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Sánchez pone en un grave aprieto a la economía española – José María Rotellar

Sánchez pone en un grave aprieto a la economía española – José María Rotellar
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  • Publishedfebrero 9, 2026



Él PIB crece un 0,8% intertrimestral, un 2,6% interanual y un 2,8% en el conjunto del año -por cierto, a pesar de los datos impulsados ​​por la anestesia del gasto públicouna décima menos que la estimación del Gobierno, según datos del IVTR-2025 de la Contabilidad Nacional Trimestral.

El gasto público está impulsando el crecimiento, con un 1,7% interanual, que ha mantenido crecimientos cercanos al 2% interanual en cada trimestre de 2025. Llama la atención que, con la fuerte desaceleración que ha sufrido la industria en los últimos meses en sus indicadores parciales, repunta con fuerza un 2,8% interanual.

El Gobierno vuelve a lanzar su discurso triunfalista sobre la economía, con sus datos coyunturales impulsados ​​por el gasto público y el crecimiento poblacional. Curiosamente, desde hace un trimestre, ahora que La contribución del sector exterior languidecelos datos parecen proporcionar una perfecta sustitución de la disminución de la contribución del sector exterior por el aumento de la demanda nacional, con datos muy sorprendentes sobre el consumo de los hogares y la formación bruta de capital fijo cuando se analiza la tendencia de todos los indicadores es bajistaNo alcistas, sobre todo en la inversión, que está siendo elevada, sorprendentemente al alza en los últimos trimestres.

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Se trata de datos que han cobrado impulso a finales de año, por lo que un crecimiento sólido siempre es algo de lo que estar contentos. Ahora bien, ¿es el crecimiento de la economía española? Me temo que no.

La economía se sostiene a corto plazo en una especie de fuga hacia adelante, impulsada por un gasto público en crecimiento exponencial, una deuda exorbitante y una financiación ilimitada gracias al apoyo tácito del Banco Central Europeo (BCE) con su herramienta antifragmentación. Además, él todavía buen comportamiento del turismo y, durante buena parte del año, una buena aportación a la economía del conjunto del sector exterior, han permitido a la economía mantener un cierto impulso.

Se trata, por tanto, de un crecimiento a corto plazo construido sobre la acentuación de la desequilibrios estructurales que tiene la economía española. Fundamentalmente, el gasto público ha provocado este impulso alcista temporal, que seguirá el curso de las reglas fiscales. La gran mayoría de los fondos de recuperación de la UE no se han canalizado al sector privado, por lo que después de la financiación inicial, en lugar de movilizar la inversión privada, tendrá que haber contribuciones de fondos públicos, que con el tiempo ya no serán financiados por la UE, lo que ejercerá presión sobre el gasto. Por eso el Gobierno quiere ahora implementar lo anunciado fondo soberano falsoporque necesita el gasto para seguir manteniendo la anestesia del crecimiento de corto plazo.

La financiación ilimitada resultante del apoyo del BCE tampoco será eterna, y cuando se retire toda la financiación se encarecerá, perjudicando a la economía productiva y ejerciendo presión sobre el presupuesto público durante un tiempo. mayor pago de intereses de la deuda.

Con los hogares asfixiados por el aumento de los precios y con las empresas y familias que han visto encarecerse su financiación, parece difícil entender que la demanda interna vaya a ser la que sustituya a la externa de forma estructural. El reflejo del mercado laboral tampoco es bueno estructuralmente: Cae la productividad por puesto de trabajo a tiempo completo un 0,2% interanual y la productividad por hora realmente trabajada se queda en apenas un 0,4%, aunque cae un 0,4% intertrimestral.

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Un crecimiento a corto plazo sobre la base de un marcado deterioro estructural, que nos lleva en una dirección que no puede terminar bien. Algunos se rasgarán las vestiduras al decirlo, pero son los mismos que negaron que la inflación fuera a entrar en espiral en la economía. Son los mismos que negaron que hubo poca inversión en el mantenimiento de infraestructura. Son los mismos que negaron la crisis de 2007. El camino que está tomando la economía española no es saludable ni sostenible.

En definitiva, la economía española ha estado –y está- sustentada en el gasto público, cuyo enorme endeudamiento provoca un efecto de expulsión de la inversión privadaque también se ve ahuyentada por la creciente inseguridad jurídica creada por el Gobierno. España necesita reformas, no más gasto, déficit y deuda, ni más impuestos. Necesita que la economía sea sostenible por sí sola, no respaldada por fondos públicos. Necesita un crecimiento sano, no moribundo, que languidezca, mientras pierde productividad a borbotones y cada día se queda sin capacidad estructural para crecer.

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