claves de la llegada del Museo del Prado a Gijón
Parte del arte del Prado podrá verse a partir de este octubre en Gijón. El gran museo nacional ha elegido el edificio de Tabacalera para estrenar «Ventanas al Prado», una iniciativa que pretende llevar reproducciones de cuadros de sus colecciones a inmuebles con valor patrimonial del país. La muestra gijonesa colocará más de 30 obras en todos los vanos y ventanas de la vieja fábrica. El gijonés Alfonso Palacio, director adjunto de Conservación e Investigación del Museo, asegura que la iniciativa busca, también, «apoyar» el plan de convertir Tabacalera en un centro de arte y asegura que habrá «otras acciones» de colaboración en el futuro. «Que de todas las ciudades posibles hayan pensado en Gijón para poner en marcha su nuevo proyecto supone un punto de inflexión para esta ciudad y para Asturias», celebra la alcaldesa, Carmen Moriyón.
[–>[–>[–>El propio Prado anunciaba ayer la noticia y señalaba que con la exposición Tabacalera podrá «ofrecer su mejor cara» como «anticipo» a su remodelación como «centro de arte abierto a todos los ciudadanos». Señala también la entidad que existe una «estrecha relación» entre el Prado y el Ayuntamiento de Gijón y que la idea pudo concretarse gracias al estudio La Rectoral, integrado por los asturianos Ricardo Villoria y Sara Moro. «La iniciativa se enmarca en una línea de trabajo impulsada con éxito por diversas instituciones culturales, orientada a activar espacios de carácter industrial mediante la incorporación de propuestas artísticas», completa.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>La idea de «Ventanas al Prado» es que «réplicas de obras maestras» tomen «una nueva dimensión» al instalarse «en un conecto deliberadamente ajeno a aquel para el que fueron creadas». Se plantea como «una invitación para profundizar en el conocimiento de la pintura, los artistas e incluso de los protagonistas de las obras». «El proyecto tendrá un carácter integral y se extenderá a todos los vanos y ventanas del edificio, transformando el espacio en un escenario que refuerza el diálogo entre las obras y su nuevo entorno», completan desde el Prado. Se desarrollará, en paralelo, «un amplio programa de actividades» en colaboración con centros educativos.
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Alfonso Palacio, por su parte, añade que «Ventanas al Prado» podrá verse a partir de octubre, se espera que durante la primera quincena, y que el tiempo de exposición será de entre tres o cuatro meses. «Escogimos Tabacalera de Gijón a raíz de nuestro interés por desarrollar un nuevo programa de difusión de nuestras colecciones con un hondo calado educativo», detalla el responsable del Prado, que adelanta que las reproducciones tendrán un tamaño de escala 1:1, originales, y que aprovecharán los vanos y huecos de los edificios que se vayan adhiriendo a la iniciativa. «Para este programa trataremos de buscar siempre edificios de hondo pasado industrial y a ser posible ubicados en grandes ciudades costeras. Gijón es la primera ciudad en la que lo desarrollamos y por lo tanto en acogerlo», celebra el asturiano. «Estamos muy ilusionados; todo han sido facilidades», agradece.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El director adjunto, también, señala que la elección de Tabacalera responde a un doble motivo. Por un lado, por «la dimensión de patrimonio industrial que tiene el edificio», que fue usado durante décadas como fábrica de tabacos y que acoge en su interior restos arqueológicos romanos y detalles constructivos de su época como convento barroco. Pero, además, Palacio destaca la importancia de que «Ventanas al Prado» se estrene en un inmueble que «va a ser el contenedor del futuro centro artístico de la ciudad» y que cuenta ya con el beneplácito del museo nacional, desde donde Palacio confía en impulsar más actividades conjuntas más adelante. «Desde el Prado, como ya hemos hecho con otros equipamientos asturianos, queremos apoyar (el plan de Tabacalera) con acciones como esta y otras más que se desarrollarán en un futuro», asegura. El asturiano asegura, por último, que la propuesta realizada por La Rectoral es «sensacional».
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«Un escaparate de la historia del arte»
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Los detalles de cuál será el contenido de la muestra, sin embargo, se mantienen por ahora ocultos. El Prado, de hecho, señala que «será desvelada una vez completada su instalación» en el espacio. Hay, sin embargo, un adelanto: en la imagen promocional del proyecto figura el edificio de Tabacalera y, en la ventana de su antigua iglesia aparece una reproducción de «Adán», un cuadro de Alberto Durero de 1507. «La idea y el interés de este proyecto es llevar de alguna manera el Prado a Gijón, así que queremos poder mostrar la riqueza de esa colección tanto como nos sea posible. Hemos incorporado a autores muy conocidos, como Velázquez o Goya, y otros que quizás para el público general puedan ser menos nombrados pero que hablan también muy bien de la riqueza de la colección del Prado», adelanta Sara Moro, historiadora del arte. Las más de 30 obras, por el mismo motivo, abordarán una cronología pictórica amplia, desde el siglo XV y hasta el XX. «Será una suerte de escaparate de lo que uno puede ver cuando va al Prado y de la evolución de la historia del arte. Darse un paseo por el Prado es darse un paseo por muchos siglos de historia», añade.
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[–>La primera obra seleccionada. / LNE
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Ricardo Villoria, artista, completa que la selección escogida aportará «un mensaje coherente» y que apostará por una temática unificada, pero con un contenido «variado». A su juicio, además, será de especial interés el formato elegido. «Quizás viéndolo en fotos uno no es consciente de las proporciones con las que estamos trabajando, pero desde la plaza del Lavaderu se ve bien: las ventanas donde van las reproducciones son enormes», cuenta. Otro detalle que avanzan los organizadores es que en la selección habrá «presencia asturiana», tanto por los artistas elegidos como por las escenografías de los cuadros que se reproducirán. Habrá también un guiño a Jovellanos.
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Considera Villoria, también, que la exposición ayudará a poner ya a Tabacalera en el mapa del circuito nacional. «Me parece el lugar ideal. Asturias necesita un gran centro de arte, un sitio donde se puedan hacer grandes exposiciones. Hoy no hay espacios en Asturias donde poder impulsar proyectos artísticos de nuevos, de vanguardia, retrospectivas. Tener ese edificio en el centro de Gijón es un lujo y el interior, yo que lo he podido ver, es maravilloso», asegura el artista, que cree que el futuro centro de arte va a ser «el espacio de referencia en Asturias» para acoger muestras de «gran envergadura». «Será la joya de la corona y también un reclamo turístico», afirma. «Es una apuesta ambiciosa que repercute muy positivamente en los asturianos. Que ahora el Prado lance su mirada al edificio es también un apoyo a la propuesta de hacer de Tabacalera un gran centro museístico», completa Moro. «Es un proyecto que va a tardar un tiempo en hacerse realidad y es bueno que el ciudadano vaya siendo ya consciente de su envergadura. Y que para ello además hayan pensado en nosotros es algo que nos enorgullece», añade.
[–>[–>[–>«El Museo del Prado es el museo de museos, la pinacoteca más importante del mundo», completa, por su parte, Moriyón, que cree que la iniciativa «abre para Tabacalera un espacio único de colaboración». «Mi agradecimiento al Museo y a sus responsables. Gijón estará a la altura», asegura.
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El «Adán» de Durero, el punto de partida: un cuadro de 1507 que simboliza el inicio de la colaboración del Prado con Gijón
La apuesta temática del estreno de «Ventanas al Prado» en Gijón se desvelará más adelante, pero por ahora el museo nacional da a conocer el primer escaparate de la futura colección con una reproducción de «Adán», una obra de 1507 de Alberto Durero (Núremberg, 1471-1528). La historiadora Sara Moro explica: «Tiene el motivo de la idea de Adán como origen y, también, simboliza el inicio de la colaboración entre el Prado y Tabacalera y del proyecto tan ambicioso del futuro centro de arte. Ilustra un punto de partida que lo une todo», razona. Durero realizó esta tabla junto a otra titulada «Eva» tras regresar de su segundo viaje a Italia a inicios del siglo XVI. Ambas obras, señala el Prado, «suponen un intento de sintetizar las enseñanzas recibidas, buscando un equilibro entre el italianismo y germanismo, a fin de alcanzar la perfección ideal del cuerpo humano». Así, «el asunto bíblico es un simple pretexto» para ensayar un «conocimiento del desnudo clásico» que «raya a una altura prodigiosa» y que «revela un pulso de grabador único». Es un óleo sobre tabla de gran formato, con 209 centímetros de alto y 81 de ancho. En la imagen promocional que da a conocer el Prado, figura en la ventana la ventana tapiada de la iglesia de Tabacalera.
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