Venezuela busca estremecida a las víctimas del terremoto más devastador en un siglo
Venezuela exhibía por estas horas otra cicatriz lacerante. Esta vez había gritado la tierra después de que el reloj marcara las 18:04. Nada volvió a ser igual en un país que cargaba sobre las espaldas otras destrucciones. Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos, sacudieron varias regiones. El Gobierno interino ha contabilizado al menos 188 muertos, 1.520 heridos y una enorme cantidad de edificios derrumbados. La cifra es provisional y parte del agujero negro que se ha abierto desde la tarde del miércoles. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ha calculado que existe una posibilidad del 42% de que las víctimas fatales oscilen entre 10.000 y 100.000. Los números asustan y ninguna autoridad se atrevió a considerarlos disparatados. Una iniciativa vecinal, «Venezuela Te Busca», había registrado antes que despuntara el sol más de 10.600 reportes de desaparecidos. La página «Desaparecidos» tenía unos 25.000 reportes cuando había pasado el mediodía del jueves.
[–>[–>[–>Los epicentros del doble seísmo se localizaron en los estados Carabobo y Yaracuy. La onda expansiva impactó con fuerza en Cojedes, Miranda, Aragua y el Distrito Capital. La destrucción fue de distinto alcance en esos espacios urbanos. A 30 kilómetros de Caracas, en La Guaira, la ciudad al borde del Caribe sur, numerosos edificios se derrumbaron como castillos de arena. La «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, la declaró zona de desastre. «Los edificios que había ya no están, es como si hubiera habido una explosión o demolición controlada: no hay ni uno en pie», dijo un sobreviviente, mientras miraba los restos de su propiedad. El impacto se sintió también en el aeropuerto internacional de Maiquetía, que fue cerrado de inmediato. Los vuelos internacionales se han suspendido.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Lo que ocurrió a partir de las 18:04 encontró a los venezolanos preparándose para una noche festiva de San Juan que terminó en la peor desgracia. El feriado nacional devino luto a cielo abierto. Después de que se estremeciera la tierra se temió el azote del mar. El Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos descartó si, sin embargo, la amenaza. El Gobierno provisional conformó un Estado Mayor de Contingencia destinado a recuperar el control de las principales ciudades afectadas. Un Sistema de Emergencia Nacional se dedicó a habilitar de inmediato los refugios destinados a las familias damnificadas. Organizaciones civiles, gremios e iglesias habilitaron a la vez centros de acopio destinados a las comunidades más impactadas. Rodríguez anunció la asignación de un fondo de 200 millones de dólares para la reconstrucción de infraestructuras vitales y viviendas en todo el país.
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Más de 100 réplicas
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Las réplicas posteriores al doble terremoto fueron más de 100. El miedo a nuevos movimientos se ha tatuado en la piel de los venezolanos. Operadoras telefónicas, clínicas privadas, plataformas de transporte y servicios de remesas activaron medidas de apoyo gratuitas para los afectados por los seísmos. En las redes sociales abundaron las peticiones de ayuda e informaciones de parte de usuarios. El Gobierno interino levantó el bloqueo digital de X que se había dispuesto durante el último año de Nicolás maduro para que fluyan los mensajes. «¡Los estamos buscando!», «No sabemos nada de él», «Necesito información sobre ellos» y «Ayúdanos a encontrarla», fueron textos comunes que, acompañados de fotografías de personas de distintas edades, circularon por los teléfonos que podían estar activos. Una sola respuesta era admisible: «estamos vivos».
[–>[–>[–>En la Plaza de la Candelaria del centro de Caracas, cientos de ciudadanos pasaron la noche en colchones y carpas improvisadas. No sabían si iban a regresar a sus casas. En el municipio caraqueño de Chacao, más de 150 funcionarios de la Fuerza de Trabajo Humanitaria trabajaban en medio de la desesperación de aquellos que había podido abandonar los edificios. Las maquinarias pesadas removían los escombros de un apartamento de 14 pisos que se desplomó por completo sobre la acera. El ruido de los motores se confundía con los gritos de desesperación. Ahí murieron 11 de sus habitantes y fueron rescatados 22 sobrevivientes. Nada se sabía sobre los demás vecinos.
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Historial de desastres
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Venezuela es un territorio de intensa actividad sísmica debido a su ubicación entre las placas tectónicas del Caribe y Sudamérica. Los geólogos sostienen que la interacción entre ambas estructuras suele provocar movimientos frecuentes. La fundación del país vino de la mano de un desastre telúrico. En medio del proceso independentista de España un seísmo causó al menos 15.000 fallecidos, según distintos historiadores. El último seísmo tuvo lugar en el estado de Sucre, en 2018, y se sintió en Brasil, Guyana y varias islas del Caribe. En 1997 murieron 73 personas tras los temblores en Cariaco, en el noreste venezolano.
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[–>El peor registro de las últimas décadas obliga a remontarse a 1967, cuando perdieron la vida en Caracas 236 personas. A partir de esa tragedia comenzaron a construirse viviendas antisísmicas, pero en la capital como en otras ciudades, el parque arquitectónico es mixto. Existen estructuras con tecnología de protección que conviven en el espacio urbano con edificaciones antiguas y vulnerables construidas antes de que se exigiera un protocolo de construcción más estricto. Y también han caído edificios que, al parecer, no cumplieron cabalmente todos los requisitos y mostraron su fragilidad frente al movimiento telúrico.
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Mensajes de Maduro y Machado
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La tragedia se coló en la política. Maduro, encarcelado en Nueva York desde su secuestro, el pasado 3 de enero, por parte de un comando militar de EEUU, fue autorizado a enviar un mensaje a los venezolanos a través de las redes sociales que manejan allegados. El presidente depuesto dijo que «en esta hora difícil» es imperativa «la unión nacional, a la serenidad y al amor. El país «ha enfrentado grandes pruebas, y de esta también vamos a salir fuertes, con fe, disciplina y solidaridad».
[–>[–>[–>Maduro pidió «que nadie se quede solo, que cada comunidad cuide a sus niños, a sus abuelos, a sus enfermos y que todos acompañemos el trabajo de los cuerpos de rescate». Su corazón concluyó, estaba con las víctimas. «¡Que Dios bendiga y proteja a Venezuela!», finaliza el texto. «Que Dios proteja al pueblo venezolano, a nuestras familias y a nuestros hogares. Hoy, más unidos que nunca», escribió en tanto su tenaz opositora María Corina Machado. «Mis oraciones están con cada hogar venezolano en estas horas de angustia».
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Comunicaciones cortadas
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Las autoridades ordenaron la suspensión del metro y ferrocarril «para facilitar las tareas de rescate». Se ha desconectado el servicio de gas doméstico en Caracas para evitar incidentes. Si algo le falta a esta ciudad son nuevas explosiones. El recuerdo del ataque militar norteamericano del 3 de enero sigue fresco, con los edificios dañados a la vista que se suman al nuevo panorama desolador. El terremoto encontraba a Venezuela en plena tarea de reconstrucción en todos los órdenes.
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«Estaremos ahí para nuestros nuevos y grandes amigos», prometió el presidente Donald Trump. Posteriormente, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, se comunicó con Rodríguez. «Estamos desplegando equipos de búsqueda y rescate del condado de Fairfax, Virginia, y de Los Ángeles. Agregaremos otros». El canciller venezolano, Yván Gil, agradeció los mensajes de solidaridad. «El país valora las ofertas de ayuda internacional y está trabajando a través del Ministerio de Relaciones Exteriores para gestionar y recibir esta asistencia necesaria en estos momentos difíciles».
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