Una toxina que provoca diarrea obliga a cerrar casi todos los polígonos de mejillones de Galicia
El mejillón gallego atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. El presencia de toxinas En las rías ha obligado a cerrar prácticamente todos los polígonos de rafting de Galicia y también numerosos bancos de marisco, dejando sólo dos zonas en funcionamiento: Sada 1 y Sada 2, ambas en la ría de A Coruña.
Según la información facilitada por el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar), el origen del problema está en la proliferación de microalgas. Dinofisis acuminadaun organismo microscópico que produce toxinas lipófilas que puede acumularse en los moluscos que se alimentan por filtración, como los mejillones, las vieiras o las almejas.
Fuentes de la Xunta consultadas por Europa Press explican que el aumento de estas células comenzó a detectarse a mediados de abril y que, semana tras semana, la concentración fue aumentando hasta obligar al cierre progresivo de las explotaciones agrícolas y de buena parte de los criaderos de moluscos.
Los llamados «polígonos» son zonas marítimas delimitadas donde se concentran las balsas, las plataformas flotantes de madera características de las rías gallegas de las que cuelgan las cuerdas donde crecen los mejillones. Galicia cuenta con más de 3.000 bateas y es el principal productor de mejillón de Europa, con una actividad que sustenta miles de empleos directos e indirectos.
¿Qué toxina se ha detectado y qué riesgos tiene?
La toxina asociada con Dinofisis acuminada Provoca el llamado síndrome de diarrea de los moluscos (DSP). Aunque normalmente no pone en peligro la vida, puede causar problemas gastrointestinales importantes como diarrea intensa, vómitos, dolor abdominal y náuseas.
Estos tóxicos no alteran el aspecto ni el sabor del mejillón, por lo que el consumidor no puede detectarlos a simple vista. Precisamente por eso, el control oficial es clave: los moluscos afectados no pueden comercializarse hasta que los análisis confirmen que los niveles vuelven a ser seguros.
La Xunta insiste en que el sistema de vigilancia funciona correctamente y que los cierres son una medida preventiva para garantizar la inocuidad de los alimentos.
Un fenómeno común, pero especialmente extendido
La presencia de tóxicos marinos no es nueva en Galicia y Suele aparecer con el aumento de las temperaturas. y ciertas condiciones oceanográficas durante la primavera y el verano. Sin embargo, el alcance de los cierres actuales es motivo de especial preocupación para el sector porque afectan a todas las zonas productoras casi simultáneamente.
El impacto económico podría ser notable si la situación continúa, ya que el mejillón es uno de los grandes motores del mar gallego y un referente de las exportaciones alimentarias españolas.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí