Veolia reclama acelerar la construcción de plantas de valorización de residuos en España
España tendrá que multiplicar su capacidad para valorizar energéticamente los residuos que ya no pueden reciclarse si quiere cumplir los objetivos europeos de economía circular y reducir el volumen de basura que todavía acaba enterrado en vertederos. Ese es el mensaje que Veolia quiso trasladar este martes durante una visita a su planta de valorización energética de Leeds (Reino Unido), el modelo que la compañía propone para impulsar este tipo de infraestructuras en el mercado español.
[–>[–>[–>El director de Veolia España, Daniel Tugues, defendió que la valorización energética «es un complemento al reciclaje» y rechazó plantear ambas opciones como modelos enfrentados. «Nuestra lucha no es contra el reciclaje, sino contra el vertedero», resumió. A su juicio, siempre existirá una fracción de residuos que no podrá recuperarse materialmente y que, en lugar de acabar enterrada, puede transformarse en energía.
[–> [–>[–>Once plantas en la actualidad
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España cuenta actualmente con once plantas de valorización energética, dos de ellas operadas en UTE por Veolia, una en Mataró (Barcelona) y otra en Valdemingómez (Madrid), una cifra insuficiente para un país que todavía envía alrededor del 50% de sus residuos municipales al vertedero. La normativa europea obliga a reducir ese porcentaje por debajo del 10%, por lo que la multinacional considera que el peso de la valorización debería pasar del actual 10%-11% hasta situarse entre el 25% y el 35%.
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Fachada trasera de la planta de valorización energética de residuos de Veolia en Leeds (Reino Unido), por donde entran los camiones. / Veolia
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Para lograrlo serán necesarias nuevas instalaciones, que son de titularidad pública porque la gestión de residuos municipales lo es y gestionadas mediante concesión. Precisamente el próximo 16 de julio saldrá la licitación para renovar durante 15 años el centro de tratamiento de residuos Las Lomas, en Valdemingómez, concurso al que Veolia concurrirá junto a Valoriza.
[–>[–>[–>400.000 toneladas gestionadas al año
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«Tenemos el conocimiento y queremos acompañar a España en este tipo de construcciones», aseguró Tugues, aunque evitó concretar cuántas plantas serían necesarias. Sí explicó que estas instalaciones suelen dimensionarse para tratar entre 300.000 y 400.000 toneladas anuales de residuos, lo que obliga en muchos casos a agrupar varios municipios. También reveló que la empresa ya ha estudiado posibles emplazamientos y defendió que se trata de instalaciones compactas.
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Ese discurso encuentra su mejor escaparate en Leeds. La planta, inaugurada en 2016 tras una inversión de 72 millones de libras, procesa unas 214.000 toneladas anuales de residuos domésticos mezclados y suministra calor y energía a unas 370.000 viviendas. En diez años ha evitado que más de dos millones de toneladas de residuos acabaran en vertederos y ha recuperado otras 45.000 toneladas de materiales reciclables.
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[–>Alimentación de calefacción y agua
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El recorrido comienza frente al gran foso donde se almacenan los residuos antes de iniciar el tratamiento. Sobre ellos se mueve el denominado «pulpo«, una enorme pinza que mezcla la basura antes de introducirla en el proceso. A partir de ahí se separan los metales, se retiran los materiales recuperables (alrededor del 2,8%), se trituran los residuos y se alimenta el horno mediante un sistema que el director de la planta, Greg Caseley, compara con las teclas de un piano por el movimiento continuo de sus barras.
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Interior de la planta de valorización energética de residuos de Veolia en Leeds (Reino Unido). / Veolia
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La combustión nunca baja de los 850 grados centígrados. El calor genera vapor para producir electricidad y alimentar redes urbanas de calefacción y agua caliente, mientras el volumen de los residuos se reduce hasta convertirse en cenizas que posteriormente se reutilizan, entre otros usos, en la construcción de carreteras. Caseley insiste en que la valorización solo interviene cuando el reciclaje ya no es posible. Pone como ejemplo una caja de pizza manchada de aceite o materiales mezclados cuya recuperación resulta inviable. «Nuestra misión no es quemar residuos. El primer paso siempre debe ser reciclar en casa. Pero cuando eso ya no es posible, la alternativa no puede ser el vertedero», sostiene.
[–>[–>[–>Emisiones controladas e informadas
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Otro de los argumentos que la compañía quiere desmontar es el de las emisiones. Los gases generados durante la combustión pasan por distintos sistemas de depuración que eliminan compuestos como las dioxinas o el dióxido de azufre antes de ser liberados por la chimenea. «Lo que se ve salir no es humo; es vapor de agua. Si viéramos humo, pararíamos la planta», afirma Caseley. Las emisiones se controlan de forma continua y sus resultados se hacen públicos.
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Veolia sostiene que un vertedero resulta hasta 25 veces más perjudicial para el medio ambiente que una planta de valorización y recuerda que los dos millones de toneladas tratadas en Leeds habrían ocupado un vertedero de alrededor de un kilómetro cuadrado y hasta treinta metros de profundidad. La instalación funciona prácticamente sin interrupción, solo cierra dos semanas cada dos años para mantenimiento, emplea a unas 60 personas y figura entre las plantas más eficientes de las diez que el grupo opera en Reino Unido, con una disponibilidad superior al 90%.
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Divulgación social
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La aceptación social constituye otro de los mensajes que Veolia quiso trasladar desde Leeds. La planta dispone de un centro de visitantes y ha recibido unas 20.000 personas desde su apertura, entre ellas alrededor de 2.000 escolares y universitarios cada año. Además, informa semestralmente a los vecinos sobre su funcionamiento y los datos de emisiones. «Forma parte del ADN de Veolia. Intentar hacer estas instalaciones a hurtadillas está condenado al fracaso. El residuo está ahí y hay que explicar desde el principio qué solución propones», defendió Tugues.
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Interior de la planta de valorización energética de residuos de Veolia en Leeds (Reino Unido). / Veolia
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El directivo recordó que el Reino Unido dio el salto cuando elevó progresivamente la tasa aplicada al vertido, haciendo que esta opción dejara de ser competitiva. En España, en cambio, enviar una tonelada de residuos a vertedero cuesta entre 30 y 40 euros, frente a los 90 o 100 euros de una planta de valorización. Sin embargo, sostiene que esa comparación ignora el coste ambiental del vertedero y beneficios como la producción de energía, la recuperación de materiales o el ahorro de emisiones.
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Además de construir nuevas instalaciones, Tugues considera imprescindible modernizar las once plantas españolas, muchas de ellas con cerca de 30 años de antigüedad. Veolia aspira a participar en esa renovación, como en Las Lomas, y asegura que la normativa europea hará inevitable este tipo de inversiones. La compañía factura unos 2.800 millones de euros en España, de los que cerca de 2.000 millones corresponden al negocio del agua y el resto a energía y residuos.
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