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Sánchez incentiva la desaceleración industrial de España

Sánchez incentiva la desaceleración industrial de España
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  • Publishedabril 20, 2026



El Gobierno, ocupado en permanecer en el banco azul a cualquier precio, por un lado, y, por otro, comprometido a construir una sociedad subsidiadagenera un clima contrario a la inversión empresarial, ya sea extranjera o nacional, y esto se puede ver con especial intensidad en la industria, segundo sector nacional por su importancia en el PIB.

De esta manera, el Índice de Producción Industrial (IPI) de febrero muestra que La producción industrial vuelve a caer.lo que denota un empeoramiento de las expectativas y una intensificación de la desaceleración económica.

Así, en España se produce una variación del -1,3%. Si bajamos a la comparación por regiones, encontramos que el ritmo anual de producción industrial aumenta respecto a febrero de 2025 sólo en tres comunidades autónomas y disminuye en los otros catorce. Así, Castilla y León (12,9%), Cantabria (3,7%) y Aragón (1,7%) fueron las que crecieron, mientras que los peores resultados se dieron en La Rioja (-11,2%), Asturias (-10,7%) y Extremadura (-9,1%).

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Ahora bien, no hay que olvidar que el grueso de las potencias en materia económica,
Como es lógico, reside en el Gobierno de la nación, y es éste el que, con su política económica basada en el gasto, en el cambio hacia mano de obra poco cualificada y ramas de actividad de escaso valor añadido, desde la cultura del subsidio, así como la inseguridad jurídica que siembran muchas de sus actuaciones, quien está provocando esto retroceso industrial.

De hecho, la caída es intensa, porque el IPI cayó un 2,3% interanual en febrero de 2025 y ahora, desde esa caída, cae otro 1,3%, que ahonda en el otoño y muestra la debilidad con la que su política económica está permeando al sector industrial, crucial para el desarrollo sostenible de la economía a largo plazo.

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Este mal resultado del año hace que el acumulado del año disminuya un 2,2% interanual, lo que muestra la Mal comienzo industrial en 2026. Este sector, que es el que requiere mayor inversión empresarial, puede estar indicando una anticipación de malas expectativas, por lo que deterioro estructural de la economía españolaen el largo plazo, que ahora no se percibe camuflado por la anestesia del gasto público en el corto plazo, así como un potencial desplazamiento de las actividades industriales a otras latitudes que ofrecen un entorno más favorable para el desarrollo empresarial e industrial.

Este empeoramiento de las expectativas se ve claramente en el comportamiento de los bienes de consumo duradero, que en febrero de 2026 Cayeron un 6,4% interanual. Dado que estos bienes requieren un mayor esfuerzo económico por parte de los consumidores, el hecho de que su producción disminuya indica que las empresas anticipan una empeoramiento de las expectativas. Asimismo, el comportamiento de los bienes intermedios, con una caída del 2,9%, también muestra un empeoramiento de las expectativas sobre su necesidad de fabricar bienes finales, debido a una caída futura del consumo del sector.

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Es más, en el acumulado del año, la caída del IPI es del 2,2% interanual, antes
comentado, pero los bienes de consumo duradero cayeron un 10,3% y los bienes intermedios cayeron un 4,4%, lo que muestra la gravedad del empeoramiento de las expectativas en lo que va de año.

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Sánchez, sin embargo, intensifica el intervencionismo dañino de su política económica, de modo que no hace nada para aliviar obstáculos, eliminar obstáculos, dar seguridad jurídica a las inversiones, generar certidumbre y atraer inversiones, sino todo lo contrario.

Es más, con su política intervencionista y su intento de conceder a los independentistas lo necesario para seguir siendo presidente del Gobierno, está empujando a la economía española hacia la irrelevancia, por mucho que intente presumir de datos macro anestesiados por el gasto público, eso sí, a costa de una enorme losa de deuda pública y de gigantescos desequilibrios estructurales que empeoran las expectativas y están provocando que dejemos de ser una economía dinámica en sí misma y pasemos a ser una economía subvencionada, cortoplacista e irrelevante.

Tememos una economía frágil, endeudada, subvencionada y cada vez menos productiva, con empleo precario, que expulsa a los más capaces y que depende de mano de obra poco cualificada. Es la economía de subsidios, que empobrece a la sociedad española.



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