ZP, agente comercial
Zapatero no pasará a la historia como estadista, sino como agente comercial premium al servicio del autoritarismo. El político que pregonaba paz universal aparece ahora, según la UDEF, como el gran “conseguidor” del chavismo: el tipo al que se llama cuando hay que mover dinero, vuelos, petróleo o voluntades. “Aquí manda el pana”. El amigo, el colega, el camarada, el compinche.
[–>[–>[–>El zapaterismo no pasó de pancarta: sonrisa beatífica, verbo hueco y superioridad moral de quita y pon. Hoy esa estética sucumbe al negocio redondo: Venezuela pone el crudo, China los barcos y ZP la agenda de contactos. Todo muy progresista y humanitario si no fuera por las cuentas opacas en paraísos fiscales.
[–> [–>[–>Zapatero no mediaba: intermediaba. No era observador de elecciones: las barnizaba. Durante años aportó la pátina europea, la coartada ética al chavismo. Empezamos a conocer ahora a qué precio, mediante la unidad seguida de ceros escondida a buen recaudo en una caja de caudales de combinación secreta.
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El problema no es solo Zapatero. Es el silencio cómplice que lo rodea. Es Pedro Sánchez defendiendo al expresidente como si la ceja fuera pedigrí socialista. Es un Consejo de Ministros que vota rescates mientras el hedor cruza el Atlántico. Es la izquierda institucional convertida en gestoría de regímenes tóxicos.
[–>[–>[–>Zapatero quiso ser referente moral del universo, pero ha acabado como encofrador del chavismo, con placa diplomática y tarifa variable. Ahí radica el verdadero escándalo: que en nombre del progreso se haya normalizado que cierto socialismo haga caja donde la democracia quebró hace tiempo.
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