Busco la excelencia y en ese camino ser mujer influye en el coraje que tengo
María Teresa Perales Fernández (Zaragoza, 1975) campeona paralímpica, Premio «Princesa de Asturias» de los Deportes 2021 y ahora, presidenta del jurado de dicho galardón, asegura que le queda mucha carrera deportiva por delante: «Todos los días me levanto, miro el móvil y veo en la pantalla una cuenta atrás. Ahora mismo quedan 804 días para Los Ángeles».
[–>[–>[–>Acaba de conseguir un nuevo récord del mundo en los 150 metros estilos SM2, con un tiempo de 4:17.71. Después de una carrera tan larga, ¿se le hace raro seguir batiendo récords?
[–> [–>[–>Con cincuenta años no es lo más normal ni lo más habitual del mundo, y además con una marca tremenda. Estoy muy emocionada porque, después de perder la movilidad del brazo izquierdo, tuve que empezar a nadar otra vez, aprender a hacerlo todo de nuevo y parece que ya me estoy haciendo con el agua otra vez. Estoy muy contenta.
[–>[–>[–>
¿Ese récord era un objetivo o simplemente surgió?
[–>[–>[–>Era un objetivo. Si lo hacía muy bien, me hace pensar que realmente tengo opciones de volver a ganar una medalla en el 50 espalda, que es el gran objetivo de este año, del que viene y del siguiente.
[–>[–>[–>
¿Con qué se queda, con el récord o con el oro que consiguió también en Japón?
[–>[–>
[–>Me quedo con la experiencia en general, con todo lo vivido. Fue una piscina que para mí reunía las mejores condiciones en cuanto al agua. Soy una persona que con el frío se congela muchísimo, me espasmo una barbaridad y rindo peor, y aquella piscina era perfecta. No pasé frío en ningún momento y eso también me ayudó a hacer buenas marcas. Me quedo con la experiencia, con el grupo, con el equipo con el que fuimos y con la convivencia con más de 400 deportistas de 27 nacionalidades. Era un momento clave antes de los objetivos que tenía cada uno.
[–>[–>[–>
¿Qué quiere lograr todavía?
[–>[–>[–>Las 28 medallas en los Juegos me saben a gloria, pero siempre he pensado que quería algo distinto, algo diferente que nadie tuviera. Puede ser la 29, puede ser la 30, no lo sé, pero busco algo distinto. Y en ello estoy.
[–>[–>[–>
¿Los Juegos de Los Ángeles son una meta?
[–>[–>[–>
Todos los días me levanto, miro el móvil y veo en la pantalla una cuenta atrás. Ahora mismo quedan 804 días para Los Ángeles.
[–>[–>[–>
¿Qué le motiva después de tanto tiempo en competición?
[–>[–>[–>
Es una mezcla de muchas cosas. Por un lado, la cabezonería de decir: me apetece y lo quiero hacer. Por otro, cuando me preguntan cuándo me retiro, como buena aragonesa, que me lleven la contraria no me gusta nada, así que me empeño todavía más en salirme con la mía. Y, por último, estoy con un buen equipo: entrenador, equipo técnico y compañeros que me motivan mucho. Me llena estar con ellos, lo estoy pasando muy bien y estoy disfrutando mucho.
[–>[–>[–>
¿Es más importante el pasado que ya ha vivido o el futuro que queda?
[–>[–>[–>
Yo siempre me quedo con el presente, que es lo que es de verdad. No soy mucho de mirar al pasado ni de quedarme contemplando las medallas, ni para lo bueno ni para lo malo. Soy una persona muy de presente, pero también soy soñadora. Tengo mis planteamientos de futuro porque no se trata solamente de lograr medallas. Cuando me tiro a la piscina lo hago por mucho más que el resultado deportivo.
[–>[–>[–>
¿Qué intenta conseguir más allá del logro deportivo?
[–>[–>[–>
Soy muy consciente de que en ese camino viene conmigo una transformación social. Hay mucha gente que encuentra esperanza al ver que algo se puede lograr, que en sus propias vidas algo puede cambiar. Padres de niños con discapacidad empiezan a ver que sus hijos tienen proyectos de futuro y que, por mucha discapacidad que tengan, también pueden conseguir grandes objetivos en sus vidas. Siempre que me tiro a la piscina pienso un poco en eso. Es mucho más que solo el resultado deportivo.
[–>[–>[–>
A las mujeres se les atribuyen en ocasiones premios por ser mujeres y no por sus logros. ¿Le gustaría que se hablara menos de la superación y más de la excelencia deportiva que busca cada día?
[–>[–>[–>
Muchas veces pienso que deberíamos superar que lo hemos superado. Debería normalizarse, por encima de todo. Yo me entreno con objetivos deportivos y a lo que menos atención le presto es a la discapacidad que tengo. Me centro en lo que sí puedo hacer, no en lo que no puedo hacer. Intento sacar la mejor técnica, la mejor biomecánica. Yo busco la excelencia. Y, en ese camino, ser mujer influye en el coraje que tengo.
[–>[–>[–>
¿Qué lugar ocupan las medallas en su vida?
[–>[–>[–>
Nunca he pensado que ganar medallas me ponga por encima de nadie. Para mí son fruto de mucho trabajo y también de la suerte de haber tenido la oportunidad de ganarlas. Más que un reconocimiento personal, representan la responsabilidad de acompañar y ayudar a otros, de dar esperanza y alegrías sin perder de vista que seguimos siendo personas. No busco fama ni ego; lo que más me importa es el cariño de la gente y poder contribuir siempre que la vida y la competición me lo permitan.
[–>[–>[–>
El domingo tiene previsto ver al Papa León XIV en Madrid. ¿Cómo surge esa invitación y qué significa para usted participar en un acto así?
[–>[–>[–>
Cuando me llamaron para decirme que el Papa venía a Madrid y que podía participar en un evento, lo primero que pensé fue en mi hijo, porque al día siguiente tenía unos exámenes muy importantes. Por un momento dudé entre decir que no o aceptar una oportunidad única. Finalmente dije que sí, y la verdad es que me hace muchísima ilusión. Junto a Carolina Marín daremos un pequeño testimonio dirigido directamente al Papa, algo que lo hace todavía más especial. Además, quiero llevarle un regalo simbólico que represente un poco el deporte, la fe y mis raíces.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí