Zaplana cumple siete años en libertad provisional, a la espera del Supremo
El exministro y expresidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, acaba de cumplir siete años en libertad provisional. El 7 de febrero de 2019 Zaplana quedó en libertad tras permanecer nueve meses en prisión preventiva, junto a sus dos testaferros Joaquín Miguel Barceló «Pachano» y Francisco Grau Jornet, encarcelados como Zaplana desde el 25 de mayo de 2018, tras ser detenidos tres días antes en el marco de la operación Erial.
[–>[–>[–>La puesta en libertad de Zaplana en 2019 fue decretada por la entonces titular del Juzgado de Instrucción 8, Isabel Rodriguez Guerola, magistrada ya jubilada. Una decisión a la que no se opuso el Fiscal Anticorrupción del caso Pablo Ponce y que no se adoptó por motivos de salud. Ni humanitarios, como aún cree el imaginario colectivo. Ni siquiera por las presiones ejercidas durante meses sobre los dos juristas para que el exministro fuera puesto en libertad.
[–> [–>[–>Libre tras confiscarle 6,7 millones
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La verdadera razón para acceder a la puesta en libertad de Zaplana fue que los investigadores del caso Erial consiguieron acceder y bloquear dos cuentas corrientes en Suiza con un saldo de 6,3 millones de euros, tal como reflejó el auto de libertad dictado por la magistrada. Que también reveló que Zaplana «nunca estuvo en una celda como sabe la defensa» ya que de los 259 días que estuvo en prisión preventiva, en la enfermería del Centro Penitenciario Antonio Asunción de Picassent, los últimos 51 días los pasó ingresado en La Fe de València. Un traslado motivado por la leucemia que Zaplana padece desde 2015.
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Aunque desde el 11 de noviembre de 2024 Zaplana está «en capilla», a la espera de que el Tribunal Supremo revise su recurso y el de otros a la condena del caso Erial, por el amaño del contrato de las ITV (Inspección técnica de vehículos). Zaplana fue condenado el 15 de octubre de 2024 por la sección cuarta de la Audiencia de València a diez años y seis meses de cárcel según el fallo dictado por los magistrados Pedro Castellano, Isabel Sifres y Cristina Badenes (ponente). Los mismos que decidieron mantenerlo en libertad el 11 de noviembre de 2024, en contra de la petición de la Fiscalía Anticorrupción que solicitó su ingreso en prisión, para evitar que pudiera fugarse como José María Tabares, el directivo del IVEX (Instituto Valenciano de la Exportación) que fue condenado e investigado en los dos casos Ivex (uno de ellos el de los pagos en «B» a Julio Iglesias) y que vive desde 2005 en Japón. Un país sin convenio de extradición con España. Aunque desde 2023 las causas contra Tabares se archivaron por prescripción de todos los delitos.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>«Criminalmente responsable»
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Los magistrados de la sección cuarta de la Audiencia de València consideraron a Zaplana «criminalmente responsable» de los delitos de prevaricación, falsedad, cohecho y blanqueo de capitales, por lo que también lo condenaron a pagar varias multas que ascendía a 25 millones. A Zaplana lo acompaña en la condena y en los recursos al Supremo su asesor fiscal Francisco Grau Jornet, al que los magistrados también consideran «criminalmente responsable de un delito de blanqueo de capitales,», condenado a cinco años de prisión y Francisco Pérez López «El Gasofa», con un año y seis meses de prisión por un delito de falsedad. El resto de condenados afrontaron penas mucho más suaves ya que, a pesar de ser piezas claves en esta trama, reconocieron los hechos y accedieron a pagar multas por valor de cinco millones, tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía Anticorrupción.
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En sus primeros veintisiete años de vida pública Zaplana nunca había pisado un estrado judicial. Ni como testigo, ni como acusado. Aunque desde 2018 sí ostenta el dudoso honor de ser el primer Molt Honorable en ingresar en prisión preventiva. El pódium de la primera condena ya lo ocupa su sucesor José Luis Olivas, que fue el primer «president» en ser condenado en 2017 a 18 meses de cárcel por falsedad en documento mercantil y un delito contra la Hacienda Pública. Olivas, fallecido el pasado 29 de noviembre, fue absuelto en el caso Erial del amaño en las adjudicaciones del Plan Eólico de la Comunitat Valenciana.
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[–>Protagonista de escuchas y grabaciones
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Antes de Erial, ninguno de los casos que salpicaron a Zaplana, en formato escuchas telefónicas o como testigo de referencia, le obligaron a pisar sede judicial. Ni en el caso Naseiro, donde Zaplana debutó en 1990 en los hits de escuchas policiales con aquel «me tengo que hacer rico porque estoy arruinado, Boro (…) tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir. Ahora me tengo que comprar un coche. ¿Te gusta el Vectra 16 válvulas?» Ni en el caso Ivex-Julio Iglesias, donde dio el cante con el cantante, previo pago de 12 millones, parte en A y parte en B. Ni tampoco en el caso Terra Mítica que acabó con 22 condenados a 305 años de cárcel y el pago de 71,2 millones de euros, donde ni siquiera se le citó como testigo, a pesar de que dos acusados, después condenados, revelaron que era destinatario de parte de las mordidas.
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Silencio durante seis años
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Desde que fue detenido el 22 de mayo de 2018, el expresidente de la Generalitat nunca quiso declarar ante el Juzgado de Instrucción 8 que instruyó el caso Erial. Cuando pasó a disposición judicial, porque el sumario estaba bajo secreto de sumario para las partes. Y desde que se levantó parcialmente el secreto, al día siguiente de quedar en libertad provisional tras entregar su testaferro uruguayo 6,7 millones a la justicia, porque tampoco solicitó su comparecencia en los seis años que se prolongó la investigación hasta que fue juzgado de febrero a mayo de 2024.
[–>[–>[–>Silencio roto el 9 de abril y con dos declaraciones
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Un silencio que no rompió hasta el 9 de abril de 2024. Zaplana abrió la tanda de declaraciones de los quince acusados por el caso Erial. Aunque pidió declarar al final de la vista o, al menos, al final de los supuestos acusados conformados, el tribunal desestimó su petición, aunque le permitió una segunda declaración para responder a las confesiones de su exjefe de gabinete y a los Cotino. También la solicitud de anular la causa o trasladar el juicio a la Audiencia Nacional.
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Admitió ser un mediador
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Al declarar por primera vez en sede judicial, Zaplana lo negó todo y derivó a sus presuntos testaferros la responsabilidad en las tramas investigadas y solo admitió el papel de mediador. Una especie de «conseguidor» con especial don de la oportunidad. Allá donde un amigo necesitaba mediación ante un banco, empresarios o agilidad para colocar una parcela, allí estaba Zaplana para intervenir y dar solución a los problemas que enfrentaban sus cercanos. «Infinidad de gestiones» a las que, según confesó, «me dedicaba desde el año 2008» cuando dejó la política activa. Justo el año que fue fichado por César Alierta para Telefónica.
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En su declaración el exministro cargó las tintas en su amigo Joaquín Barceló, propietario de las sociedades investigadas por retornar el dinero de las mordidas en el extranjero y en el abogado Fernando Belhot, que lo delató y entregó 6,7 millones a la justicia valenciana. Pero el 10 de abril a Zaplana se le truncó la baraka que le ha acompañado en tres décadas de trayectoria pública. Su amigo Joaquín Barceló Pachano confesó haber sido su testaferro y hombre de paja desde 2005 hasta 2018, cuando ambos fueron detenidos. A la confesión de «Pachano» se sumó la de Juan Francisco García, jefe de gabinete de Zaplana al frente del Consell, que presidió la mesa de contratación de las ITV y confirmó el amaño de las adjudicaciones. Y las de los dos hermanos Cotino, que reconocieron el pago de las mordidas que alcanzaron los 10,5 millones, a cambio de adjudicaciones.
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El caso Erial fue el primer y por ahora único traspié judicial del «campeón», el calificativo que Julio Iglesias usaba para alabar a Zaplana. A la espera de que el Supremo ratifique la condena al expresidente de la Generalitat o acepta algún argumento de los tres recurrentes: Eduardo Zaplana y dos de sus testaferros, Francisco Grau Jornet y Francisco Pérez López «El Gasofa».
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