subraya.
[–> [–>[–>El Angleiru también obtuvo el reconocimiento de quedar tercer clasificado en la elaboración de los mejores callos del mundo en este Concurso a la Mejor Fabada y Otros Platos de Cuchara, organizado por La Guía de la Fabada, colectivo culinario de referencia para este plato, los callos y el pote asturiano. Ya en 2022, se proclamó campeón del mejor cachopo vegano, cuyo principal ingrediente son sus célebres setas a la parrilla.
[–>[–>[–>
Liliana pasó parte de su infancia y adolescencia junto a su madre Rosi y su abuela Carmen en la cocina del mesón La Antoxana, que su padre Antonio abrió en 1984 en la parte trasera de la gasolinera de Argame, en la carretera N-630. “Con 12 años ya pelaba patatas y preparaba merluza a la cazuela”, recuerda.
[–>[–>[–>Liliana Gómez, con el bote asturiano ganador. / F. Delgado
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Autopista
[–>[–>[–>
Al construirse la autopista a Mieres, en 1993, el negocio se resintió y su padre ideó algo especial para impulsarlo: “una secreta receta de una salsa que impregna un sabor muy peculiar a nuestras setas a la parrilla y este plato atrajo a numerosos clientes”, señala.
[–>[–>[–>
Con 18 años, Liliana marchó una semana de vacaciones a Mallorca “para desconectar y ver la luz ya que necesitaba ventilar”. Le ofrecieron trabajo como camarera en la discoteca Titos Palma, luego relaciones públicas y, finalmente, responsable de las barras. Durante el día asistía a clases para formarse en hostelería. Allí permaneció varios años hasta que entró a trabajar en El Corte Inglés y luego solicitó el traslado a Gijón para estar más cerca de su familia.
[–>[–>
[–>Al jubilarse su madre Rosi, su padre Antonio le ofreció ejercer como encargada en el mesón La Antoxana de Argame. Fue entonces cuando Antonio compartió con ella el secreto de la receta de la salsa que impregna sus setas a la parrilla y que no conoce ningún otro miembro de la familia ni empleado.
[–>[–>[–>
Tras jubilarse su padre, Liliana y su marido David Martín tomaron las riendas del Angleiru, que anteriormente ya había pasado por varias manos. “Estás loca, me dijeron todos menos mi padre”, recuerda. “Abrimos con mucho temor y David, que es muy manitas y la parte desconocida del negocio, se encargó de todos los detalles. A base de pico y pala y trabajar con mucha implicación durante doce años llegamos a la situación actual en la que estamos muy orgullosos porque vienen clientes de toda España a comer a nuestra casa y eso es muy gratificante”.
[–>[–>[–>Privacidad
[–>[–>[–>
Como complemento al negocio, habilitó un espacio denominado “Angleiru Congo” destinado a aquellos clientes que desean una mayor privacidad. “Ya lo han disfrutado distinguidas y conocidas personalidades del mundo de la música, el deporte, la televisión y la política, pero no puedo desvelar su identidad por secreto profesional”, afirma.
[–>[–>[–>
“Procuramos mantener la esencia de lo que éramos ya que hemos dado de comer a varias generaciones de una misma familia. La receta de la salsa con la que elaboramos las setas es tan secreta como la fórmula de la Coca Cola y fue la mejor herencia que me dejó mi padre. Me la dio a conocer cuando cumplió 65 años y se jubiló. No la conoce nadie más. La preparo a escondidas y necesito elaborar cientos de litros de la secreta salsa para impregnar la tonelada de setas a la parrilla que servimos en un mes”, confiesa.
[–>[–>[–>
Abuela
[–>[–>[–>
“Mi abuela me decía que para saber mandar hay que saber hacer y no pongo en la carta ningún plato que no haya probado antes. Me gusta mucho mi profesión y tratar con el cliente. La gran recompensa de este negocio es dar bien de comer. Lo mamé desde niña y lo disfruto, aunque haya dejado muchas cosas por el camino como mujer, como madre y como esposa», matiza.
[–>[–>[–>
David Martín, su marido, es la parte no visible del negocio y la clave fundamental “por su apoyo incondicional como socio, como amigo y como padre de mis dos hijas. Me ayuda a levantarme cuando me derrumbo y a no tirar la toalla”.
[–>[–>[–>
Aunque tiene en mente varios proyectos, el más inmediato será inaugurar dentro de un mes “Mountain Club El Angleiru”, el primero de España, con vistas a la montaña sagrada del Monsacro, para que sus clientes puedan disfrutarlo antes y después de comer.
[–>[–>[–>
“Tengo una clientela maravillosa que me hace muy feliz y un excepcional equipo de colaboradores, integrado por una veintena de personas, que trabajan dando lo mejor de sí mismas en la atención a nuestros clientes y los reconocimientos que hemos alcanzado nos motivan a seguir mejorando día tras día”, sentencia.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí