Trump siempre se acobarda
Un columnista del Financial Times acuñó la pasada primavera el acrónimo TACO, a traducir por «Trump Always Chickens Out» o «Trump Siempre Hace el Gallina». La guerra de Irán aporta el último ejemplo del acobardamiento del emperador, aunque esta vez ha aguantado su envite casi un mes. Ayer profiere un ultimátum contra los ayatolás, hoy da marcha atrás, con tiempo para avisar a sus compinches de que manejen sus inversiones bursátiles en sintonía.
[–>[–>[–>Desde el punto de vista de Trump, a menudo más inteligente que sus detractores, el error mayúsculo fue no circunscribir la acción militar al asesinato del asesino Jamenei. De haberse retirado al día siguiente tras emitir las bravatas de ordenanza, como en Venezuela y a la espera del asalto a Cuba, hubiera asombrado al mundo y aterrorizado a los dictadores planetarios. Esta obcecación iraní del líder del mundo libre tiene que ver con su carácter cobardón. Tras el intento fallido de 2024, está obsesionado con un atentado mortal, y convencido de que la intentona corresponderá a un comando de Teherán. Al insidioso Netanyahu no le costó convencer al inquilino de la Casa Blanca de que los ayatolás habían puesto precio a su cabeza, por lo que debía anticiparse al golpe.
[–> [–>[–>En cualquier caso, el estancamiento de Irán dista de ser la mayor ofuscación de Trump. Su odio se concentra en la OTAN, a la que trata como si fuera una enfermedad de transmisión sexual de Jeffrey Epstein. De momento, su frágil entorno le ha convencido de mantenerse al frente de la Organización , pero la disolvería ipso facto. Durante el mes de la presenta guerra, solo hay un dato que es capaz de retener, los miles de soldados desplegados por Estados Unidos en los países aliados, incluidos por supuesto los cinco mil de España. De nuevo, no sería ninguna sorpresa que los repatriara. O algo peor, que les pusiera una tarifa como si desempeñaran una asistencia profesional que debe ser sufragada por el país receptor. En todo caso, y aunque lleva un mes de guerra sin coronar sus objetivos, conviene recordar la regla básica de este juego. Nunca apuestes contra Donald Trump.
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