TRUMP EN VENEZUELA | La operación de Trump en Venezuela certifica el regreso de la CIA a América Latina
La «vieja» CIA ha vuelto a América Latina. La mano oscura de la agencia que conduce John Ratcliffe en nombre de Donald Trump ha tenido un destacado protagonismo antes y después del secuestro de Nicolás Maduro. Ratcliffe cumplió su promesa al ser designado: la CIA sería otra vez agresiva y capaz de llevar a cabo operaciones encubiertas de todo tipo, incluso letales. Un topo dentro del Gobierno venezolano ayudó a rastrear a Maduro. La CIA utilizó a su vez drones furtivos para vigilar su paradero. Desde agosto se encontraban agentes en territorio para crear las condiciones que desembocaron en el ataque del 3 de enero. La agencia atacó un muelle pocos días antes de la operación de las fuerzas especiales que arrancó a Maduro de su búnker, dejando sin vida a 32 integrantes de su anillo de seguridad. The New York Times le atribuye a la CIA el análisis de la situación política post rapto que hizo que Donald Trump se inclinara por la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, como sustituta de Maduro, en vez de promover un cambio radical que llevara al Gobierno a los aliados naturales de Washington, con María Corina Machado a la cabeza.
[–>[–>[–>La sucesión de actividades clandestinas no hizo más que recuperar a ojos de muchos latinoamericanos la imagen histórica de una agencia que tuvo un alto protagonismo en la captura de Ernesto Guevara en Bolivia, en 1967, el derrocamiento de Salvador Allende, en septiembre de 1973, el apoyo a la represión en el Cono Sur durante esa década y, en los ochenta, la contrainsurgencia en América Central. El «resurgimiento» de la CIA ya no se remonta, según David French, columnista de The New York Times, a los tiempos binarios de la Guerra Fría sino al orden mundial que rigió hasta su desmoronamiento a fines del siglo XIX, «antes de dos guerras mundiales catastróficas y antes de la creación de estructuras jurídicas y diplomáticas internacionales diseñadas para impedir que las naciones hicieran precisamente lo que acaba de hacer Estados Unidos».
[–> [–>[–>De la Guerra Fría a la Guerra Caliente
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La CIA es hija de la disputa entre Estados Unidos y la Unión Soviética tras la caída del nazismo. Fue creada en 1947 y en su seno estuvieron al principio destacados intelectuales. Al calor de la Guerra Fría se fue constituyendo en esta región el arquetipo del agente rudo e implacable: el «malo» de las películas que ya no solo se dedicaba a espiar y reprimir el movimiento pacifista norteamericano o introducirse en los debates culturales europeos. La agencia se convirtió «en el enemigo público número uno de los liberales», según el diario neoyorquino.
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El nuevo siglo y el desprestigio por un pasado más que controvertido la llevaron a remozarse. Se convirtió en un contrapeso dentro de un Gobierno de derechas como el de George W. Bush. Cinco años atrás, durante el primer mandato de Trump, se conoció el documental The Spymasters. Su director, Chris Whipple, intentó hacer una disección de la CIA a través de entrevistas con casi todos los directores vivos de la agencia en ese momento. Los testimonios dieron cuenta de una polémica interna. Algunas voces seguían defendiendo la tortura bajo el argumento de que no mataba a cientos de personas por control remoto. Los que rechazaban los apremios ilegales se consideraban parte de una renovación ética. Destacaban, por otra parte, las ventajas de los avances tecnológicos. Los polemistas tenían un punto de acuerdo: a veces el asesinato era necesario.
[–>[–>[–>El factor tecnológico
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Dwight D. Eisenhower fue presidente de EEUU entre 1947, el año de creación de la CIA, y 1961, en las vísperas de una de sus participaciones más conocidas: el fallido intento de invasión de la Cuba castrista. Antes de abandonar la Casa Blanca, Eisenhower advirtió sobre el peligro que deparaba lo que se llamó el «complejo militar-industrial» porque amenazaba con constituirse en un poder autónomo en Estados Unidos. Las acciones en Venezuela dan cuenta de lo que algunos especialistas denominan el «complejo militar-informático». Uno de sus vectores es el servicio más famoso de Palantir, Gotham, como la ciudad de Batman, que utilizan tanto el FBI, la NSA como la CIA porque ofrece capacidades de análisis de patrones y modelización predictiva, conectan a las personas, sus cuentas telefónicas, vehículos, registros financieros y ubicaciones. Se señala que la «visión algorítmica» también puede utilizarse con precisión en el campo de batalla. De hecho, los servicios de IA de Palantir fueron usados como medios para identificar objetivos de bombardeo en Ucrania.
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Las acciones de Palantir Technologies Inc. subieron un 3,68 % el pasado lunes. No fue ajeno este movimiento a las especulaciones sobre el posible papel de la compañía en la operación que condujo a la captura de Maduro. «El mercado está comprando acciones tras una misión de Estados Unidos ´sin contratiempos`», señaló un operador. La CIA de Ratcliffe y Trump ha dado prueba de cómo su injerencia no solo es territorial y se abre a acciones de todo tipo, sino también «algorítmica». La «vieja» CIA está de regreso, pero las imágenes de los lejanos setenta de sus agentes son caricaturas que no se corresponden con la realidad ni tampoco con su capacidad de avanzar en los objetivos trazados por la dirección de la agencia.
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