Sin palabras
La justicia decidirá sobre la legalidad o no de los negocios de José Luis Rodríguez Zapatero. Queda mucho para la sentencia, no tanto para constatar que su imputación ha escamoteado un buen puñado de palabras a la izquierda. Y no son las primeras que se desvanecen. El temor a la derecha como gran argumento, el hiperliderazgo como principal polo de atracción y el tacticismo como forma de supervivencia han permitido al PSOE llegar y mantenerse en el poder, aunque sea haciendo equilibrios. Pero cuando la estrategia política parece supeditada a la estrategia de comunicación, las palabras acaban perdiendo el sentido. Cuando todo es «relato», todo es ficción. Aunque no lo sea. Aunque haya argumentos, datos y gestiones que sustenten la labor del gobierno, el exceso de gesticulación y emocionalidad en los discursos acaba desdibujándolo todo. La infantilización de la política produce una ciudadanía infantilizada. Se imponen los cuentos de buenos y malos, con hadas y lobos feroces, ¡cuidado que vendrá el coco y te comerá! Si no se trabaja por educar en los pilares ideológicos, si las palabras solo se ofrecen como brebajes mágicos, si se devalúa la verdad, el pensamiento crítico da paso a una liviana credulidad: terreno abonado para el populismo. Más aún en los tiempos de la banal narrativa digital. Cuéntamelo fácil y rapidito.
[–>[–>[–>Se cuestiona la honestidad de Zapatero. Mal asunto que la desconfianza ensombrezca a un político que ha querido erigirse en referente moral del socialismo. Incluso en el caso de que se demuestre su inocencia, cuesta entender que no haya sido más cuidadoso en sus compañías y en su labor de asesoramiento. Más aún sabiendo que tanto él como Pedro Sánchez suman enemigos demasiado poderosos para tanto simplismo. Y ahora, ¿hay alguna gran palabra que pueda seguir utilizando el PSOE y esté libre de sospecha? Valentía, honestidad, dignidad, libertad, igualdad, transparencia… ¿Cuáles sonarán creíbles en su estrategia de comunicación? ¿Cuáles escogerán para su próximo «relato»? n
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