"Siempre ha habido y siempre habrá guerras"
Es difícil encontrar alguna ventaja en la guerra, pero, aunque no la tenga, ayuda saber qué se esconde detrás de la máscara de los individuos. Si llamamos piedra de toque a lo que se utiliza para conocer la pureza de una materia, la guerra sería descubrir el fondo de la ignominia en las personas. A veces no es posible evitarlos, es cierto, como es –para mí– el derecho y la necesidad de cada pueblo de defenderse, armándose, para disuadirlos mejor, de manera proporcional a la amenaza. Pero intentando evitarlos por todos los medios y viendo en ellos el máximo horror que ha producido nuestra especie y la mayor fuente de inhumanidad. Cuando, ante una guerra horrible fruto del fanatismo, la codicia o la voluntad de poder, alguien se encoge de hombros y simplemente pronuncia la frase que da título a este proyecto de ley, veamos en esa indiferencia una forma de conformismo.
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