Trump trata de equilibrar los costes de la guerra con su estrategia en el estrecho de Ormuz
Donald Trump volvió a dar marcha atrás el martes, esta vez en lo que respecta a su ultimátum para reiniciar la guerra con Irán, un patrón ya familiar en la arriesgada partida geopolítica que libra en Oriente Medio. El líder estadounidense apostó por dar otra oportunidad a las negociaciones mientras mantiene el bloqueo de los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz, una maniobra que ha servido para quitarle a Irán la ventaja estratégica que mantenía en el estrecho y aumentar los costes para la economía persa durante el alto el fuego. El republicano cree que el bloqueo estadounidense podría obligar a Teherán a rebajar sus pretensiones en las negociaciones, que según él mismo, podrían comenzar a finales de esta semana. En cualquier caso, la Casa Blanca señaló durante la jornada que la tregua no es indefinida y que el presidente está dispuesto a dar a Iran «entre tres y cinco días» para presentar «una propuesta unificada» en la próxima ronda de negociaciones.
[–>[–>[–>Inicialmente estaba previsto que arrancara el martes en Islamabad, pero acabó abortándose antes de que las partes pusieran rumbo a la capital pakistaní. Desde Washington, el aplazamiento se ha vendido como una decisión táctica para dar tiempo a los ayatolás a consensuar sus posiciones ante la aparente fragmentación de su liderazgo. Un problema derivado en gran medida del asesinato de sus principales dirigentes durante los más de 40 días de guerra que precedieron al alto el fuego. Fuentes de la Administración Trump le han contado a Axios que hay cierta disonancia entre las posturas de los diplomáticos iraníes y los generales de la Guardia Revolucionaria que mandan ahora en el país. Para complicar un poco más las cosas, la Casa Blanca sostiene que el líder supremo, Mojtaba Jameneí, está herido y desfigurado, lo que complicaría la toma de decisiones en la cadena de mando iraní.
[–> [–>[–>«Hemos visto que hay una fractura total dentro de Irán entre los negociadores y los militares. Y ninguna de las partes tiene acceso al líder supremo, que no está respondiendo», le ha dicho al portal estadounidense una de esas fuentes. Curiosamente, también Irán ha apuntado a un problema similar en el equipo estadounidenses que negoció durante 20 horas el pasado 12 de abril en Islamabad, la primera intentona para solucionar un contencioso que le costó a Barack Obama y sus aliados nada menos que 20 meses de conversaciones en 2015. Un asesor del presidente del Parlamento iraní, el hombre al mando de las negociaciones, dijo recientemente que, en la primera ronda, la delegación estadounidense no tenía sus pretensiones claras ni la autoridad para tomar decisiones. Una idea que el vicepresidente J. D. Vance confirmó aparentemente después al afirmar que, durante la reunión en Islamabad, que él mismo encabezo, habló al menos una docena de veces con Trump.
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Grietas en el bloqueo norteamericano
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Sea como fuere, los costes siguen aumentando para la economía mundial. El cierre dual del estrecho de Ormuz ha encarecido los combustibles, los fertilizantes o los alimentos. El secretario de Energía de la Unión Europea advirtió este miércoles que la guerra le está costando a Europa unos 500 millones de euros al día y que los daños para empresas y consumidores podrían ser duraderos si la guerra se prolonga.
[–>[–>[–>La sangría, sin embargo, corre ahora en todas las direcciones, desde que EEUU se sumara al bloqueo de Ormuz hace 10 días, previamente solo implementado por Irán. Ese bloqueo está lejos de ser el «tremendo éxito» que Trump proclamó este martes, ya que según la consultora Vortexa, dedicada a monitorizar el tráfico marítimo, 34 petroleros y mercantes vinculados a Irán han atravesado el estrecho desde que el Pentágono se comprometiera a cerrar el tránsito a los buques iraníes.
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En cualquier caso, es un golpe adicional de envergadura para la maltrecha economía persa, que ha perdido desde entonces su capacidad para exportar hidrocarburos o importar las materias primas que tanto necesita para mantener su economía a flote. Analistas citados por The Wall Street Journal sostienen que el bloqueo puede privar a Teherán de unos 300 millones de dólares al día en exportaciones. «Creo que la presión se ha equilibrado con el bloqueo estadounidense», le ha dicho al diario neoyorquino el analista Michael Singh, quien fuera director de Asuntos de Oriente Medio en el Consejo de Seguridad de EEUU. «Previamente era Irán el único que podría exportar petróleo, lo que significaba que tanto el tiempo como la presión corrían en contra de Irán».
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[–>Los expertos añaden un problema adicional para Teherán. Su capacidad para almacenar el crudo que ahora no es capaz de exportar es limitada. Y en solo unas semanas podría coparla, lo que le obligaría a reducir la producción o incluso a cerrar algunos pozos, lo que puede generar daños permanente en su sector energético. «La extensión del alto el fuego por un periodo indefinido, mientras se mantiene el bloqueo naval contra Irán, se percibe en los círculos iraníes como un escenario muy desfavorable», escribía este miércoles en X el analista de origen iraní, Hamidreza Aziz. «Algunos comentaristas lo describen incluso como el peor de los desenlaces posibles, ya que revierte la estrategia previa de Irán de ejercer presión mediante el desgaste y la redirige contra el propio Irán».
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