¿quién asume el abandono acumulado en centros de toda la región?
La falta de mantenimiento en los colegios e institutos asturianos deja un reguero de incidencias que van de oriente a occidente, y que ahora suena con más fuerza por los casos de centros donde alumnos y profesores pasan frío, como en Langreo o Siero. Según las denuncias recogidas por varios sindicatos, hasta una veintena de centros viven en situaciones «precarias». Falta de calefacción, humedades, grietas o goteras son algunos de los problemas con los que lidian cada día el profesorado y las familias.
[–>[–>[–>Muchos docentes aseguran que entrar en determinados colegios es «volver al siglo pasado», incluso alguno ha decidido no dar clase alegando «riesgos para su salud», como ocurrió en el IES Concejo de Tineo, donde el tejado es de fibrocemento. Un problema que viene sobrevenido del vacío legal que hay en torno al acondicionamiento de los centros. La normativa establece que la conservación de los institutos es de dominio de la Consejería de Educación, mientras que los colegios corren a cargo de los ayuntamientos, salvo obras de gran envergadura en las que entrará el Principado. Una delgada línea que en ocasiones hace que el mantenimiento diario (como el cuidado del suelo del patio), por el uso, acabe provocando socavones que a su vez necesitan mucha inversión para ser arreglados. Como ocurrió en el CP Eulalia Álvarez Lorenzo, de Langreo, donde la dirección tuvo que trasladar al alumnado de infantil a otro patio para evitar lesiones.
[–> [–>[–>Desde Comisiones Obreras insisten en que el problema no es nuevo ni puntual, sino estructural y arrastrado desde hace décadas. La responsabilidad del mantenimiento de los colegios recae históricamente en los ayuntamientos, una obligación que se remonta a normativas del siglo XIX y que se ha ido manteniendo, con distintos matices, en las sucesivas leyes educativas. Sin embargo, la realidad presupuestaria actual hace que muchos consistorios, especialmente los pequeños, no tengan capacidad para afrontar reparaciones que van mucho más allá del mantenimiento ordinario.
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Deterioro acumulado
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Según explican los representantes del sector educativo, durante años de políticas de austeridad se fue acumulando un deterioro progresivo de los edificios escolares que ahora aflora con especial crudeza. En muchos casos, pequeñas deficiencias no atendidas a tiempo terminan convirtiéndose en obras de gran envergadura, con costes que pueden suponer un porcentaje muy elevado del presupuesto municipal anual destinado a infraestructuras. Es el caso del colegio de Zurea, en Lena, que el pasado mes de noviembre tuvo que ser trasladado al CRA de Lena por los problemas estructurales del edifico sin una fecha para rehabilitarlo.
[–>[–>[–>Esta situación genera además un conflicto competencial recurrente entre ayuntamientos y la Consejería de Educación. Cuando las actuaciones necesarias superan lo que se considera mantenimiento básico, ambas administraciones se disputan la responsabilidad, lo que retrasa las soluciones. «Ayuntamientos y Consejería se tiran los trastos a la cabeza», resumen desde CC OO, mientras los centros «siguen funcionando en condiciones inadecuadas».
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El problema es especialmente grave en zonas rurales y en las cuencas mineras, donde se concentran numerosos edificios antiguos con necesidades urgentes de rehabilitación. No obstante, el deterioro no es exclusivo de los municipios pequeños. Casos como el del salón de actos del colegio público La Gesta (Oviedo), que, según recuerda el sindicato, lleva diez años apolillado sin que nadie pague la obra, evidencian que incluso en grandes ciudades con mayores recursos persisten bloqueos administrativos que prolongan durante años el mal estado de instalaciones clave para la actividad educativa.
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[–>En invierno, las incidencias se multiplican y agravan, incrementando la preocupación entre profesorado y familias. El CP de San Pedro de Escobio (Aller) tiene los techos de uralita, lo que produce humedades y grietas, el CEE Santullano (Mieres) lleva desde noviembre con la calefacción estropeada, en el CRA de Boo (Aller) las ventanas son muy viejas, sellando mal y dejando pasar el frío, y en el CP Elena Sánchez Tamargo de Laviana el centro tiene goteras. Son solo algunos ejemplos. Desde CC OO reclaman una clarificación definitiva de competencias y un plan de inversión estable, que evite que el mantenimiento de los centros educativos siga dependiendo del tamaño del ayuntamiento o de la interpretación de una «delgada línea» administrativa que, mientras tanto, mantiene a cientos de alumnos dando clase en edificios deteriorados.
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