Una vida dedicada a las infraestructuras

Juan Béjar (Madrid, 1957) lo ha sido todo en uno de los sectores más punteros de la economía española, las infraestructuras. Pese a su veteranía, ha sabido adaptarse a los tiempos y ahora lidera la compañía de generación de energía renovable Bruc, que fundó en 2015. La empresa, participada por el fondo de pensiones canadiense Optrust, el británico USS y la family office de los propietarios de Ikea, Interogo, cuenta con una cartera de 1,96 gigavatios (GW) entre plantas solares y eólicas repartidos entre España y Japón, y 6,86 GW en proyectos de ejecución con el objetivo de conectar a la red en los próximos años.
Ha pasado por las principales empresas del sector, llegó a ser consejero delegado de Ferrovial Aeropuertos -donde capitaneó la compra de Heathrow-, presidente de Cementos Portland Valderrivas tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, vicepresidente y CEO de FCC y presidente de Globalvia durante 15 años. A todos estos cargos hay que sumarle su experiencia en banca de inversión tras un paso fugaz de dos años en Citigroup, en la oficina de Londres, y su trabajo como asesor sénior en la firma estadounidense Greenhill & Co. «Bruc es el periodo profesional más atractivo de todos en los que he estado porque es el producto de todo lo que he podido aprender. Arrancar un proyecto empresarial desde cero y ver la magnitud que ha alcanzado es muy gratificante», expone.
Este licenciado en Derecho y Empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE) se ha posicionado a favor del cierre de las centrales nucleares porque sostiene que ponen en peligro el despliegue de las renovables en España. Este asunto, precisamente, aúna a las grandes energéticas del Ibex 35 que se muestran partidarias de alargar la vida útil de estas instalaciones y hacer frente a uno de los consensos del Gobierno de Pedro Sánchez. «Entre solar y eólica cubres la demanda que tiene España, estamos desarrollando el almacenamiento renovable y la garantía de suministro se garantiza con las centrales de gas. No entro en el peligro y la toxicidad de los residuos nucleares, al final las renovables garantizan independencia energética y el uranio que se importa es principalmente ruso», subraya.
Béjar muestra también su preocupación por un horizonte de energía a precios cero que haga inviable la inversión en la transición energética. Un mercado en el que la Administración regula y promueve la soberanía energética para no depender de terceros países; los consumidores, la industria y la tecnología reclaman precios bajos y las energéticas aspiran a maximizar su rentabilidad. «Los mayores inversores en energía son los grandes fondos de pensiones que existen en el mundo, que exigen rentabilidades muy bajas y que es lo que explica que estén interesados a invertir siempre que haya un contrato a largo plazo que garantice la venta de energía», indica.
El presidente de Bruc cree que el mercado energético español, con todo, ha mejorado en los últimos años gracias al esfuerzo inversor en las renovables. «Hace unos pocos años el 95% de la energía que se producía en España correspondía a importaciones de países más o menos complicados, desde Venezuela, Rusia o países africanos. En precio tampoco tiene rival: a 40 euros el megavatio hora es rentable, las nucleares para ser viables necesitan precios a 60 euros el megavatio», sostiene. Béjar valora de forma positiva los 100 días al frente del ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico de Sara Aagesen tras la marcha de Teresa Ribera a la Comisión Europea como vicepresidenta y comisaria de Competencia. «Es una etapa continuista, pero la dinámica de trabajo entre el sector y el Gobierno es positiva», explica.
Sin ganas de jubilarse
«La vida profesional no se tiene por qué agotar cuando llegas a una edad mágica, sino cuando crees que has completado todo lo que querías hacer. No tengo ningún interés en jubilarme mientras sea capaz de aportar al proyecto y los accionistas y el equipo de Bruc lo vean de la misma manera», sostiene. El directivo madrileño muestra la misma ilusión por Bruc que cuando empezó a trabajar en 1978 en la cementera Hisalba, participada por la suiza Holcim y Banca March, como jefe de planificación y control. Tras Hisalba pasó dos años por la extinta marca de automóviles Pegaso y regresó a Umar, una filial de Holcim, antes de incorporarse a Ferrovial.
Maratoniano desde los 61 Años
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí