¿Sientes envidia al compararte con otros? 5 estrategias para reconectarte contigo y con tus propósito

La envidia tiene mala reputación. Por eso casi siempre lo ocultamos o disfrazamos. Pocas personas admiten abiertamente tener envidia.aunque los estudios indican que casi todo el mundo lo experimenta en mayor o menor medida.
Por eso algunos han intentado lavarle un poco la cara y añadirle el adjetivo de “un deseo saludable”alejarse de los sentimientos que habitualmente se le asocian, como la ira, la ansiedad y el odio.
Pero el problema no reside en el deseo en sí. El problema está dentro de nosotros. y cómo reaccionamos ante este impulso que, repito, es una emoción natural, y las emociones no son ni buenas ni malas.


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¿Sentimos más envidia que antes?
EL surgimiento de las redes socialesInstagram, en particular, han relanzado el debate sobre la envidia. No es que antes no existiera, aunque sí es cierto que la avalancha de imágenes idílicas que nos invadieron hizo mucha más gente pensó que no tenían suficiente y aspiraba a esta vida, aunque se insistía en que casi siempre eran imágenes que no reflejaban la realidad.
La psicología, y más particularmente la psicología social, ha estudiado en profundidad este sentimiento. EL psicóloga esperanza lópezdel estudio Nexo Psicología, admite que “es una de las emociones más complejas” y que está muy ligada a nuestra evolución. Desde pequeños ya existen los celos, que son envidia.
“Hay envidia entre iguales”, explica la psicóloga López. Es muy extraño envidiar a alguien que está muy lejos. de nuestra clase social o grupo de referencia. “Por tanto, es más difícil envidiar a Donald Trump que a tu vecino o a tu amigo”.
Si no hay comparación, no hay deseo. “La envidia nos habla de algo que anhelamos o sentimos que nos falta”, subraya. psicóloga Rebeca Cid Sande. En este sentido, en lugar de verlo como un simple veneno para nuestro bienestar emocional, se puede interpretar como una señal.
En este sentido, el deseo funciona como un espejo. Esto nos da la imagen de nuestras carencias. Cuanto más sentimientos negativos nos provoque, más seguramente reflejará la mala imagen que tenemos de nosotros mismos y de nuestra vida.
Aprende a analizar tu deseo.
La teoría de la comparación social, formulada por psicólogo León Festingerexplica que nos valoramos a nosotros mismos midiendo nuestra posición en relación con los demás: quién gana más, quién tiene más éxito, quién parece más feliz.
Hemos dicho que nos comparamos con nuestros iguales, pero eso no es del todo cierto. Nos comparamos con lo mismo que vemos arribapersonas que percibimos como mejores que nosotros en uno o más aspectos.
El deseo específico por algo que le pasó a otra persona no tiene gran importancia. Debería mantenernos más ocupados y preocupados cuando el sentimiento de anhelo es Acompaña la dolorosa sensación de haber sido dejado atrás..
Aquí es cuando podemos aprovechar la oportunidad para mejorar. “El deseo puede convertirse en motor del autoconocimiento cuando analizamos su origen y redirigimos esa energía hacia objetivos personales”, explica. la psicóloga argentina Lucía Crivelli.
Pregúntate ¿qué parte de la vida de la otra persona indica algo que quiero cambiar? Y manos a la obra.
Estrategias para tener menos envidia
Si el anhelo te incomoda o afecta tus relaciones y tu bienestar emocional, existe Fórmulas que nos ayudarán a gestionar mejor esta emoción. o evitarlo. La psicología ofrece cinco:
- Aceptar sin juzgar. Negar el impulso sólo lo hace más fuerte. Como explica Cid Sande, “aceptar que sientes estas emociones sin juzgarte es el primer paso para gestionarlas de forma saludable”.
- Reducir las redes sociales. Las fotos de tu vecino en Japón o Hawaii no te servirán de nada. Ya sabes que la foto fue tomada para que pareciera que el lugar es idílico, por no hablar de los otros diez mil turistas que hay alrededor. “Tanto impacto genera malestar y disminuye la satisfacción vital”, advierte la psicóloga Ana García Rey. Establece horarios y bloquea a las personas cuyo contenido te incomode.
- Entrenar la gratitud. Suena cliché, pero ayuda mucho. Obligarte a buscar cosas en tu vida que te hagan feliz ayudará a tu cerebro a reorganizarse y a tener pensamientos más positivos. “Cultivar una actitud de gratitud neutraliza el descontento que surge por mirar constantemente lo que tienen los demás”, confirma García Rey.
- Concéntrate en tus fortalezas. Concéntrate en las áreas en las que sobresales, en lo que dominas, en tus valores. Cuando te reconoces desde ahí, la vida de los demás deja de ser un examen que crees haber suspendido.
- Analiza el sacrificio que esto supone.. Piensa realmente en cuánto esfuerzo tuvo que hacer la otra persona para conseguir lo que tiene y si tú estarías dispuesto a pasar por lo mismo. Por ejemplo, envidias un ascenso, pero no piensas en las horas de trabajo, los sacrificios familiares que significa para la otra persona. Sólo nos fijamos en el precio.
La psicología nos recuerda que comparar es humano, pero también que la comparación puede dejar de regir tu vida. No se trata de dejar de mirar a los demás, sino de no olvides mirarte a ti mismo.
Como resume Esperanza López, entender el deseo y mirarlo de frente nos permite “superarlo y transformarlo en lugar de quedarnos atrapados allí.
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