Ayesa, la joya andaluza que trocea un fondo
El mapa empresarial andaluz sufrió al comienzo de año un auténtico terremoto. El fondo británico A&M Capital Europe anunció la venta de la filial tecnológica de Ayesa a un consorcio vasco formado por Kutxabank -a través del vehículo de inversión Indar Kartera-, Fundación BBK, la tecnológica Teknei y el propio Gobierno de Imanol Pradales, en una operación valorada en 480 millones. La transacción tenía una evidente carga industrial y también simbólica: devolvía al País Vasco el control de la antigua Ibermática, integrada en 2022 en el perímetro de la compañía de ingeniería fundada en 1966 por José Luis Manzanares Japón. Poco después, A&M Capital Europe confirmó el traspaso de Ayesa Engineering a la inmobiliaria canadiense Colliers por 600 millones. La multinacional, sin embargo, confirmó la continuidad de la marca, la estructura y la sede en Sevilla, donde trabajan unas 600 personas.
[–>[–>[–>Ayesa ha vivido un 2026 convulso con estas dos operaciones, a las que se suma el protagonismo mediático que ha tenido tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero. La empresa certificó el buen estado de la soldadura de Redalsa como asistente técnico a la dirección de obra formada por la unión temporal de empresas (UTE) participada por Ferrovial, OHLA, FCC y Azvi, que están obligadas a comprobar el buen estado de la instalación, entre ellas la soldadura. En el tramo de línea accidentado, estas soldaduras sumaban 114. «Además de las comprobaciones habituales, como las de ultrasonidos, fueron analizadas por un gestor externo [Ayesa] y, por si fuera poco, el 30% de estos fueron revisados aleatoriamente», afirmó el Ministro de Transporte y Movilidad Sostenible, Óscar Puenteen una conferencia de prensa.
[–> [–>[–>Tres acontecimientos en muy poco tiempo que han sacudido los pilares de una compañía familiar que ha planificado grandes infraestructuras, como el modelo matemático de la red de abastecimiento de Madrid; el embalse de la Pedrera, receptor del trasvase Tajo-Segura en Orihuela (Alicante); numerosos puentes como el del Cristo de la Expiración en Sevilla, el puente de Abbas Ibn Firnás en Córdoba y el puente del Dragón en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), así como el Circuito de Jerez y el estadio de La Cartuja de Sevilla.
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Menos de cinco años
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El fondo británico A&M invirtió alrededor de 300 millones en la compra del 67% de las acciones de Ayesa en 2021. En 2019, había tomado las riendas de la compañía la segunda generación, con José Luis Martínez Abásolo al frente como consejero delegado tras incorporarse a la sociedad en 1996 y asumir en 2003 la dirección del área de ingeniería. Bajo su liderazgo, Ayesa ha participado en proyectos emblemáticos como las líneas 1 y 2 del metro de Panamá, la reforma del estadio Santiago Bernabéu y la primera línea ferroviaria de alta velocidad de India entre Delhi y Meerut. A A&M Capital le han bastado menos de cinco años para más que duplicar su inversión, ya que entre ambas operaciones suma una plusvalía de 725 millones.
[–>[–>[–>La lógica financiera de la operación se entiende mejor si se observa la evolución del grupo durante ese periodo. Ayesa cerró 2023 con 717 millones de euros de facturación, el 10,5% más, y en 2024 alcanzó los 790 millones, con una cartera superior a 1.500 millones y presencia internacional reforzada. La inversión de A&M Capital no fue, por tanto, una mera operación financiera de entrada y salida: fue la palanca para convertir una empresa familiar de gran trayectoria en una plataforma con escala suficiente para atraer a compradores distintos para activos distintos.
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Ahí está, precisamente, la clave del desenlace. El pasado 3 de febrero, el fondo comunicó que había firmado acuerdos definitivos para vender Ayesa mediante dos transacciones separadas. Ese detalle no es menor. Supone reconocer que bajo la marca común convivían ya dos compañías con perfiles, ritmos y compradores naturales muy diferentes: por un lado, el negocio tecnológico heredero de Ibermática y reforzado en servicios digitales avanzados; por otro, la ingeniería internacional especializada en infraestructuras, agua, energía o edificación. Más que una simple desinversión, el fondo ha ejecutado una escisión de facto para maximizar valor y casar cada activo con el socio más adecuado.
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[–>Compras selectivas
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Bajo la tutela del fondo, Ayesa combinó expansión orgánica con compras selectivas que reforzaron ambas ramas del negocio. En los últimos años incorporó activos como Ibermática, Emergya, ByrneLooby, M2C y Core, tejiendo un grupo más grande, más internacional y más diversificado. Esa estrategia elevó el atractivo del perímetro, pero también terminó haciendo más visible la dualidad interna de la empresa.
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El futuro de Ayesa pasa por su rama de ingeniería, de la mano de Colliers, con el actual director de operaciones, Rosalío Alonso, como nuevo consejero delegado de la empresa, que seguirá en Sevilla ofreciendo soluciones de ingeniería a todo el mundo. Ayesa Engineering cuenta con más de 3.200 profesionales en 21 países y una facturación de 250 millones, según sus cuentas de 2024.
[–>[–>[–>En paralelo, la propia compañía ha subrayado que su negocio de ingeniería ha triplicado su tamaño en los últimos tres años, lo que refleja hasta qué punto la fase del fondo británico también fue una etapa de crecimiento acelerado en esta división. La maniobra ilustra bastante bien el manual del capital privado: comprar una empresa con potencial, escalarla con adquisiciones y disciplina operativa, separar los activos cuando el mercado lo aconseja y venderlos a quienes mejor los valoran. En el caso de Ayesa, ese proceso no solo cierra la etapa del fondo; también clausura definitivamente el legado de una de las grandes compañías familiares del sur de España.
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