Queríamos hacer una marcha que reflejara la voz del residente
Pilar Domínguez Pedrosa (San Sebastián, 1973) es la fundadora y directora de estrategia en Mandarina Brand Society, la firma responsable de la nueva marca turística de Gijón. Dicha marca se presentó este jueves en la Colegiata de San Juan Bautista.
[–>[–>[–>Más que un logo, presentaron una nueva marca.
[–> [–>[–>Eso es. El jueves vimos el logo, pero es solo la punta del iceberg del trabajo de los últimos meses. Es todo más amplio. Todo parte del Plan Estratégico de Turismo y, dentro de las herramientas necesarias para llevarlo a cabo, se enmarca este desarrollo de marca. Hay un trabajo estratégico detrás muy importante. Se trataba de entender y conocer a los gijoneses, entender la ciudad, qué ofrecéis, cómo sois, cómo pensáis…
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¿Cómo ha sido ese trabajo?
[–>[–>[–>El proyecto arrancó con una lectura profunda del Plan Estratégico. Queríamos entender a dónde quería ir la ciudad con el turismo y cómo era su proyecto. Luego, vinimos a Gijón y pasamos unos días. Tratamos de mirar a los gijoneses con ojos objetivos, cómo miraría cualquier turista. O sea, con la mirada del día a día del que no está en la ciudad y la descubre.
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¿Y qué visteis?
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[–>Estuvimos hablando con gente de la calle. Nos reunimos con unas veinte personas del mundo de la cultura, restauración, hotelería, empresarios y también gente de a pie. Un poco de todo de la sociedad gijonesa. Les acompañamos en el día a día, nos llevaron a sus sitios favoritos, nos contaban su visión de la ciudad, de cómo son los gijoneses, cómo reciben, cómo acogen…
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¿La conclusión es que Gijón es poliédrica?
[–>[–>[–>Sí, sí. Gijón tiene la singularidad de que socialmente es hija de la mezcla derivada de la inmigración que vino a trabajar. Esos aspectos de mezcla y ciudad poliédrica se ve en aspectos culturales, sociales y económicos. Hay muchos matices, no es una ciudad para nada plana. En paralelo a las entrevistas y paseos por la ciudad, también se hizo una encuesta ciudadana. La idea era hacer una marca turística que reflejara la voz del residente.
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Cosa importante siempre y más con el turismo.
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El turismo es una herramienta de desarrollo siempre y cuando se use bien. Para eso, es importante que las administraciones públicas hagan su trabajo y en Gijón se está haciendo. Hay un plan que rige las decisiones en ese sentido y está pensado para que la actividad turística beneficie obviamente al turista, pero también al residente. Que sea una actividad turística ordenada porque, cuando no lo está, el turismo se convierte en un problema y perjudica en el día a día a los residentes.
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Prosiga.
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Cuando la actividad turística se ordena y los beneficios revierten en el local, el turismo sí es una herramienta de desarrollo positiva. En el Ayuntamiento de Gijón se están haciendo los deberes. Hay una voluntad clara y un equipo liderando esta materia que lo tiene clarísimo. No puede haber un destino turístico si el residente no lo quiere. Ya se ha visto lo que pasa en otros sitios con las protestas y la turismofobia. Aquí se trata de evitar todo eso.
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En Gijón, lo nuevo al principio no suele gustar. ¿Qué opiniones recibieron al respecto del nuevo logo?
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El proyecto tenía tenía una base importante que era desarrollar una narrativa. O sea, una manera de contaros. Se hizo un trabajo interesante respecto a los textos y la verbalidad. La parte visual al final es la que más pesa, porque parece que es como entrar un elefante en una cacharrería. Estas cosas requieren tiempo. Siempre habrá gente que te diga que le gusta o que no, pero lo que es verdad es que todas las decisiones de diseño se tomaron en coherencia con ese trabajo estratégico.
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Profundice.
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Se quería visualizar una ciudad abierta, contemporánea, vital, alegre, con energía… de ahí que hablemos de ese horizonte valiente, de esa ciudad que rompe los límites de su espacio físico, rompe el contorno de ese plano, y a partir de ese espacio abierto se muestra cómo es, con esa honestidad y con esa autenticidad que caracteriza a los gijoneses. Ese sentido del disfrute, del trabajo, de la herencia obrera y ese impulso hacia el futuro. Todo eso se intentó plasmar en esa identidad visual, que no es solo el logotipo. Hay todo un sistema visual, una caja de herramientas para el área de Turismo para ser versátiles y trabajar diferentes canales y soportes.
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Es decir, eso luego se traduce luego en campañas.
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Hablamos de un sistema. Es el logo, el color, la tipografía, es cómo se aplica todo a los diferentes soportes. Los copys y los textos que acompañan, es cómo se trabajan las fotografías. Y todo eso en conjunto construye una percepción de lo que sois. Queríamos construir una percepción de ciudad que siempre mira hacia adelante y que ha sido valiente en todas las decisiones que ha tomado. Que no le ha dado miedo reinventarse las veces que ha hecho falta y que ese horizonte sobre la mar, el de Chillida sobre Cimavilla, siempre ha sido una visión valiente de la vida. Eso, creo, es muy gijonés.
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¿Por eso se eligió el plano de la ciudad en lugar de un monumento concreto? ¿Para integrar a toda la ciudad en el turismo?
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Eso era un requisito. Desde Turismo lo tenían muy claro. Gijón no solo es el centro, sino que es una ciudad cimentada sobre los barrios a nivel de estructura social y de dinamización. Que se hablase de un Gijón global, no solo del centro, sino de los barrios y las zonas rurales era importante. Gijón es muy diverso. Tenéis verde, mar y centro y todo en un radio de unos cinco kilómetros. Queríamos reflejar eso también. Era importante que nadie de la ciudad se sintiera ajeno a esto y que se mostrara ese carácter poliédrico del propio aspecto físico de la ciudad.
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