Trump entre la “misión cumplida” de Bush en Irak 2003 y la “escalada” de Johnson en Vietnam 1965
El 1 de mayo de 2003, el presidente George W. Bush pronunció desde el portaaviones Abraham Lincoln su discurso de Misión Cumplida en la guerra de Irak, lanzada 42 días antes, el 19 de marzo de aquel año. “Las principales operaciones de combate en Irak han finalizado. En la batalla de Irak, Estados Unidos y nuestros aliados han prevalecido”, dijo.
[–>[–>[–>Una fase de la guerra había terminado. Pero a esta le siguió una segunda fase más prolongada en la que la ocupación de Irak, se enfrentó a una insurgencia. Tras el descenso de la violencia en 2007, EEUU redujo gradualmente su presencia militar en Irak, completando formalmente su retirada en diciembre de 2011. Las bajas militares estadounidenses en el conflicto incluyeron unos 4.500 militares muertos y unos 32.000 heridos.
[–> [–>[–>Treinta y tres días después de lanzar EEUU e Israel los ataques contra Irán el 28 de febrero, Trump está buscando una salida. Su plan de decapitar al Gobierno de Irán ha logrado quitar de en medio al líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, asesinado junto a otros dirigentes del Gobierno el mismo 28 de febrero -la información obtenida por Israel para acometer ese objetivo parece haber precipitado la decisión de ir a la guerra- pero no ha conseguido cambiar por así decirlo, el sistema.
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Los devastadores ataques de una maquinaria bélica aparentemente invencible no impidieron que los iraníes convirtieran esta guerra en curso en el escenario bíblico de David contra Goliat. Un 80% de los misiles balísticos disparados por Irán sobre Israel han conseguido vulnerar la famosa cúpula de acero desplegada sobre el espacio aéreo israelí que tanta fama ha aquilatado por su capacidad de interceptar. Hasta ahora.
[–>[–>[–>Y, en paralelo, esos misiles y drones han destruido bases militares norteamericanas en los países del golfo Pérsico e infraestructuras de producción de petróleo.
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Pero el arma de destrucción masiva de Irán, a la vista, a diferencia de las llamadas “ciudades de misiles” enterradas bajo tierra o en pequeñas islas del Golfo, como Qeshm, fue el control del estrecho de Ormuz, desde donde se cubre el 20% de la demanda mundial de petróleo y gas y el 30% de la de fertilizantes, vitales para la producción agrícola, sobre todo de Asia, entre otros productos sensibles, entre los que se cuenta también el helio, gas vital que procede principalmente de Qatar para la fabricación de chips utilizados en inteligencia artificial (IA).
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[–>¿Quién va ganando la guerra? Si se mide por el objetivo de destrucción, en plan Dresde en la Segunda Guerra Mundial, por así decir, la destrucción y muerte desencadenada de los aliados EEUU e Israel está fuera de toda duda.
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Pero si se mide por la resistencia de Irán y su capacidad de destrucción en los países del golfo Pérsico -ya no es una guerra de Irán sino una guerra del golfo Pérsíco– y de dañar a la maquinaria bélica americana y a Israel, Trump y Netanyahu han fracasado.
[–>[–>[–>Virtual nacionalización
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La virtual nacionalización del estrecho de Ormuz por parte de Irán, es decir, su capacidad para controlar quién puede navegar y con qué moneda distinta del dólar se ha de pagar, es una victoria del gobierno de Teherán. Y, por tanto, una derrota de Trump y Netanyahu.
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Los jefes militares de Estados Unidos han enviado contingentes de tropas de combate que ya están en la región y otros que llegaran a mediados de abril. Aunque han trascendido informaciones militares sobre esos contingentes, no será hasta mediados de abril que EE.UU contará con 7.000 soldados organizados en unidades de combate.
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Trump puede, en su búsqueda de una salida de una guerra cuyos objetivos -el cambio de Gobierno o de sistema en Irán- no puede alcanzar, por un lado, y cuyos efectos sobre el mercado mundial del petróleo -la elevación de los precios internacionales- se pueden prolongar durante muchos meses -lo que desencadenaría a su vez una posible recesión- lanzar alguna operación final, antes de formalizar su retirada “triunfal” (ya ha dicho que los objetivos han sido logrados con creces).
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Eso supondría una mezcla de la Misión Cumplida de Bush con una escalada en la guerra.
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Con todo, una deriva como la del presidente Lyndon Johnson en Vietnam, en 1965, supondría asumir más riesgos en una situación bélica, política y militar que EE.UU ya no controla.
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