Viktor Orbán, el ‘topo’ de Trump y Putin en la UE que aspira a un sexto mandato en Hungría
Bruselas suele presumir ante los euroescépticos de su larga lista de aspirantes al ingreso, desde Ucrania a Moldavia. Al mismo tiempo, pugna con algunos de sus 27 miembros, interesados en noquear al bloque comunitario, tras haber estado entre los grandes beneficiados de la ampliación de 2004. Viktor Orbán, el líder del ultranacionalista partido Fidesz, personifica como pocos esas contradicciones. Es el puntal de la ultraderecha global y práctica sin tapujos el papel de ‘topo’ al servicio de Vladímir Putin y de Donald Trump, los líderes de dos superpotencias atornillados en la hostilidad hacia Bruselas.
[–>[–>[–>A sus 62 años, y tras haber gobernado Hungría de forma ininterrumpida desde 2010, busca su siguiente reelección para un sexto mandato tras una campaña en que ha acentuado su enemistad hacia Volodímir Zelenski y protagonizado un mano a mano contra los «burócratas europeos» con el vicepresidente de EEUU, JD Vance. Vance plasmó presencialmente el interés de Trump en su victoria en un mitin en Budapest. Putin no solo le apoya abiertamente, sino también a través de campañas de desinformación manejadas por el Kremlin y reveladas por los pocos medios críticos que resisten la tenaza informativa húngara.
[–> [–>[–>Orbán presume de sus vínculos con los superpoderosos enemigos de la UE. Es el impulsor de los Patriotas por Europa, el grupo de la Eurocámara que aglutina a parte de la familia ultraderechista europea, como la francesa Marine Le Pen, el holandés Geert Wilders, el austríaco Herbert Kickl o el español Santiago Abascal, así como al primer ministro checo, Andrej Babis. Una victoria de Orbán este domingo sería celebrada como propia por todo ese espectro, desde la radicalizada Alternativa para Alemania (AfD) a la camaleónica Giorgia Meloni.
[–>[–>[–>
La de Orbán es una carrera de largo recorrido. Cultiva la imagen de líder cercano, apasionado del fútbol y de la familia tradicional cristiana. Nació el 31 de mayo de 1963 en Székesfehérvár y pasó su infancia entre campos de maíz, pero logró cursar estudios superiores y convertirse en abogado en Budapest. Ganó protagonismo como un carismático líder liberal, determinado a erradicar de Hungría de reliquias monumentales soviéticas y lastres heredados de su fase como satélite de Moscú. Eso fue en 1989, el año en que la caída del muro de Berlín resquebrajó el Telón de Acero. Un año antes había fundado Fidesz, el partido del que sigue siendo único líder. Diez años más tarde se alzó como primer ministro y sucesor de Gyula Horn, figura de la transición húngara.
[–>[–>[–>Lejos de mayoría
[–>[–>[–>
Su Fidesz quedó lejos de las mayorías absolutas y obligado a compartir el poder. Aguantó una legislatura, sufrió una humillante derrota, pero se recuperó y regresó a la jefatura del gobierno en 2010. Desde entonces no la ha soltado y se ha colocado al frente del modelo bautizado como «democracia antiliberal». Legislatura a legislatura, y gracias a sus mayorías parlamentarias, ha visto aprobada una nueva Constitución, ha reformado el poder judicial, atenazado los medios de comunicación y acosado a colectivos LGTBI. Es una agenda muy similar a la implantada en Polonia durante el dominio del ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS) y que ahora no logra revertir su primer ministro, el liberal Donald Tusk.
[–>[–>[–>
Bajo su mandato, Hungría ha erosionado la separación de poderes. Bruselas ha respondido bloqueando a Hungría fondos comunitarios. La respuesta de Orbán ha sido agudizar la grieta y convertirse en el más poderoso aliado del Kremlin dentro de la UE, lo que le lleva a rechazar todo apoyo a Ucrania.
[–>[–>
[–>La confrontación con Bruselas no le ha impedido reforzar sus mayorías parlamentarias en otras tres elecciones, 2014, 2018 y 2022. Desde 2015 practica la línea más restrictiva en política migratoria. De las vallas instaladas en la frontera con Serbia ha pasado a la ‘acogida cero’ de peticionarios de asilo.
[–>[–>[–>
La Hungría de Orbán es un ejemplo de deriva autoritaria en el seno de la UE. Ocupa además la cabecera del índice de corrupción de Transparencia Internacional dentro del bloque comunitario. La trama de parientes y amigos colocados al frente de empresas o instituciones es tan extensa como sus 16 años de dominio sobre un país de unos 10 millones de habitantes.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí