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una transformación societaria necesaria sin cambiar la propiedad ni ser una SAD

una transformación societaria necesaria sin cambiar la propiedad ni ser una SAD
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  • Publishedenero 1, 2026



El calendario 2026 está en el punto de mira de la agenda del fútbol español. Si los plazos gestionados por la dirección de Real Madrid, Este será el año en el que sus socios decidan si quieren dar el paso hacia una nueva estructura empresarial que combine el modelo tradicional de clubes con la entrada de capital privado.

Un punto de inflexión histórico para una institución que, desde hace más de 120 años, es un club para sus socios y que, con Barça, Atlético Y Osasuna, resistió la ola de transformaciones en una SARL deportiva (TRISTE) quien marcó el Ley de deportes de 1990.

Paralelamente, el Barça afrontará unas elecciones presidenciales entre marzo y junio de 2026, con la vuelta a Camp Nou en el fondo y una situación económica todavía frágil. Dos cruces paralelos para los dos grandes del fútbol español.

Proteger el patrimonio

La hoja de ruta del Real Madrid se activó públicamente durante las asambleas de 2023 y 2024, cuando Florentino Pérez Anunció que estaba trabajando en “una propuesta que nos proteja” y que estaría sujeta a la decisión de los socios.

Llegó el momento clave Asamblea General 2025: tras aprobar unas cuentas récord y un presupuesto cercano a los 1.250 millones de euros, el presidente anuncia que convocará una reunión extraordinaria y, posteriormente, una consulta de socios para reformar los estatutos.

En un discurso inusualmente didáctico, Florentino enmarcó el debate en términos de propiedad y amenaza externa. «Debemos ser conscientes de que todos somos dueños del Real Madrid. Y con esta reforma lo seremos aún más», dijo a los delegados.

Su propuesta gira en torno a dos ideas: proteger legalmente los activos del club de decisiones o acuerdos regulatorios como Liga con climatización, y “valorizar” este patrimonio, estableciendo una valoración de mercado con la aportación de un inversor minoritario.

El calendario de gestión actual prevé que la junta extraordinaria se celebre en los próximos meses y la consulta se desarrolle a lo largo de 2026, una vez definidos los detalles técnicos y legales de la operación.

Florentino Pérez explica por qué el Real Madrid necesita un cambio de estatutos

la nueva arquitectura

El proyecto que ha ido tomando forma en las últimas semanas incluye un elemento central: la creación de una filial, controlada por los aproximadamente 100.000 socios actuales, a la que se traspasarían los activos financieros del club.

Según el propio presidente, «seguiremos siendo un club de socios, pero hay que crear una filial en la que los 100.000 socios mantengan siempre el control absoluto». Sobre esta base, esta filial podría integrar una participación minoritaria del 5% con uno o más inversores «comprometidos a muy largo plazo y dispuestos a aportar sus propios recursos».

El Real Madrid legalmente seguiría siendo un club deportivo y no un SAD, pero canalizaría sus activos económicos (derechos comerciales, explotación de Bernabéu, parte del sector audiovisual) a través de una filial comercial.

Los socios recibirían acciones de esta filial, en principio una por persona, de igual valor para todos y con un mercado de compra y venta limitado al censo del propio Madrid, para evitar la concentración en manos de terceros.

Un inversor institucional adquiriría alrededor del 5% -hablábamos también de hasta el 10%- por una cantidad que, según las estimaciones utilizadas, podría rondar los 500-1.000 millones de euros, lo que situaría La valoración total del club supera los 10.000 millones que el propio Florentino citó como referencia.

Este inversor no estaría presente en los órganos de gobierno tradicionales ni en la capacidad de toma de decisiones deportivas, y el club se reservaría el derecho de compra en caso de que quisiera desinvertir.

El diseño intenta combinar tres objetivos: mantener el control social, captar capital en un mercado febril de activos deportivos y ofrecer a los socios “derechos económicos” transferibles a sus herederos, más allá del vínculo sentimental de la tarjeta.

Junta General Ordinaria del Real Madrid

Junta General Ordinaria del Real Madrid

Prensa europea

Proteger el modelo de asociación

El gran debate, tanto a nivel interno como en el ámbito legal, es si este paso constituye un cortafuegos para preservar el modelo de membresía o un preludio a la plena comercialización del club.

El marco legal ofrece varias vías. La nueva ley del deporte mantiene la dualidad entre clubes asociativos y el SAD, pero permite que las entidades profesionales sigan siendo asociaciones si sus cuentas son solventes.

El Real Madrid, uno de los cuatro clubes ya exentos en 1990, puede elegir entre seguir como está, transformarse en un SAD o articular estructuras híbridas con filiales y participaciones comerciales.

Un informe doctrinal publicado este año evoca diferentes posibilidades: desde un SAD “habitual” con distribución equitativa del capital entre los socios, hasta un modelo inspirado en la regla alemana 50+1, incluyendo un conglomerado de empresas con la asociación como empresa matriz o incluso una cotización en bolsa de parte del capital.

La opción expresada por Florentino se asemeja más a la de un holding con una filial comercial que canalice la actividad y abra un pequeño porcentaje a inversores externos, sin afectar al carácter asociativo de la matriz.

Para el club este momento no es casualidad. La renovación del Santiago Bernabéu requirió una inversión de cerca de 1.350 millones de euros, financiada con varios tramos de deuda a largo plazo.

Cientos de madridistas se concentraron frente al Santiago Bernabéu

Cientos de madridistas se concentraron frente al Santiago Bernabéu

Prensa europea

Al mismo tiempo, el Real Madrid ya vendió en 2021 el 20% de los ingresos del estadio durante 20 años a un vehículo propiedad de Calle Sexta Y leyendas, a cambio de 360 ​​millones, una operación estructurada a través de otra sociedad instrumental.

El mensaje de la junta es que no se trata de una «necesidad de dinero», sino de aprovechar la fortaleza actual -ingresos superiores a 1.180 millones y un patrimonio cercano a los 600 millones- para reforzar la posición frente a ligas, fondos y organismos reguladores, en un contexto de guerra fría con LaLiga, EL UEFA y su Barça para preguntas como caso de climatización ola Superliga.

El Barça, otro año decisivo 2026

Mientras el Real Madrid se prepara para votar su arquitectura corporativa, el Barça afrontará unas elecciones presidenciales que, salvo previsión, deberán tener lugar entre el 15 de marzo y el 15 de junio de 2026, según sus estatutos.

Juan Laporta Confirmó públicamente su intención de presentarse a las elecciones, asegurando que el club se encuentra en un proceso de recuperación económica y que “el proyecto merece tener continuidad”.

Aún no se ha fijado la fecha exacta, pero se está discutiendo la posibilidad de elecciones de primavera, posiblemente entre finales de marzo y principios de abril, cuando se espera que el equipo de Hansi Flick mantenga sus posibilidades en las principales competiciones.

La oposición ha intensificado sus movimientos en las últimas semanas. El principal competidor es Víctor Fuente, que presentó su movimiento en noviembre ‘Nosaltres’ -soportado por plataformas como ‘Si al futuro‘, “Seguimiento del FCB” Y “Suma Barça”- como una alternativa «transversal» a lo que Font llamó el «personalismo» de Laporta.

Otros candidatos se han sumado a este bloque central y han anunciado sus intenciones. el economista Marc Ciria se presentó como precandidato con énfasis en recuperar Lionel Messi, prometiendo convertir al astro argentino en «el mayor embajador del Barça» si es elegido.

Joan Laporta, presidente del Barça

Joan Laporta, presidente del Barça

Joan Camprubicon un nombre fuerte en la historia del Barça, también señaló una posible candidatura centrada en la gestión económica y patrimonial. Mientras tanto, números como Toni Freixa, quien vetó su candidatura por conflictos de intereses dentro de la Ayuntamiento de Barcelona En cuanto a las obras en el Camp Nou, quedan en un segundo plano, sin excluir por ello nuevos movimientos.

Aunque la directiva de Laporta presentó el regreso al Camp Nou como un argumento de fuerza, la realidad constructiva y la ampliación de plazos debilitan parcialmente esta narrativa.

La oposición centrará sus críticas en el lado que siempre ha pesado sobre Laporta: la fragilidad económica del club, las “palancas” utilizadas para equilibrar los balances y la dependencia de unos ingresos futuros que aún siguen siendo inciertos.

La mención recurrente de Messi por parte de varios candidatos –como símbolo de lo que el actual presidente no ha logrado retener– podría convertirse en un arma electoral importante.

En esencia, los dos grandes del fútbol español compartirán el mismo año clave, pero con dilemas diferentes. En Chamartín, La cuestión será si el Real Madrid debería seguir siendo únicamente un club de socios o convertirse también en una estructura comercial con accionistas y un socio inversor.

En el Camp Nou, los socios tendrán que decidir si renuevan su apuesta por un liderazgo carismático que ha asumido un alto riesgo financiero o si abren una nueva etapa de gobierno.

2026 será, en definitiva, el año en el que el modelo de club -económico, político y sentimental- se convierta en la auténtica batalla del clásico.



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