El Oviedo regresa al escenario de su último gran trauma
Casi dos años han pasado desde aquella noche del 23 de junio de 2024 en la que el sueño del ascenso murió en Cornellá. El Oviedo vuelve mañana al RCDE Stadium, escenario de la herida más reciente de su historia, aunque esta vez lo hace en Primera División y con el peso de una temporada que se le ha ido de las manos.
[–>[–>[–>Colombatto, al finalizar el partido en Cornellá. | MARCOS LEÓN
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Hay algo de justicia poética en que el regreso al campo donde se rompió todo sea en la categoría que entonces se le escapó. Aquel 23 de junio, el Oviedo llegó a Cornellá a noventa minutos de regresar a la élite del fútbol español por primera vez en 23 años, con un gol de ventaja sobre sus rivales. El ascenso parecía más cercano que nunca. Dos chispazos de Puado entre el 43 y el 46 echaron por tierra la ilusión de una afición entera. Dos goles en tres minutos que condenaron a los azules antes del descanso y de los que ya no hubo manera de levantarse, pese a un segundo tiempo de insistencia y entrega.
[–> [–>[–>El equipo que entrenaba Carrión había hecho una temporada para enmarcar. Había sorteado crisis, lesiones y todo tipo de adversidades para plantar cara en la eliminatoria de ascenso. La afición respondió como pocas veces se había visto. Melendi puso voz a lo que sentían 30.000 personas. El orgullo era real, genuino, y sobrevivió incluso a la derrota. Pero el golpe fue de los que dejan cicatriz.
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Mañana, el Oviedo regresa a ese estadio en el que tantas almas carbayonas vertieron sus lágrimas. No en las mismas circunstancias, evidentemente. El club asturiano llega a la cita en Primera División, pero sumido en una lucha por la permanencia que, salvo milagro, se antoja ya muy lejana. Los números no invitan al optimismo y los puntos en juego son cada vez más escasos. El partido de mañana llega, por tanto, con ese poso agridulce de haber conseguido lo que no se consiguió por aquel entonces, pero sin estar en condiciones de demostrar que los azules iban a aprovechar el ascenso, no así como hizo el cuadro perico, que en su regreso a la élite lo pasó mal, pero que ahora ya está más asentado en Primera, y con el mismo técnico que venció a aquel Oviedo de Carrión, Manolo González.
[–>[–>[–>Frente a ellos, el Espanyol, el verdugo de aquel junio implacable. El equipo catalán, ya consolidado en Primera, recibirá a un rival que tiene la necesidad imperiosa de ganar para seguir con vida.
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Para la afición azul, pisar de nuevo Cornellá tiene un significado que va más allá de los tres puntos. Es un reencuentro con la escena del trauma, una oportunidad de escribir otra línea en ese capítulo que quedó abierto con las lágrimas hace dos veranos. No será fácil. Casi nada lo es para este Oviedo. Pero el campo es el mismo, y eso, para bien o para mal, lo cambia todo. n
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