Renovarse o morir
No es que llueva sobre mojado, pero es que la tradicional «plaza» de Cangas de Onís, el mercado semanal que cada domingo tiene lugar en la vieja capital del Reino de Asturias, se merece una profunda reestructuración. De sobra es conocido el enorme «tirón» que tiene, sobremanera en periodos de máxima afluencia turística, convirtiéndose en uno de los reclamos y epicentros de la comarca del Oriente del Principado de Asturias.
[–>[–>[–>Para nada voy a descubrir el singular atractivo que ofrece al visitante ese ancestral espacio, bajo los soportales del inmueble conocido como Palaciu Pintu, cerca del Palacio Cortés y que se extiende por sus aledaños. Eso sí, llegó el momento de aplicarle un lifting y acabar por darle una vuelta de hoja a ese enclave para que no acabe muriendo de éxito. Y es que girar visita a la ciudad de Cangas de Onís, en domingo, y no ir a conocer la «plaza» es imperdonable para cualquier foráneo o visitante.
[–> [–>[–>Me consta que el Ayuntamiento cangués, presidido por el popular José Manuel González Castro, viene trabajando desde hace algún tiempo en mejorar el mercado semanal para convertirlo en más atractivo cara al turista y, por supuesto, también para la ciudadanía. El asunto no es moco de pavo, pues necesita de mucho tacto, mano izquierda y acierto para evitar que la gente se eche encima. A veces, los cambios levantan ampollas, pese a que en ocasiones son indispensables.
[–>[–>[–>
Llevo años insistiendo en la necesidad de acometer un giro contundente a los puestos de venta ambulante, sobremanera de textiles, que ubican en las cercanías de la iglesia parroquial de Santa María, a ambos lados de la calle Mercado. Creo, en mi opinión, que existen zonas bastante más discretas para quienes lo deseen realicen sus compras de ropa interior, tanto en blanco como en variopintos colores.
[–>[–>[–>Lo mismo digo de otros stands petados de infinidad de productos gastronómicos localizados en esa vía peatonal canguesa, precisamente cuando el radio de expansión de los chiringuitos bien podría reubicarse en sitios como el barrio de la Concepción o en el Mercáu los Gochos. Ya sé que no es fácil cambiar o modificar los hábitos y mucho más cuando el personal lleva años en el mismo punto de venta a pie de calle. Pero, toca renovarse o morir. Incluso dotarla -todo hay que decirlo- de aseos o baños públicos. No hay excusa que valga.
[–>[–>[–>
La «plaza», el icono de la ciudad de Cangas de Onís, pide a gritos sustanciales cambios. Para nada me voy a meter ahora mismo en lo que ofertan o dejan de ofrecer los vendedores a los potenciales consumidores que los domingos se dejan caer por allí. Ni tampoco con los hombres y mujeres del campo que acuden con sus excedentes. Eso son palabras mayores. Lucho por mejoras y comodidades, sin olvidar la limpieza y el indispensable baldeo, en un céntrico espacio público visitado por muchísima gente, pero que se ha quedado obsoleto en los tiempos que corren.
[–>[–>
[–>Vuelvo a incidir que el tema posee mucha tela que cortar y, al menos, de ponerse manos a la obra, tratar de satisfacer a la mayoría de las partes involucradas. La «plaza» de Cangas de Onís puede, y debe, seguir creciendo siempre dentro de un orden. Lo repetitivo suena a veces cansino y ahora toca un giro o cambio de rumbo en ese enclave, persiguiendo metas más convincentes. Las novedades, al principio, causan vértigo, recelo, pero a la larga se convierten en revulsivos. Y el mercado no va a ser menos. Lo agradecerán oriundos y forasteros.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí