¿Cuál es el plan de Trump? La pregunta sin respuesta de la guerra de Irán
«Aunque EEUU desea una paz rápida y duradera, no es posible en este momento conocer el alcance ni la duración totales de las operaciones militares que puedan resultar necesarias”. La frase está incluida en la carta desclasificada que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió al Congreso el lunes, dos días después de lanzar la guerra contra Irán en coordinación con Israel.
[–>[–>[–>La afirmación es solo una de las señales de las múltiples y trascendentales incógnitas que rodean a la decisión de Trump de iniciar un conflicto que se ha extendido rápidamente, enigmas que se alimentan por las versiones cambiantes y a veces contradictorias sobre los objetivos de la ‘Operación Furia Épica’ pero dominados por el mayor interrogante de todos: ¿cuál es el plan?
[–> [–>[–>Ni el propio Trump ni su Administración han sido capaces de darle respuesta y quienes han recibido información clasificada ven esa ausencia de claridad con alarma. Entre ellos está Mark Warner, el demócrata de más alto rango en el Comité de Inteligencia del Senado, que como tal es miembro del llamado ‘Grupo de Ocho’ de líderes del Congreso y ha recibido briefings del gobierno tanto antes como después del ataque. “En ninguno de ellos he tenido ninguna descripción de cuál sería la fase dos”, le dijo esta semana al ‘Financial Times’.
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Más crudas aún han sido otras fuentes del propio Gobierno. “La Administración no tiene ni idea. No tienen una justificación real, un objetivo final ni un plan para las consecuencias de todo esto” dijo una de esas fuentes, protegida por el anonimato, a ‘The Intercept’. “No se ha pensado en qué significa esto a largo plazo. No es un cambio de régimen coordinado. Es solo bombardearlos hasta que representen una amenaza menor”, dijo otro miembro del gobierno a la publicación digital.
[–>[–>[–>Las señales previas
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Ha habido grandes señales de la falta de planificación previa. El Departamento de Estado no emitió hasta el lunes una alerta instando a los estadounidenses a evacuar 14 países de la región, y ese día se hizo recomendando vuelos comerciales, que ya estaban afectados. El propio Trump, al ser preguntado el martes sobre por qué no hubo un plan de evacuación, que se ha organizado después, con refuerzos de personal de Estado trasladándose a Atenas y la publicación de una web para poner en contacto a estadounidenses con embajadas, respondió: “porque todo pasó muy rápido”.
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El Pentágono también ha tenido que reaccionar y ‘Politico’ ha publicado que el Mando Central ha pedido que se envíe a su centro de mando en Florida Pentágono personal para intentar reforzar los análisis de inteligencia para preparar operaciones para al menos 100 días pero quizá hasta septiembre.
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[–>También el Pentágono está ahora enviando más defensas aéreas a la región, especialmente sistemas pequeños y baratos contra drones que se han estado desarrollando los últimos años. Ahí identifican otro de los puntos débiles de la planificación expertos militares: EEUU e Israel, pese a un mes de intensos preparativos militares, no parecen haberse preparado bien para una guerra de drones cuando era conocida la capacidad iraní, que usó un Shahed en el ataque en Kuwait donde murieron seis soldados estadounidenses. Es el mismo modelo de dron, que a menudo puede esquivar radares, que Teherán vendió a Rusia y que Moscú ha estado usando en Ucrania. El lunes Volodímir Zelenski dijo que no había tenido peticiones de información sobre cómo su país ha estado realizando su defensa ante esas armas.
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Rendición incondicional y cambio de régimen
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Las dudas ante lo que está por venir se alimentan por el baile en la definición de las metas. Trump este viernes reclamaba la “rendición incondicional” y, “después de eso, la selección de un gran y aceptable líder” Subrayaba así declaraciones de la víspera en varias entrevistas individuales con medios, su táctica de comunicación preferida esta semana, en que exige un papel en la determinación de un nuevo líder.
[–>[–>[–>Expertos en Irán como Suzanne Maloney, de la Brookings Institution, han destacado, no obstante, que el iraní “no es un régimen de líderes individuales. Es un régimen de instituciones bien arraigadas que tienen un monopolio en la coerción. Más allá de un proceso continuo de asesinatos, no tengo claro cómo el presidente anticipa que va a ser capaz de determinar el próximo líder de Irán”, le ha declarado a ‘Time’.
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En ese mismo tema, el senador Warner señalaba a otro problema: la falta de inteligencia estadounidense propia sobre la resistencia dentro de Irán, información para la que se depende de Israel y de aliados que han acumulado conocimiento sobre dinámicas internas del país al haber mantenido presencia diplomática en Teherán. «No tengo claro que esa información se esté compartiendo plenamente», ha dicho.
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Objetivos cambiantes
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Este viernes Karoline Leavitt, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, explicaba que “la rendición incondicional” se traduce en el momento en que “Trump, como comandante en jefe, determine que Irán no representa una amenaza para EEUU y la meta de la ‘Operación Furia Épica’ se ha cumplido por completo”.
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El problema es que hay “objetivos cambiantes”. Incluyen destruir lo que quedaba de capacidades nucleares de Irán, desmantelar su programa de misiles balísticos y acabar con su arsenal e impedir que Teherán amenace a otros países, bien con armamento o a través de grupos aliados. “Nadie sabe cómo va a medir la administración resultados concretos”, advertía Warner.
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Incluso los tiempos que Trump calcula para la duración de un conflicto donde no se ha cerrado a la posibilidad de tener que desplegar tropas sobre el terreno oscilan. El presidente ha hablado de cuatro o cinco semanas. Y Leavitt hablaba este viernes de que esperan tener el “control total de los cielos” en seis semanas.
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Trump y la Casa Blanca proyectan la idea de un éxito militar contundente que ha diezmado las capacidades militares iraníes en múltiples frentes. Pero también el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el miércoles reconocía que la operación militar no tiene ni un calendario fijo ni una fecha de final predecible. “Puedes decir cuatro semanas pero podría ser seis, podría ser ocho, podrían ser tres”. En cualquier caso, aseguraba, EEUU marca “el ritmo y los tiempos”. Lo que ni él ni Trump dicen es adónde acaba llevando esta guerra, cuál es el plan.
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