Slowjamastan, un país de chiste en California
Las micronaciones son pequeños territorios autoproclamados independientes, pero que no están reconocidas como tales por ningún estado soberano, ni por ninguna organización supranacional. Nada que ver los microestados. En el mundo hay un centenar de estas entidades –una decena están en Australia- que no basan su existencia en reivindicaciones históricas o políticas y se mueven en la fantasía de ser soberanas: reproducen los elementos simbólicos y burocráticos de un estado pero sin cruzar la línea roja de intentar actuar como un estado real y chocar con la legislación del país en el que se encuentran.
[–>[–>[–>Hay micronaciones nacidas con un objetivo, como el Reino de Gays y Lesbianas de las Islas del Mar del Coral que se formó en 2004 en respuesta a la negativa del gobierno australiano a reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo o La República Libre e Independiente de Frestonia se formó en el oeste de Londres en 1979 después de que las autoridades amenazaran a 120 residentes con el desalojo formal. Otras han visto la luz como un simple divertimento o un proyecto cultural, asociativo, libertario o de denuncia. Christiania, la famosa comuna hippie de Copenhague, es una micronación desde 1971. “Estás saliendo de la Unión Europea”, reza un cartel a la entrada del barrio, visitado cada por miles de turistas.
[–> [–>[–>Pero con permiso del Principado de Sealand, la micronación fundada en 1966 en una plataforma aérea de la segunda guerra mundial en el mar de Norte a 12 kilómetros de la costa inglesa, desde 2021 es la autoproclamada y pintoresca República de Slowjamastan en el desierto de California la que en se ha viralizado en los últimos años en las redes sociales y de ahí ha saltado a las páginas de la prensa internacional. La BBC le dedicó un extenso artículo recientemente y antes lo había hecho’ Los Angeles Times’ o la CNN, entre otros. Cinco años después de su fundación, Slowjamastan tiene registrados 25.000 ‘ciudadanos’ de 120 países, la mitad de ellos estadounidenses.
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Carteles que anuncian la República de Slowjamastan. / @slowjams
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Cuatro hectáreas y media
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En una superficie cuatro hectáreas y media colindantes a la carretera estatal 78, el mundo real se desvanece para dar paso a otro delirante, el que obedece las órdenes del proclamado sultán Randy Williams, un excéntrico locutor radiofónico de San Diego que en su papel de primer mandatario de Slowjamastan usa gafas oscuras, traje verde chillón, y se adorna con vistosos galones militares falsos. Williams, que había visitado todos los estados miembros de la ONU excepto Turkmenistán, se inspiró para crear su propia micronación tras visitar la República de Molossia, ubicada en Dayton (Nevada). “Se me acabaron los países, así que cree el mío propio”, comentó en tono jocoso. Una broma que ha tenido una gran acogida popular y, sobre todo, despertado una enorme curiosidad.
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Sultán Randy Williams / @slowjams
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Williams compró el terreno en septiembre de 2021 por menos de 20.000 dólares: una parcela arenosa y rocosa cuyos únicos habitantes entre pequeños arbustos crecidos en la aridez eran los mapaches y las iguanas. Declaró la independencia en diciembre de ese año y hoy, en ese pedazo de tierra rigen sus particulares y surrealistas normas que rozan lo cómico: están prohibidos las sandalias de plástico crocs, las discusiones políticas y reenviar correos electrónicos a más de un destinatario, entre otras reglas absurdas. «Slowjamastan fue fundado por una sola razón: ¡nuestro desprecio por las Crocs! , responde por correo electrónico a EL PERIÓDICO un portavoz del sultán, que añade: «Mientras el mundo discute y se divide por la política, Slowjamastan ofrece una vía de escape: un lugar para reír, desconectar y respirar. Sin política. Sin ruido. Solo un momento de paz y una sonrisa, ya sea que nos visites en persona o en línea.
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Inglés con acento extranjero
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Su capital es Dublandia, su idioma oficial el “inglés con acento extranjero” y su régimen político la dictadura, aunque a veces el sultán hace “consultas”. “Técnicamente somos una dictadura; me gusta hacer circular el sombrero o la caja de sugerencias. Si estoy de acuerdo con los votos, se mantendrán. Si no, los anularé sin piedad”, afirma. “Recientemente permití que los ciudadanos votaran cuál debería ser nuestra fruta nacional, deporte e incluso cómo debería llamarse nuestro animal nacional”, explicó el excéntrico personaje a la CNN.
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[–>Grandes señales junto a la carreta señalan la demarcación de Slowjamastan, donde también se han erigido puestos fronterizos, se iza la bandera y emite su propia moneda, el duble, y pasaporte, con citas de artistas de hip hop . El propio Williams escribió un himno nacional ‘Slowjamastan me parece que va a ser un sitio estupendo’, con los acordes de la canción ‘Rocket man’ de Elton John.. En su página web se anuncia ahora un’ crowfounding’ para construir un aeropuerto.
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Ser ciudadano de la micronación es gratuito y se es un trámite sencillo a través de la página web pero también se pueden comprar cargos. Ser embajador cuesta entre 10 y 25 dólares al mes. También ha abierto la frontera a los turistas,que posan encantados en selfis junto a los carteles y banderas de de Slowjamastan.
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Estampado de pasaporte en Slowjamastan. / @slowjams
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Slowjamastan será sede de la MicroCon 2027, un encuentro que reunirá a más de 40 micronaciones del mundo. Pero sin infraestructura, la cumbre se celebrará sin embargo en un rascacielos de San Diego. Mientras, enmascarado en su personajee, en su’ look’ a lo Gadafi y defendiendo su dictadura y sus ocurrencias, Williams trata de demostrar lo absurdas que pueden llegar ser la política y los políticos. Quizá su país de chiste no sea tan chistoso, habida cuenta de los viento, más peligrosos, que soplan un poco más al norte, en Washington.
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