Los contactos de Epstein en Barcelona que ayudaron a construir su red de trata de mujeres
En los nuevos documentos desclasificados del caso Jeffrey Epstein, la ciudad de Barcelona aparece como campo base de la red de tráfico de personas que construyó el magnate y pederasta. Lo hizo, en concreto, con con la ayuda de dos hombres en Europa: Daniel Siad, establecido en España, y Jean Luc Brunel, en Francia.
[–>[–>[–>«Ayer hablé de Daniel Siad, a quien Jean Luc Brunel describe como un cazatalentos o reclutador de niñas y/o mujeres para J. Epstein», describe sin tapujos uno de los emails filtrados.
[–> [–>[–>Los archivos liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos dibujan la capital catalana como un eje europeo para reclutar mujeres muy jóvenes, algunas menores de edad, mayoritariamente procedentes del este de Europa, a menudo de bajos recursos económicos y sin red familiar, y a las que se atrae bajo el señuelo del modelaje intencional, en pasarelas de Barcelona, Milán o Nueva York.
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Barcelona, trampolín a Nueva York
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Entre las víctimas citadas en los correos figura una joven a la que se refieren como Jelena. El facilitador, Daniel Siad, cuenta a Epstein que le «encontró trabajo en un restaurante como camarera» y que allí le tramitan «permiso de trabajo». Añade que su exnovio «se quedó con su dinero», ella lo dejó y «empieza desde cero» y «necesita trabajo», escribe, y asegura que él la ayuda con alojamiento y «algo de dinero suelto».
[–>[–>[–>Epstein responde: «Te ayudaré a ayudarla. ¿Quieres que te envíe dinero para ella? Por mí, perfecto». El facilitador insiste en que Epstein la conozca, dice «creer» en ella y plantea que, una vez regularizada, el siguiente paso sea Nueva York. En el mismo hilo concreta una exigencia física: encarga que Jelena se opere los pechos. Epstein lo valida, pide ver imágenes —»¿foto?», una de las palabras más repetida— y concluye que se la ve «demasiado mayor» (tiene 25 años entonces).
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Jelena cumple con las presiones, con el sueño de las pasarelas neoyorquinas: «De camino a Barcelona te escribiré mañana… también veré al cirujano; ya lo contacté», escribe la chica a Epstein.
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[–>París, ciudad favorita
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Epstein parece preferir París, posiblemente su ciudad más frecuentada en Europa, siendo su vínculo con Barcelona más administrativo – y de salto a Ibiza. Su conseguidor parisino es Jean-Luc Brunel, agente de modelos francés. Fue detenido en el aeropuerto Charles de Gaulle en 2020 acusado de delitos sexuales y tráfico de menores y, como su jefe, apareció ahorcado en su celda en 2022.
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Entre los dos hombres afloran roces internos por ver quién es la mano derecha de Epstein en Europa. En un correo que Siad envía a Jean-Luc Brunel con copia a Epstein, le aprieta por una transferencia pendiente y deja el reproche por escrito: «Me pregunto por qué tarda tanto la verificación con tu contabilidad sobre una cantidad importante que dijiste que había sido transferida… que tengas un buen día de todos modos». El tono, frío y administrativo, contrasta con la confianza que ambos exhiben con su jefe.
[–>[–>[–>El depredador sexual Jeffrey Epstein. / House Committee on Oversight
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Pagos, reproches y el salto de escala
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Los correos revelan el componente económico del vínculo. En 2010 negocian honorarios modestos —en torno a 3.000 euros al mes— y Epstein le reprocha resultados: pocas chicas y demasiado gasto. Con el tiempo, Siad suma ceros y presume de influencia. Relata que “nunca” había estado «tan fuerte en este negocio», que introduce a «todas las chicas en agencias», una de ellas Elite Barcelona. Epstein contesta con una ironía seca: «¿Pretendes insultarme?».
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Siad se atreve a presionar a Epstein: «Estoy en Ibiza con ocho chicas top», escribe Siad. «¿Puedes venir a Ibiza? Tenemos una casa enorme… ¿cómo organizamos este encuentro? Incluso Jean-Luc Brunel podría hacer un gran negocio también». El mensaje insiste en la exclusividad del negocio —»tiene a las modelos más increíbles en espera (…) Le dije que no hiciera acuerdos con nadie antes de reunirse contigo». Y remata con un guiño de estatus y conexiones: «Dejó de trabajar con [la agencia de modelos] IMG y [el ahora presidente Donald] triunfo Está aquí… por favor llámame y dímelo».
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Obsesión con la edad
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En los planes de viaje que Siad reporta a Epstein aparece repetidamente Kiev, citada como foco de búsqueda. También Estocolmo, donde una chica le agradece seguir en contacto tras conocerse a la salida de un hostel: un detalle que ilustra cómo buscaban perfiles vulnerables.
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La edad se vuelve una obsesión. En un mensaje tras una incursión «en Escandinavia», Siad presume ante Epstein de «al menos cinco» chicas que estarán listas al día siguiente y otras tantas de entre “dieciséis y diecisiete» que estarán listas “el año que viene”, aunque admite que “no puede” enviar fotos “por ahora”. La frase condensa el calendario de una captación planificada, incluidos los “envíos” de chicas a Estados Unidos.
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El negocio escala tanto que, ante las preguntas de Epstein sobre unas chicas en concreto, Siad le dice que le responderá más tarde ya que no las recuerda a todas de memoria: «Lo siento, pero tengo tantas chicas que no soy tan organizado».
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