RECUERDA QUE LA VIOLARON TRAS TERAPIA
Tiene 23 años y es una superviviente. «Bloqueó su mente durante años», pero «se sentía siempre mal, incomprendida, no encajaba en el colegio» y pensaba permanentemente en suicidarse. Desde los 14 años está en tratamiento psicológico. Y fue en una de las terapias, conocida como EMDR, cuando la joven «empieza a recordar un traumático y violento suceso de su niñez», según la denuncia que presentó y a la que ha tenido acceso el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
[–>[–>[–>Gracias a esa terapia, aprobada por la OMS, la joven habría descubierto lo que le ocurrió en el verano de 2009. Iba a cumplir seis años y pasaba unos días en una casa familiar en Extremadura. Estaba allí con un primo y dos amigos suyos, veinteañeros. Ella se tumbó en la cama de una habitación para jugar a la Nintendo y entonces entraron ellos.
[–> [–>[–>La denuncia explica con detalle cómo la violaron y la obligaron a hacerle una felación a uno de ellos, también menciona detalles como un cachorro de perro que intentó protegerla y morder a sus agresores. Sus recuerdos recuperados en la terapia indican que cuando finalmente la dejaron, y después de amenazarla si decía algo, se encerró en una alacena y echó el pestillo hasta que llegó su padre.
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Veteranos de guerra
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La terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) es un método de psicoterapia que tiene algunos puntos en común con la hipnosis y fue desarrollado por la psicóloga estadounidense Francine Shapiro en los años noventa. Se utiliza desde entonces como ayuda para veteranos de guerra que sufren estrés postraumático, también en víctimas de violaciones y pacientes con trastornos alimenticios.
[–>[–>[–>Trata de desbloquear esos recuerdos traumáticos. Para lograrlo intenta estimular el cerebro. Un paciente de una sesión EMDR se somete a estimulación táctil (mediante toques en las manos o los hombros), auditiva (le ponen sonidos alternativamente en los oídos), pero sobre todo, recibe estimulación visual. El terapeuta le provoca movimientos oculares de un lado a otro, haciéndole seguir su dedo. Todo para que el paciente reviva el recuerdo del trauma.
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Temor, verguenza y miedo
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Fue durante esas sesiones, en el año 2021, cuando la joven recordó la violación grupal que habría sufrido en la casa familiar cuando iba a cumplir seis años. Después de recuperar ese recuerdo traumático, la joven explicó que no dijo entonces nada a su padre ni al resto de familiares «por temor, vergüenza y miedo ante la amenaza en modo de advertencia que le había hecho su primo», uno de sus presuntos violadores.
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[–>Desde entonces ha sufrido muchos problemas psicológicos, incluidos intentos de suicidio. Su denuncia incluye informes de dos psiquiatras que la han tratado. A uno de ellos le explicó en 2023 que «tiene un recuerdo de haber sufrido una violación por parte de un primo de 21 años y unos amigos de este cuando ella tenía seis o siete años. No le contó a nadie el episodio porque le dijeron y amenazaron de que no lo hiciera y sintió mucho temor. El episodio quedó olvidado y reapareció en el recuerdo en el transcurso de una psicoterapia, rodeado de intensa angustia, momento en el que se lo comunicó a sus padres».
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Pesadillas y flashbacks
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Otra psiquiatra explica en el informe remitido al juzgado número 5 de Plasencia, encargado del caso, que «la paciente refiere haber sufrido un abuso sexual en la infancia, entre los seis y los siete años, por parte de su primo y dos amigos de éste. Este episodio quedó olvidado y reaparece hace dos años durante una sesión psicoterapéutica. Actualmente este recuerdo aparece de manera repetitiva, en pesadillas y flashbacks, generando en la paciente una angustia intensa, ira y deseos autodestructivos».
[–>[–>[–>«Fue como una imagen nublada, empezó a desaparecer la niebla … Ahora tengo claro qué es lo que pasó… Al principio era un recuerdo de un tocamiento, luego empecé a recordar más acontecimientos como la felación o la violación», explicó la denunciante
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Ella misma lo explicó así a los psicólogos que la examinaron: «fue como una imagen nublada, empezó a desaparecer la niebla … Ahora tengo claro qué es lo que pasó… Al principio era un recuerdo de tocamiento al que llegué yo sola a base de tiempo, luego empecé a recordar más acontecimientos como la felación o la violación«.
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Un sueño
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Tras la investigación, la jueza encargada del caso, titular del número 5 de Plasencia (Cáceres), ha decidido archivar la denuncia. En un auto del pasado 19 de junio, la magistrada señala que la joven «tuvo conocimiento de los hechos a través de un sueño» que luego fue «perfilando a través de la terapia EMDR, una técnica muy eficaz para el estrés postraumático».
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La jueza considera que «sin perjuicio de que ello sea posible, los hechos relatados en esta querella, se han construido a través de dicha terapia, que ha permitido a la querellante desbloquear ciertos recuerdos del pasado». Añade que la joven solo identificó a los tres presuntos violadores «en un momento posterior, cuando su primo proporcionó una serie de alternativas que pudiesen cuadrar con su relato».
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«Ciertas incongruencias»
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La juez recuerda también que existen lagunas y contradicciones en el testimonio de la joven, como que no fue llevada al médico después de la agresión (ella asegura que sí) y que no durmió aquel verano en la casa familiar de Plasencia. Indica que el informe de los forenses que examinaron a la chica «aporta un relato lineal, con ciertas incongruencias contextuales» y señala que «no es posible establecer compatibilidad de su relato con hechos de naturaleza sexualizada en la infancia ni posibles repercusiones psicológicas en los términos descritos».
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La magistrada concluye que «la versión incriminatoria ofrecida por (la denunciante) carece de la consistencia exigible, presentando contradicciones y sin venir respaldada por elementos indiciarios externos», por lo que cierra el caso sin procesar a ninguno de los investigados, que han sido defendidos por la abogada Beatriz Uriarte, del despacho de Ospina Abogados.
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