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Trump combina la fuerza militar y la diplomacia sin que se atisbe final al conflicto

Trump combina la fuerza militar y la diplomacia sin que se atisbe final al conflicto
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  • Publishedmarzo 28, 2026



El presidente estadounidense, Donald Trump, durante una reunión de su gabinete en la Casa Blanca.

– Europa Press/Contacto/Will Oliver – Pool vía CNP

MADRID 28 mar. (EUROPA PRESS) –

La guerra en Irán iniciada por la sorpresiva ofensiva de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero marca un mes en el que el presidente Donald Trump ha dado un giro y ahora propone relanzar las negociaciones para un acuerdo para poner fin a la guerra, al tiempo que redobla las amenazas contra Teherán si no acepta un acuerdo, mientras Israel no levanta el pie del acelerador y ha prometido intensificar los ataques ante el posible acuerdo que hay detrás.

Cuando la ofensiva, propuesta por Estados Unidos desde hace cuatro o cinco semanas, entra en su primer mes de duración, Washington ha cambiado de posición y ha propuesto una serie de medidas con las que reducir el conflicto y empezar a vislumbrar un final. Prueba de ello es que el ultimátum de 48 horas dado por Trump para atacar las centrales eléctricas de Irán, si la República Islámica no reabriera el cruce de Ormuz, fue prorrogado automáticamente por un periodo de cinco días, un paso previo a informar que su Administración mantenía «conversaciones muy sólidas» con Irán para poner fin a la guerra.

«Están muy interesados ​​en llegar a un acuerdo. A nosotros también nos gustaría lograrlo», afirmó en declaraciones a la prensa antes de tomar el avión presidencial para visitar el estado de Tennessee. Como viene insistiendo, cualquier pacto debe ser «bueno» e implicar que «no hay más guerras, no más armas nucleares».

Durante los días siguientes, Irán negó que hubiera negociaciones con Estados Unidos y atribuyó el anuncio de un acuerdo inminente a un intento de Trump de manipular el precio del petróleo, cuando el mercado parecía fuera de control a principios de semana.

Si bien, a la confusión inicial sobre la propia existencia de los contactos y una supuesta propuesta planteada por Washington, le siguieron diversos comentarios y posiciones que sugerían la participación de países como Pakistán, Omán o Turquía, habituales mediadores entre Washington y Teherán, en un proceso de contactos indirectos.

Tras una llamada del primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, al presidente de Irán, Masud Pezeshkian, en la que se comprometió a desempeñar un «papel constructivo» para lograr la paz, Islamabad se ofreció formalmente a «alojar» unas «conversaciones significativas» y acabó confirmando días después «conversaciones indirectas» entre Estados Unidos e Irán, con la mediación de Islamabad, encargada de «entregar los mensajes».

En este contexto, tanto Pakistán como Estados Unidos han confirmado una propuesta de 15 puntos a Irán para poner fin a la guerra, que en términos generales propone que Irán levante las sanciones internacionales a cambio de desmantelar sus instalaciones nucleares y limitar su arsenal de misiles balísticos.

Fue el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, quien confirmó la propuesta de 15 puntos que «constituye el marco para un acuerdo de paz», destacando que la iniciativa ha promovido «conversaciones fuertes y positivas». Trump optó entonces por prolongar su ultimátum hasta el 6 de abril, dando un plazo de diez días para que se desarrolle la diplomacia, cuando los países de la región, pero también los europeos y China, exijan una reducción del conflicto y el retorno a la normalidad en el paso de Ormuz.

Aún así, Washington ha combinado mensajes conciliadores con amenazas militares, insistiendo en que Irán debe aceptar el fin de la guerra antes de que sea «demasiado tarde». «No sé si podremos hacerlo. No sé si estamos dispuestos a hacerlo. Deberían haberlo hecho hace cuatro semanas o hace dos años», continuó diciendo.

Asimismo, ha acompañado la iniciativa diplomática con anuncios militares como el despliegue de elementos paracaidistas en la región en medio de una ofensiva que sugiere una intensificación de la guerra y que despierta aún más desconfianza en Irán, que ya ha visto dos procesos diplomáticos con Estados Unidos interrumpidos por ataques sorpresa.

IRÁN RECHAZA UN PRIMER APROXIMACIÓN Y PONE SUS PROPIAS CONDICIONES

Mientras tanto, Irán ha limitado al máximo los mensajes sobre contactos indirectos y, según varios informes que citan a altos funcionarios conocedores de las conversaciones, Teherán rechaza la propuesta inicial estadounidense, que considera «excesiva» y propone por su parte una serie de condiciones para poner fin al conflicto.

Entre estos puntos estaría el fin de los ataques y la creación de condiciones objetivas para que la guerra no se repita, además del pago de indemnizaciones y reparaciones y la determinación de responsabilidades, y que el fin de la guerra se aplique a todos los frentes.

También insiste en el reconocimiento por parte de todos los actores internacionales de la autoridad iraní sobre el Estrecho de Ormuz, dadas las pretensiones de Trump de controlar el paso comercial estratégico, después de que éste propusiera que fuera gestionado conjuntamente por Washington y Teherán.

Por su parte, Israel continúa con su propio ritmo en la ofensiva contra Irán y las divergencias con la estrategia estadounidense se profundizan después de que el propio ministro de Defensa, Israel Katz, anunciara que Tel Aviv «intensificará» y «ampliará» sus ataques contra Irán.

Mientras tanto, sigue amenazando con seguir asesinando a altos funcionarios iraníes, tras eliminar al comandante de la Armada de la Guardia Revolucionaria, Alireza Tangsiri, a quien acusa de estar detrás de las medidas militares para bloquear el tránsito naval en Ormuz. Israel ha lanzado ataques contra la infraestructura nuclear de Irán en clara contradicción con la suspensión anunciada por Trump de los ataques a las centrales eléctricas de Irán.



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