Zona oeste: fingimiento e irresponsabilidad política
Las casi 30.000 personas que enferman o mueren en España cada año por motivos medioambientales como la contaminación del aire, según diferentes análisis de la Organización Mundial de la Salud, son para preocupar a la población y, por tanto, debería de ser la ocupación prioritaria de los responsables políticos en el manejo de soluciones enfocadas a frenar y rebajar las estadísticas.
[–>[–>[–>Estadísticas aparte, la población de la zona oeste gijonesa cada día se siente más amenazada y atemorizada por los altos niveles de partículas contaminantes que se concentran en la misma. La activación del protocolo de máximo nivel (alerta 2). La quema de la cinta transportadora de la factoría de Arcelor en Veriña elevan el pánico vecinal ante la percepción de que otros peligros existen, amén de la circulación de camiones por la Avenida Príncipe de Asturias.
[–> [–>[–>Además de lo anterior, la población está en duermevela con el sueño frecuentemente interrumpido porque advierte que su salud se somete a otros niveles de activación como mercancías peligrosas, inflamables y licuadas -como muestra- la fuga de anhídrido acético en un camión cisterna en Arriondas en noviembre de 2025 que dio lugar a la confinación de un barrio.
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Dando por supuesto que el profesional del transporte no quiere contaminar, su actividad al volante no ayuda a la reducción de los niveles. Siendo los camiones la causa misma del problema no se les puede culpar de incendiarios en primer grado al concurrir la causa laboral de atenuante. Los auténticos pirómanos son aquellos políticos que, teniendo la responsabilidad de gestionar la solución del problema de acceso al Puerto con alternativas rigurosas y seguras, tanto para el transporte como para la población, escudándose en su inoperancia, se desentienden de hacerles a los vecinos la vida más fácil despejando sus duermevelas.
[–>[–>[–>Está claro que las soluciones son políticas compartidas desde el ámbito local (Moriyón), regional (Barbón) y nacional (Puente). Las tres administraciones están condenadas a garantizar la solución al caos medioambiental, incertidumbre y desasosiego que ocasiona el tráfico de camiones por La Calzada aportando medidas transparentes, ágiles y eficaces. No pueden seguir culpabilizándose unas a otras de su inoperancia e irresponsabilidad individual abandonando a los vecinos para ahondar en su mala suerte. No pueden seguir mintiendo al decir que están al lado de los vecinos por el solo hecho de ponerse detrás de la pancarta reivindicativa semanalmente.
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Los vecinos necesitan muestras tangibles de seriedad política y esto no se consigue con mentiras, engaños, fingimiento, falta de alternativas e incumplimiento de plazos. Los vecinos necesitan ya soltarse las ligaduras del temor y abrazar la certidumbre de que su salud y calidad de vida sean realidad. Y, para ello, lo fundamental es que a los camiones se les prohíba circular por la Avenida Príncipe de Asturias en un plazo razonablemente corto. De no ser así, doy por supuesto, que en justicia el barrio de La Calzada a través de la Asociación de Vecinos Alfonso Camín seguirá movilizándose de manera permanente con acciones diferentes de protesta y en distintos puntos de la villa en busca de espacios más visibles y llamativos.
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