CHINA – INDIA | Xi y Modi certifican la nueva sintonía sinorusa en una cumbre donde también participa Putin
China e India han de ser «socios y no rivales», ha reiterado Xi Jinping. Ambos países disfrutan ahora de una «atmósfera de paz y estabilidad» y los intereses de 2.800 millones personas dependen de su cooperación, ha respondido Narendra Modi. Los dirigentes de las dos potencias económicas y demográficas asiáticas han certificado hoy en Tianjin, una ciudad costera al sureste de Pekín, el deshielo comenzado el pasado año y que aceleró la reciente tunda arancelaria de Trump a Nueva Delhi. Ese muro del 50 % de impuestos de su tradicional aliado en el continente, motivados por la compra de crudo ruso, la hundió primero en la perplejidad y la empujó después a los brazos de Pekín. Modi no había pisado China en siete años.
Han hablado hoy los dos líderes en los márgenes de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO, por sus siglas inglesas), un foro con etéreos fines de Defensa, al que India no había prestado excesiva atención a pesar de su membresía. El contexto ha recomendado su viraje. También ha aterrizado hoy Vladimir Putin, presidente ruso, con el que Modi se reunirá mañana. Es seguro que hablaran de esa relación comercial a la que India no renuncia a pesar de los castigos de Estados Unidos. Modi ha insistido hoy en su neutralidad en la guerra de Ucrania y desvelado que el sábado habló con su presidente, Volodymyr Zelensky, para intercambiar informaciones e impresiones sobre el conflicto.
El origen
La SCO nació en 1996 como los «Cinco de Shanghái» con China, Rusia, Kirguistán, Kazajistán y Tayikistán con el simple fin de fomentar la confianza en una zona, el Asia Central, de tendencias inestables y donde confluyen la tradicional influencia de Moscú con la creciente de Pekín. Después se apuntaron Uzbekistán, Irán, India, Pakistán y Bielorusia. Suman ya el 40 % de la población mundial y su ámbito cubre la economía, el comercio y la defensa. Esa es la teoría pero carece de muchas concreciones prácticas ni de los compromisos de defensa mutua de la OTAN. Sólo tiene claro su objetivo: convertirse en una alternativa, junto a los BRICS, a la arquitectura global dirigida por Washington y Bruselas que Moscú y Pekín pretenden superar con un multilateralismo real y respetuoso con las demandas del Sur Global. Es esta su edición más nutrida. A su decena de miembros se han sumado 14 gobiernos, principalmente del sudeste asiático y Oriente Medio, como «socios de diálogo y observadores».
La relación sinorusa es una «fuerza estabilizadora del mundo», ha defendido Putin en una entrevista en la agencia oficial china en las vísperas de su viaje. Ambos países, ha añadido, están «unidos en la misión de construir un orden multilateral más justo«. El asunto puede sonar amenazador si viene de Rusia y China, con una reputación global mejorable, pero es compartido por democracias como la india o la brasileña y por el sur global en pleno, es decir, la mayoría del planeta.
La presencia de Modi le confiere una relevancia inédita a esta edición y fija su signo. China, Rusia e India son damnificados en diferente grado por la política comercial de Washington. Trump amenaza con nuevas sanciones a Rusia por la guerra de Ucrania, aunque no parecen desvelar a Putin; China venció en la refriega arancelaria pero padece aún un muro que hiere a su industria exportadora; e India subraya con razón el agravio comparativo porque no se ha atrevido Washington a castigar a Pekín por las mismas compras de energía rusa. Es seguro que estos días compartirán sus lamentos y pensarán en las vías de minimizar los daños.
La cumbre es el primer acto de una de las semanas diplomáticas más intensas que se recuerdan en China. La capital acogerá el miércoles el desfile militar para conmemorar el 80 aniversario de la victoria sobre el fascismo en la Segunda Guerra. No estará Modi, al que el músculo militar chino le sigue incomodando por más que limen asperezas, pero a cambio aterrizará Kim Jong-un, el líder norcoreano, y otros representantes del sur global. Ni en la cumbre ni en el desfile habrá representantes de Occidente.
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