RECIBO LUZ | Competencia maniobra para bajar lo que pagan los clientes en el recibo de luz por las paradas forzosas de fábricas
España puso en marcha durante la anterior crisis energética un mecanismo que permite forzar la parada de grandes fábricas industriales para recortar rápidamente el consumo de electricidad si hay riesgo de desajustes graves en el sistema eléctrico, en caso de no tener suficiente producción eléctrica para cubrir con garantías toda la demanda y contar con margen de reserva de sobra. Es un sistema por el que las factorías dispuestas a parar cobran y que lo pagan todos los clientes en el recibo de luz. Y ahora la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) prepara una reforma para rebajar el coste de este servicio, después de que se disparara en la última subasta celebrada.
[–>[–>[–>Red Eléctrica de España (REE), el gestor del sistema eléctrico español, celebró el pasado noviembre la última puja en busca de factorías industriales o compañías energéticas dispuestas a parar a momentos su actividad durante el primer semestre de 2026 en caso de emergencia. Red Eléctrica había reforzado el mecanismo con más empresas industriales dispuestas a parar, con más potencia eléctrica disponible para asegurar el buen funcionamiento del sistema y con más horas en las que el gestor puede ordenar el parón de factorías en caso de ser necesario. Y el coste pagado por todos los clientes en el recibo de luz para cubrir Este servicio se disparó.
[–> [–>[–>La última puja del denominado servicio de respuesta activa de la demanda (SRAD) se saldó con una treintena de grupos industriales que percibirán en seis meses una retribución fija de 255,5 millones de euros, con un fuerte incremento del 80% en relación al coste equivalente del año pasado. La anterior subasta a ésta marcó una retribución de 283 millones para las fábricas dispuestas a parar en caso de ser necesario, pero en este caso eran los pagos que han recibido durante todo 2025, no sólo un semestre.
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Tras la fuerte subida, la CNMC quiere introducir cambios en la forma de adjudicación de este sistema para abaratar costes, y ha puesto en marcha una reforma exprés para poder aprobarla antes de la próxima subasta, que debería celebrarse en las próximas semanas para contar con empresas dispuestas a parar en la segunda mitad de 2026. En los últimos años, las subastas han mostrado una evolución positiva con un aumento de la participación y un crecimiento de la oferta a precios competitivos, y en la puja del pasado noviembre se alcanzó una participación récord.
[–>[–>[–>“No obstante, esta Comisión detectó una serie de cuestiones en el proceso de adjudicación que contribuyeron a que el precio resultante fuera sensiblemente más elevado que en las subastas previas, a pesar de la mayor competitividad y, en consecuencia, el coste resultante alcanzara también niveles máximos”, subraya la CNMC en la documentación oficial del proceso de consulta pública abierto para reformar las normas de las subastas y en la que propone aplicar varios cambios.
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Las subastas del mecanismo se rigen por su sistema marginalista, en la que la última oferta que resulta adjudicataria (la más cara) marca el precio que cobrarán todas las demás. La CNMC busca evitar que la asignación de un pequeño volumen de oferta provoque un aumento significativo del coste de todo el servicio, así que propone que Red Eléctrica pueda aplicar límites y tenga poder para dejar fuera algunas pequeñas ofertas adjudicatarias pero que no suponen un gran beneficio de protección del sistema eléctrico por ahorrar poca luz y sí un gran coste por encarecer la oferta de todas las demás compañías industriales.
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[–>En paralelo, la CNMC propone “limitar la transparencia” en el conocimiento de todas las ofertas presentadas por grupos industriales en cada subasta, dado que da demasiadas pistas a las compañías sobre cómo actúan sus competidores y algunas de ellas pueden modificar sus estrategias de oferta para subir el precio. Actualmente se dan a conocer a posteriori todas las ofertas presentadas en cada subasta, pero Competencia pretende que a partir de ahora sólo se publiquen las ofertas adjudicatarias e impedir el acceso a toda la información a los que pretenden inflar ofertas.
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Más de 775 millones desde 2023
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Los 255,5 millones que están pagando los clientes entre enero y junio de este año se suman a los 520 millones ya abonados desde que el mecanismo se puso en marcha a mediados de 2023. En total, la factura eléctrica ha asumido en este tiempo 775 millones a fábricas dispuestas a parar, además de los pagos variables cada vez que se activa de manera efectiva el escudo de protección. El sistema de reacción resulta más barato que otras opciones para resolver posibles desajustes, como por ejemplo activar centrales de gas para elevar la producción, según destacan desde REE.
[–>[–>[–>Precisamente desde el apagón de abril y todavía ahora más de un año después, Red Eléctrica está aplicando un modo de operación reforzada para reducir al mínimo la posibilidad de un nuevo colapso, frenando un poco el uso de las renovables y primando la utilización de energías tradicionales, especialmente las centrales de gas. Una seguridad extra que está implicando también un mayor precio final de la electricidad, que REE ha cifrado hasta ahora en 666 millones de euros, pero que las compañías eléctricas elevan por encima de los 1.100 millones.
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En plena resaca del histórico apagón del pasado abril, todos los mecanismos para garantizar la continuidad y el correcto funcionamiento de todo el sistema eléctrico están bajo lupa. Sin embargo, el SRAD no está concebido específicamente para evitar grandes apagones, sino que busca garantizar el mercado eléctrico tenga reserva de energía suficiente en sus servicios especiales de ajuste. Desde Red Eléctrica siempre se ha negado que en las ocasiones en que se activó el SRAD que en ningún momento hubiese habido riesgo de apagón.
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