Suiza ocultó un estudio público que demuestra que el coche eléctrico contamina menos
La Oficina Federal de Energía enterró un estudio financiado con fondos públicos que demostró, con números, que sustituir el parque de combustión por vehículos eléctricos reduce inmediatamente las emisiones de CO₂. La maniobra, revelada por la revista Repúblicaacabó saboteando los objetivos de electrificación del país alpino.
El informe fue encargado en 2022 a la consultora abajo y cuesta 126.000€ de las arcas públicas. Su misión era clara: determinar si el coche eléctrico contamina más o menos que un vehículo de combustión durante todo su ciclo de vida, incluida la producción. Las conclusiones, alcanzadas dos años después, no dejaban lugar a dudas: sustituir más del 90% de los coches de gasolina o diésel por coches eléctricos del mismo tamaño supondría un ahorro neto de emisiones desde el primer día, a excepción de los vehículos en desuso.
Los resultados fueron tan sensacionales que Instituto Paul Scherreruno de los centros de investigación más prestigiosos del país, calificó el trabajo de «excelente». Sin embargo, el informe nunca vio la luz.
Miedo a la «reeducación» y al populismo
Correos electrónicos internos obtenidos de República revelan por qué el estudio terminó en un cajón. El director del proyecto advirtió que la cuestión era «potencialmente delicada» y que las recomendaciones «podrían malinterpretarse» en un entorno donde la administración federal «tiende a ser percibida de forma bastante negativa».
En una comunicación interna, un funcionario escribió incluso que es necesario evitar que la Oficina Federal de Energía sea acusada de hacer «recomendaciones elitistas» como «si no tienes el pastel, cómete el pastel». El temor específico era que la derecha populista calificara al gobierno de “reeducador” por promover una política energética demasiado ambiciosa.
Con este tema sobre la mesa, el estudio volvió a Infras con excusas para ganar tiempo. Y prevaleció el silencio. Un silencio que, según los datos, tuvo consecuencias directas en el mercado.
Un estudio financiado con fondos públicos que demuestra que la electricidad contamina menos ha sido enterrado por miedo al ruido político.
El coste del silencio: 126.000 euros y un objetivo perdido
Suiza se había fijado el objetivo de que el 50% de los coches nuevos fueran eléctricos de aquí a 2025. El resultado fue: 34%. Muchos compradores potenciales, sin información clara y en medio de titulares contradictorios, no dieron el salto. La falta de orientaciones oficiales que disipen los mitos sobre la contaminación de los coches eléctricos fue, según varios analistas, un factor decisivo para no alcanzar el objetivo.
El episodio suizo es un ejemplo clásico de cómo la comunicación política puede descarrilar una transición industrial. Y no es gratis: 126.000€ del estudio se han convertido en el símbolo de una parálisis que cuesta mucho más en retrasar la descarbonización y en la credibilidad institucional.
Análisis de impacto
- Datos de mercado: En 2025, Suiza matriculó el 34% de los coches eléctricos, un porcentaje alejado del 50% esperado. La desaceleración contrasta con otros mercados europeos donde las ventas están creciendo a tasas de dos dígitos.
- La voz: La filtración del estudio ha reabierto la guerra oculta entre los cantones más industrializados, partidarios de mantener el peso del motor de combustión, y las ciudades que presionan por la electrificación.
- Veredicto: Ocultar un estudio que refuerza la ventaja medioambiental de los vehículos eléctricos es un auténtico boicot. La transición no se frena por falta de tecnología, sino por cálculos electorales que acaban obstaculizando los objetivos que dicen perseguir.
Si bien en Bruselas se están endureciendo las normas sobre emisiones, el caso suizo deja una lección incómoda: la información errónea no siempre proviene del exterior; A veces es la propia administración la que siembra la duda con su silencio.
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