Venezuela se asoma a un nuevo horizonte de penurias tras las sanciones de Trump
Un nuevo ciclo de mayores penurias se avizora en el horizonte del venezolano de a pie. Comienza a sentirlo en los bolsillos después de que Donald Trump decidiese redoblar sus sanciones contra Caracas. La invasión rusa a Ucrania y su impacto en el mercado internacional del crudo permitió a Venezuela recuperar su protagonismo pese a las impugnaciones políticas. El 20 de enero, con la llegada del magnate republicano, pareció terminar la era del pragmatismo. Trump asestó dos golpes sucesivos. Primero decidió no renovar el permiso a la multinacional Chevron para continuar sus operaciones en Venezuela. Su salida supone una pérdida de 3.000 millones de dólares este año. A la vez, Estados Unidos impuso aranceles del 25% para aquellos países que compren petróleo venezolano. «Venezuela ha sido muy hostil a Estados Unidos y a las libertades que defendemos», dijo. La empresa Reliance, de la India, fue la primera en reconocer que la situación había cambiado. Acaba de anunciar que suspende sus transacciones con PDVSA, la petrolera estatal.
Todo promete empeorar. El envío de 238 venezolanos deportados a una cárcel de máxima seguridad salvadoreña provocó la ira del Gobierno. El secretario de Estado, Marco Rubio, amenazó con una respuesta militar si Venezuela intenta avanzar en su reclamo de parte del territorio de Guyana. «Imbécil», lo llamó Nicolás Maduro. La economía venezolana toma nota de esta escalada política. Está de facto dolarizada y la intuición o el temor de las empresas y los consumidores que pronto faltarán los billetes norteamericanos se hizo sentir de inmediato en el circuito informal. El dólar que circula en el mercado negro superó los 100 bolívares y amplió considerablemente la distancia que lo separa de la cotización oficial de la divisa (68,91 bolívares). Maduro había celebrado el cierre de 2024 con una inflación de 16%, una insignificancia si se la compara con 2018, cuando el coste de la vida tuvo un incremento de 130.060%. Solo ese año, el PIB se contrajo un 47,6%. El año pasado, y en buena parte debido al impulso de Chevron, la economía creció entre el 9% y 3,9%, según las mediciones oficiales y opositoras.
El Palacio de Miraflores ha dado la primera señal de que se avecinan tiempos tormentosos. La administración pública trabajará solo hasta mediodía durante las próximas seis semanas para que el país ahorre energía. El descenso de la producción de energía eléctrica como consecuencia de las sequías que impactan en los embalses, ha obligado a las autoridades a tomar esta medida. El fantasma de nuevos cortes de luz se cierne por estas horas sobre las principales ciudades. La promesa de mejorar o renovar el sistema energético tiene que ser archivada bajo las nuevas circunstancias.
Debate opositor
La ofensiva de la Casa Blanca no solo impacta en el Palacio de Miraflores. La oposición ha vuelto a dividirse, esta vez alrededor de las acciones de Trump. El moderado Movimiento Por Venezuela (MPV) lamentó que Washington apele otra vez a un instrumento de presión que solo provoca «hambre y sufrimiento» en la población. Henrique Capriles formuló el mismo razonamiento. «Trump debe recordar que en su primera presidencia, iban a hacerle lobby para pedirle que apretara pensando que con eso iba a sacar a Maduro del poder y resulta que no salió, sino que se terminó debilitando fue la propia oposición democrática». La alusión a María Corina Machado no pasó inadvertida y la líder del sector más duro de la oposición respondió. «Llegan a decir que los que enfrentamos a Maduro somos los culpables de su radicalización o su criminalidad». Machado responsabilizó directamente al actual presidente, cuya autoridad no reconoce, y a su «consolidación ilegítima», por las medidas que adoptó Estados Unidos.
El analista y consultor Luis Vicente León sostiene que, más allá de la simpatía o el extendido rechazo hacia la figura de Maduro, las sanciones económicas, en especial las que afectan el petróleo, «han sido ampliamente rechazadas«. Los venezolanos ya han experimentado sus efectos: «deterioro del empleo, reducción de ingresos, crisis de abastecimiento de combustible, colapso de servicios públicos y más recientemente, restricciones migratorias». León recordó, como Capriles, que fue el mismo Trump el que en 2019 lanzó una batería de medidas para respaldar la autoproclamación del diputado Juan Guaidó como «presidente encargado» y, de esta manera, forzar la salida de Maduro de la presidencia. Esas sanciones «no solo no cumplieron su objetivo, sino que agravaron la crisis que ya vivía la población«. Para el analista «cualquier hipótesis de estudio que parta de una supuesta aceptación mayoritaria» de estas nuevas sanciones «carece de sustento» y es una «desconexión con la realidad». Apenas son aprobadas por un 12,6% de las personas encuestadas. En clara alusión a los sectores más radicales del antimadurismo añadió: «Vender una tesis de masoquismo colectivo, para justificar lo injustificable, resulta extremadamente difícil y yo diría que políticamente muy peligroso para sus exponentes».
El papel de China
Semanas atrás, cuando Richard Grenell aterrizó en Caracas como enviado especial de Trump, el Gobierno creía que era posible dejar atrás las desavenencias históricas y avanzar en una serie de acuerdos bilaterales, entre ellos la repatriación de migrantes venezolanos. Los vueltos de deportados comenzaron a llegar y el Palacio de Miraflores abrigó la esperanza de una nueva era entendimientos. Hasta ‘The Wall Street Journal’ conjeturó que el sentido común se impondría a la enemistad ideológica y que Chevron reanudaría sus actividades. Los hechos se sucedieron en la dirección contraria hasta el momento y Venezuela se encuentra otra vez en un callejón sin salida a la vista.
Los aliados políticos, entre ellos Rusia y China, han repudiado las sanciones de la Casa Blanca. Pero una cosa es la solidaridad retórica y otra muy diferente la colaboración económica. El caso chino es observado bajo esa lente. Pekín destinó entre 2020 y 2023 más de 48.000 millones de dólares en inversiones para América Latina. Venezuela no fue receptor de uno solo de esos dólares que tuvieron como destino a Perú, Panamá, Brasil, Chile e incluso Argentina. Un informe de Transparencia Venezuela da cuenta de que entre el inicio de la Revolución Bolivariana y 2018, ese país recibió más de 62.631 millones de dólares en préstamos y 6.045 millones en inversiones por parte del gigante asiático. Venezuela debía pagar con petróleo, pero el suministro se cumplió a medias. Queda una deuda pendiente de 15.000 millones de dólares. En setiembre de 2023 se celebró en la capital china una reunión bilateral al más alto nivel. En esa ocasión se firmaron 31 acuerdos y se expresó la voluntad de fundar una «alianza estratégica». Esas palabras no se han traducido en hechos.
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