ALIMENTACIÓN MUNDIAL | El cereal del futuro: la mejora genética, única solución frente al calentamiento global
La producción de cereales que llena los platos de medio mundo se enfrenta a una paradoja silenciosa. Mientras la población humana continúa su crecimiento, las temperaturas globales avanzan a un ritmo que empieza a desbordar la capacidad de adaptación de cultivos tan fundamentales como el arroz, el trigo y el maíz.
[–>[–>[–>Los cálculos son exigentes: para garantizar la seguridad alimentaria en 2050, la tasa de aumento del rendimiento de estos tres cereales debería crecer un 37%, una meta que parece cada vez más difícil de alcanzar en un planeta que no deja de calentarse. Pero quizá el desafío más sigiloso no llegue con el sol abrasador del mediodía, sino con la noche.
[–> [–>[–>Las temperaturas nocturnas están aumentando casi el doble de rápido que las diurnas, un fenómeno menos visible pero igualmente devastador para las plantas. Durante la noche, estos organismos continúan respirando y, si el calor es excesivo, derrochan la energía que acumularon a lo largo del día.
[–>[–>[–>
Estrategias de mejora genética
[–>[–>[–>
Ese desajuste, lo que los científicos denominan un ‘desequilibrio entre las fuentes y los sumideros de energía’, se traduce en granos que no llegan a desarrollarse plenamente y una calidad que se resiente. Frente a este panorama, un equipo internacional de investigadores ha puesto sobre la mesa una hoja de ruta que combina la precisión de la edición genética con el conocimiento más profundo de los ritmos internos de las plantas.
[–>[–>[–>El calentamiento global, especialmente durante la noche, pone en peligro la producción de cereales. / International Rice Research Institute
[–>[–>[–>
Un artículo publicado en la revista Trends in Plant Science por científicos del Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz y del Instituto Max Planck de Fisiología Molecular de Plantas analiza cómo la manipulación de los relojes biológicos vegetales podría ofrecer una salida.
[–>[–>[–>
Los autores del trabajo sostienen que, si la Revolución Verde del siglo XX se apoyó en climas relativamente estables, la nueva era requiere estrategias de mejora genética mucho más afinadas para sacar a la producción agrícola del estancamiento que ya se observa en regiones vulnerables. La propuesta no consiste en una única modificación, sino en una combinación de ajustes temporales, estructurales y moleculares.
[–>[–>
[–>‘Engañar’ al reloj interno de las plantas
[–>[–>[–>
Una de las vías más innovadoras que explora la revisión es la posibilidad de reprogramar el ritmo circadiano de las plantas. Se trata de ‘engañar’ a su reloj interno para que escapen de las horas de más calor. Identificando y modificando los denominados ‘genes termómetro’, los fitomejoradores podrían desarrollar variedades que florezcan a primera hora de la mañana, antes de que las temperaturas se disparen.
[–>[–>[–>
En el caso del arroz, los investigadores señalan al gen denominado OsMADS51 como un factor determinante para conferir tolerancia térmica durante las fases críticas de floración y llenado del grano. En el maíz, el interés se centra en el ‘complejo vespertino‘, un conjunto de genes que coordinan la floración. «Al modificar estos genes del reloj, los fitomejoradores pueden asegurar que el delicado proceso de floración se promueva bajo estrés térmico», detalla el texto.
[–>[–>[–>
Plantación de maíz. / Pixabay
[–>[–>[–>
Pero no solo se trata de cuándo florece la planta, sino también de cómo es su arquitectura. El trabajo destaca el potencial de remodelar la panícula, la estructura que sostiene los granos, para hacerla más eficiente. Genes como DEP1 en arroz, que produce panículas densas y erectas, generan un microclima más favorable al permitir una mejor distribución de la luz y una tasa fotosintética más alta, incluso cuando el calor aprieta.
[–>[–>[–>
‘Autopistas vasculares’
[–>[–>[–>
Paralelamente, los científicos están explorando las ‘autopistas vasculares’ por las que viaja la sacarosa hacia los granos en desarrollo. Otros genes aumentan el número de ramas primarias y haces vasculares, reforzando la capacidad del grano para actuar como un sumidero eficaz de nutrientes.
[–>[–>[–>
La ingeniería molecular aporta, según los autores, herramientas de una precisión inédita. Un ejemplo destacado en la revisión es el uso de la edición genética conocida como ‘prime editing’ (edición de calidad) para introducir elementos de choque térmico en el promotor del gen GIF1 del arroz.
[–>[–>[–>
«Esta modificación genética específica aumentó la tasa de fijación de semillas en un 10,5% bajo estrés térmico», al potenciar la capacidad de la planta para movilizar azúcares hacia los granos. Otros avances se centran en mantener la calidad del grano, un aspecto que el calor castiga volviéndolo blanquecino y quebradizo.
[–>[–>[–>
Técnicas de aceleración del crecimiento
[–>[–>[–>
El descubrimiento del gen QT12, que actúa como un regulador negativo de la calidad, abre la puerta a desactivar las rutas que generan esa indeseable textura harinosa cuando las temperaturas suben.
[–>[–>[–>

Plantación de trigo. / Pixabay
[–>[–>[–>
Los propios investigadores reconocen que estas innovaciones no son soluciones aisladas: aplicarlas a gran escala requerirá un enfoque holístico que combine, por ejemplo, modelos geoespaciales para monitorizar en tiempo real los puntos críticos de calor, lo que permitiría a agricultores y mejoradores decidir dónde y cuándo desplegar las variedades más adecuadas.
[–>[–>[–>
También se están utilizando técnicas de aceleración del crecimiento para reducir el tiempo que transcurre entre el descubrimiento de un rasgo genético y su llegada al campo. El desafío es mayúsculo, pero la dirección está trazada.
[–>[–>[–>
La combinación de estos ajustes estructurales, temporales y moleculares, concluyen los autores, ofrece una vía para mantener un suministro sostenible de cereales capaz de satisfacer las necesidades de una población creciente, sin sacrificar la calidad de unos granos de los que depende la nutrición de millones de personas.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí