AVLO CANCELACION MADRID BARCELONA | El entierro en la intimidaad del AVE ‘low cost’
Renfe acabó anteayer con la democratización de su alta velocidad entre Madrid y Barcelona, la principal línea ferroviaria de España. La operadora disimuló esta decisión en un comunicado emitido un jueves de agosto, casi a la hora de la siesta. Solo dijo que sustituirá la oferta de Avlo -bajo coste- por servicios AVE. La compañía señaló que la reorganización se producía tras la retirada de los trenes S106 de dicho corredor, comprados a Talgo. Renfe garantizó que los AVE circularían con las mismas frecuencias y horarios, a precios competitivos. Léase esto como un eufemismo de tarifas más caras, sobre todo de cara a ese viajero corporativo que frecuenta este corredor y que la operadora dependiente del Ministerio de Transportes tanto ansía.
La comunicación omitió que esos trenes, conocidos popularmente como Avril, fueron apartados de la circulación por problemas técnicos. También evitó aclarar qué sucedería con los Avlo que circulan por otros corredores. Es lógico que estas vaguedades generaran la interpretación unánime de que la cancelación del servicio obedecía a motivos técnicos, dejando así en una posición delicada a Talgo, en proceso de venta. El ministro Óscar Puente también alimentó esta tesis al afirmar ayer que los S106 ni han dado «el mejor resultado posible» ni han sido «el empujón que esperábamos».
La confusión fue tal que afectó a otro modelo de trenes, el S102, que Renfe también utilizaba en la línea Madrid-Barcelona y que igualmente sufrieron incidencias. La empresa se vio forzada a realizar ayer un nuevo comunicado. Dijo que solo busca la eficiencia, desmintió cualquier anomalía en losS102 y aseguró que circularán por otros corredores.
La reacción es insuficiente y llega tarde. Renfe debe ser transparente y decir claramente que entierra la marca Avlo entre Madrid y Barcelona. Además, tiene que explicar los motivos y huir de vaguedades que no hacen ningún bien a nadie. Ni a la propia empresa, ni al sistema ferroviario, ni a los usuarios. Tampoco a Avlo, creada para competir en el marco de la liberalización ferroviaria con otros operadores de bajo coste. Por no hablar de Talgo
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