Williams o regreso a Red Bull
Carlos Sainz Mira a 2027 con dos puertas abiertas y ninguna que dar por sentada: seguir en Williams o aceptar el visto bueno. toro rojo si Verstappen abandona el barco. El mercado de pilotos vuelve a girar en torno al piloto madrileño.
El planteamiento que circula en el paddock, como anunció Marca este lunes, es sólo aparentemente sencillo. Sainz ha firmado un contrato con Williams cuya última temporada expira a finales de 2026, con cláusulas de extensión ligadas al rendimiento del coche y a su posición en el campeonato de constructores. Y ahora, justo cuando Grove parecía el destino estable de su carrera después de la salida forzada de Ferrari, Milton Keynes vuelve a llamar.
Por qué Red Bull vuelve a mirar a Sainz
La razón se llama Max Verstappen. El holandés tiene contrato con Red Bull hasta finales de 2028, pero desde hace meses el equipo gestiona los rumores de salida hacia Mercedes y, más recientemente, hacia un proyecto de McLaren que ha pasado de outsider a referencia técnica del nuevo ciclo reglamentario. Si Verstappen activa una cláusula de rescisión relacionada con las prestaciones a finales de 2026 – algo que el entorno del conductor no descarta – Red Bull se encontrará con un asiento vacío en el peor momento posible: debut de su motor en colaboración con Ford, nuevas reglas aerodinámicas y la presión de no repetir el declive competitivo de 2025.
Aquí es donde entra Sainz. No por la edad -cumplirá 33 años en septiembre de 2027-, sino por el perfil: piloto con cuatro victorias, capacidad demostrada de desarrollo técnico (su trabajo con Ferrari en 2022-2024 sigue siendo una referencia interna en Maranello) y, sobre todo, Dependencia política cero del nuevo Red Bull. El madrileño ya conoce la casa: corrió en Toro Rosso entre 2015 y 2017 antes de que su relación con Helmut Marko se rompiera. Diez años después, los actores son diferentes.
Lo que arriesga Williams si pierde a su número uno
James Vowles construyó su proyecto deportivo con Sainz como piedra angular. El equipo Grove cerró 2025 en la quinta posición entre los constructores, el mejor resultado desde 2017, y el objetivo declarado para el ciclo 2026-2028 es consolidarse en la zona media-alta con motores Mercedes y chasis propios según la nueva normativa de efecto suelo. Sin Sainz, este plan pierde al piloto que aporta desarrollo y patrocinio: la llegada del madrileño en 2025 supuso un aumento estimado del 18% en la facturación comercial del equipo, según los estados financieros que Williams Racing presentó a sus accionistas el año pasado.
La alternativa de Vowles, en caso de marcha de Sainz, llegaría a buen puerto Alex Albón como protagonista y segundo lugar entre los nombres que circulan: Bortoleto en caso de salida de Sauber/Audi, Antonelli en caso de paso a Mercedes, o incluso el regreso de Mick Schumacher. Nadie mueve la aguja como el madrileño.
El precedente que nadie en Milton Keynes quiere recordar
Este editorial entiende que el movimiento, de producirse, sentaría un precedente incómodo para Red Bull. En 2018, el equipo se soltó Daniele Ricciardo Renault estaba convencido de que Verstappen sería suficiente como referencia interna, y fueron necesarios cinco años y un fallido Pierre Gasly para estabilizar la segunda plaza con Sergio Pérez. El error fue subestimar el tamaño del piloto titular. Si Verstappen sale por la puerta de atrás en 2027 -un escenario que se discute cada vez con menos modestia en el paddock-, Red Bull no puede permitirse otro Gasly: necesita un piloto experimentado, con kilómetros en un coche de primera línea, que se ponga en cabeza desde la primera carrera del nuevo reglamento.
Allí Sainz cumple con las especificaciones casi mejor que cualquier otro disponible. Cabe recordar que Lando Norris está encerrado en McLaren hasta 2027 y listo Carlos Leclerc Tiene contrato con Ferrari hasta finales de 2029. La oferta de mercado abierto por el puesto número uno de Red Bull en 2027 se reduce a Sainz, Russell -si Mercedes no le renueva tras el posible aterrizaje de Verstappen- y poco más. Es un mercado caracterizado por una baja oferta y una demanda concentrada, lo que siempre infla el precio del activo.
La postura editorial es clara: Sainz tiene mejor mano de lo que parece. Si Williams se adapta en el primer semestre de 2026 con el coche que está preparando a la nueva normativa, el madrileño podrá negociar la continuidad en condiciones de número uno absoluto. Si el coche no responde, Red Bull busca la salida de emergencia con su nombre. La decisión, en cualquier caso, no se tomará antes del Gran Premio de Austria de julio de 2026, fecha en la que tradicionalmente comienza a definirse el mercado de pilotos.
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