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Un gran estudio desmonta el vínculo del Omeprazol con el cáncer de estómago

Un gran estudio desmonta el vínculo del Omeprazol con el cáncer de estómago
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  • Publishedenero 22, 2026


El omeprazol es uno de los fármacos más vendidos en nuestro país. En los últimos años se ha vuelto tan popular que algunas personas lo utilizan sin consultar a su médico para aliviar la acidez de estómago ocasional, cuando en realidad está indicado para tratamiento largo plazo Problemas crónicos de reflujo, gastritis o úlceras.

El uso prolongado de medicamentos inhibidores de la bomba de protones (IBP) se ha asociado en estudios previos con un mayor riesgo de cáncer de estómago. Sin embargo, una nueva investigación basada en datos de salud de pacientes nórdicos, publicada este jueves en ‘The BMJ’, sugiere que esta asociación no existe en el caso de adenocarcinoma gástrico (no cardíaco), el tipo más común de cáncer de estómago.

Los investigadores creen que este hallazgo «debería brindar alivio» a los pacientes que requieren tratamiento con IBP a largo plazo y es «valioso para la toma de decisiones clínicas en entornos de atención médica».

Desde la década de 1980 existe la preocupación de que estos medicamentos puedan causar cáncer de estómago. Para ayudar a aclarar si su uso a largo plazo está asociado con un mayor riesgo de esta afección, los investigadores diseñaron un estudio que requirió un esfuerzo considerable para evitar las limitaciones metodológicas de otros trabajos previos que sugerían esta relación.

Cinco países nórdicos

Sus conclusiones se basan en datos de los registros sanitarios de la cinco países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia) durante un período de 26 años, de 1994 a 2020. Identificaron 17.232 pacientes con cáncer de estómago (casos) y compararon aleatoriamente cada uno de ellos por edad, sexo, año y país con 10 participantes sanos (controles) de cada país: un total de 172.297.

Luego registraron el uso a largo plazo (más de un año) de inhibidores de la bomba de protones y antagonistas de los receptores de histamina 2 (otra clase de medicamentos utilizados para reducir el ácido del estómago), excluyendo los 12 meses anteriores a la fecha del diagnóstico (casos) o la fecha de inclusión en el estudio (controles) para evitar informar una asociación potencialmente espuria.

El estudio tuvo en cuenta, entre otras cosas, la presencia de Helicobacter pylori, la obesidad o el consumo de tabaco.

También se tuvieron en cuenta otros factores que podrían haber influido en los resultados, como la edad, el sexo, el tratamiento para erradicar el Helicobacter pylori (la bacteria implicada en el desarrollo del cáncer de estómago), la úlcera péptica, las enfermedades relacionadas con el tabaquismo y el alcohol, la obesidad o la diabetes tipo 2 y la toma de determinados medicamentos.

Después de ajustar por estos factores, los investigadores No encontraron asociación Existe una diferencia entre el uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones o antagonistas del receptor de histamina 2 y un mayor riesgo de cáncer de estómago.

Dado que se trata de un estudio observacional, no se pueden sacar conclusiones definitivas sobre la relación causa y efecto. Los autores no excluyen la posibilidad de que factores no medidos, como la dieta y los antecedentes familiares de cáncer de estómago, pudieran haber influido en los resultados.

Sin embargo, señalan que este estudio multinacional basado en hasta 26 años de datos Los materiales de alta calidad les permitieron mitigar muchos de los sesgos y otros problemas que plagan investigaciones anteriores sobre este tema. «Los resultados de este estudio no respaldan la hipótesis de que el uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones esté asociado con un mayor riesgo de adenocarcinoma gástrico», concluyen.

«Este trabajo supone una contribución relevante al debate sobre la seguridad a largo plazo de los IBP, al demostrar que, cuando se controlan adecuadamente los sesgos y otros factores distorsionantes, la asociación previamente descrita con el cáncer gástrico no parece mantenerse. Además, su rigor metodológico lo convierte en una referencia importante para reinterpretar críticamente la literatura previa y guiar la práctica clínica basada en evidencia más sólida», afirma Francisco López-Muñoz, catedrático de Farmacología y vicerrector de Investigación y Ciencia de la Universidad Camilo José Cela. (Madrid), y miembro investigador del Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre y del Instituto de Investigación Sanitaria del HM Hospitales (IISHM), en declaraciones a SMC España.

“Este trabajo, por su rigor, constituye una referencia para orientar la práctica clínica sobre la base de evidencia científica más sólida”

Francisco López Muñoz

Profesor de Farmacología

El experto también señala que los autores, sin embargo, “recuerdan correctamente que El uso a largo plazo de los IBP sigue requiriendo una reevaluación periódica debido a otras posibles reacciones adversas conocidas, aunque no relacionadas con neoplasias gástricas.

¿Qué pasa con los tumores neuroendocrinos gástricos?

Por otro lado, Luis Bujanda, especialista en aparato digestivo del Hospital Universitario de Donostia, coordinador del Departamento de Enfermedades Hepáticas y Gastrointestinales del Instituto Biogipuzkoa y catedrático de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), destaca que en este estudio sólo se analiza un tipo de cáncer gástrico, el adenocarcinoma.

«¿Qué pasa con los tumores neuroendocrinos gástricos? Son muy raros, pero podría haber un vínculo con el uso de IBP. Este es un estudio de cohorte, se desconoce la dieta y si hay o no antecedentes familiares de cáncer gástrico, como dice el artículo. Finalmente, tenga en cuenta que la incidencia de cáncer gástrico está disminuyendo. Sería bueno evaluar si la ingesta de IBP aumenta el riesgo de cáncer esofágico-gástrico.“, declara en declaraciones al SMC.



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