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Triste comunicado de Fabiola Martínez, exmujer de Bertín Osborne: «Me voy preparando»

Triste comunicado de Fabiola Martínez, exmujer de Bertín Osborne: «Me voy preparando»
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  • Publishedjunio 18, 2026



Acostumbrado a mostrar Fuerte, serena y enfocada en sus proyectos profesionales.Fabiola Martínez ha revelado ahora una de las preocupaciones más profundas que la acompaña desde hace años: el futuro de su hijo Kike y el miedo a una despedida que, según admite, se siente cada vez más presente.

Tras su separación de Bertín Osborne en 2021, Fabiola inició una nueva etapa marcada por la independencia personal y profesional. Además de seguir vinculada al mundo de la comunicación como colaboradora de televisión, decidió ampliar su formación académica estudiando Administración y Dirección de Empresas y puso en marcha nuevos proyectos empresariales. Sin embargo, por encima de cualquier reto profesional, siempre ha puesto a sus hijos en el centro de su vida, especialmente a Kike, cuya situación médica ha condicionado la rutina familiar durante años.

La preocupación por el futuro de su hijo ha sido una constante en la vida de Fabiola. Kike nació con graves consecuencias derivadas de una infección por listeria durante el embarazo, circunstancia que le provocó importantes daños neurológicos y problemas de movilidad. Desde entonces, la ex modelo ha dedicado gran parte de su existencia a garantizar el bienestar de su hijo, acompañándolo en cada tratamiento, cada avance y cada dificultad.

En una entrevista especialmente íntima concedida al podcast ‘Upeka’, Fabiola se abrió como pocas veces lo había hecho hasta ahora. Entre lágrimas, reconoció que viene afrontando mentalmente un escenario que le resulta insoportable, pero que considera necesario contemplar. La empresaria admitió que, debido a la situación médica de Kike, cree que su hijo podría morir antes que ella y Bertín Osborne.

“Por su situación creo que se va a ir antes que yo”, confesó con mucha sinceridad. Una reflexión que no surge del pesimismo, sino de una realidad con la que convivimos a diario. Según explicó, a veces imagina cómo sería su vida sin él, un ejercicio mental que muchas personas de su entorno le recomiendan evitar, pero que ella considera una forma de prepararse emocionalmente para afrontar un golpe tan devastador.

«Voy como preparándome»reconoció durante la conversación, dejando claro el enorme cansancio emocional que supone vivir con esa incertidumbre. Sus palabras reflejan el conflicto interno de una madre que lucha por mantener la esperanza mientras intenta protegerse de posibles pérdidas futuras.

La reflexión de Fabiola fue aún más lejos cuando habló del vacío que podría dejar la ausencia de su hijo. Durante décadas, gran parte de su energía, horarios y prioridades se han centrado en cuidar a Kike. Esa dedicación absoluta ha definido buena parte de su identidad personal y familiar.

Por tanto, la posibilidad de un futuro sin él no sólo representa el dolor de una pérdida irreparable, sino también una transformación completa de su propia vida. La colaboradora explicó que quienes cuidan durante años a una persona dependiente o a alguien con una enfermedad grave no necesariamente sienten alivio cuando llega el final, sino más bien un profundo sentimiento de vacío.

Sus declaraciones muestran una realidad poco visible para muchos cuidadores. Durante años, la vida gira en torno a una persona que necesita atención constante. Cuando esa responsabilidad desaparece, también desaparece una parte importante del propósito diario que ha guiado cada decisión. Fabiola quiso dar voz precisamente a esa situación que miles de familias conocen.

Además de hablar de Kike, la venezolana reflexionó profundamente sobre el papel que ha desempeñado a lo largo de su vida dentro de su familia. Según explicó, desde muy pequeña asumió responsabilidades impropias de su edad. Fue educada para cuidar de los demás, atender las necesidades familiares y situarse siempre en un segundo plano.

Ese rol de cuidadora marcó profundamente su personalidad. Aprendió a cocinar, ayudar en la casa y responsabilizarse de tareas que acabaron convirtiéndose en una forma de entender la vida. Durante años, explicó, sintió que tenía que estar disponible para todos, incluso cuando eso significaba descuidar sus propias necesidades.



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