Los 10 gráficos que muestran el gran avance de la mujer en el mundo
Como recordó Deirdre McCloskey, en 1900 la clase media del mundo rico dedicaba casi 50 horas a la semana a preparar comida. La mayor parte de ese trabajo recayó en las mujeres. Fueron las innovaciones nacidas de la economía de mercado (el refrigerador, la lavadora, los alimentos procesados, la distribución moderna). los que progresivamente liberaron ese tiempo y abrieron la puerta a la incorporación femenina al trabajo pagados, a las aulas y a la vida pública. No fue un decreto. era el capitalismo. Y Este 8 de marzo vale la pena recordarlo.
Los datos que siguen documentan ese proceso. No pretenden negar que persisten las desigualdades. Los hay y son relevantes. Pero sí muestran algo que la narrativa dominante tiende a omitir: que el progreso ha sido extraordinarioque se ha acelerado donde hay más libertad económica, y que las sociedades con mercados más abiertos, derechos de propiedad más fuertes y menos barreras regulatorias son, sistemáticamente, las que más avanzan en igualdad de género.
1. Se dispara la participación laboral femenina
En 1990, la proporción de participación femenina y masculina en la fuerza laboral en España era del 49%. Treinta y cinco años después ha subido al 85%, superando a estados unidos y acercándose a los niveles nórdicos. El promedio mundial se mantiene estable en torno al 70%, lo que hace El caso español en uno de los procesos de convergencia más intensos del mundo. desarrollado.
2. La brecha salarial: España entre los más bajos de la OCDE
Los datos de la OCDE (2024) sitúan a España con una brecha salarial del 7%, entre las más bajas, por debajo de la media de la OCDE (10%) y muy lejos de Corea del Sur (29%) o Japón (21%). Este es un medición no ajustada: refleja diferencias en horarios, sectores, experiencia y turno. Cuando se controlan estas variables, la brecha ajustada prácticamente desaparece. La discriminación salarial directa está prohibida por ley en toda la OCDE.
3. Hoy en día hay más mujeres que hombres en la universidad
En 1970, la tasa de matriculación femenina en la educación terciaria era del 7%, en comparación con el 12% de los hombres. En el año 2000, las mujeres alcanzaron a los hombres. Y desde entonces los han superado: en 2022, el 45% frente al 39%. La brecha educativa se ha revertido. Es difícil hablar de un sistema que discrimine a las mujeres cuando son mayoría en las universidades de prácticamente todo el mundo desarrollado.
4. La educación cierra la brecha laboral entre madres y padres
La maternidad sigue siendo el factor que más explica las diferencias laborales entre sexos. Pero los datos de Eurostat para España muestran que la educación neutraliza este efecto. Con baja educación y tres o más hijos, la brecha laboral entre hombres y mujeres es de 43 puntos. Con estudios superiores y el mismo número de hijos, se reduce a 6 puntos. El capital humano, no la regulación, es el gran igualador.
5. Un siglo de representación parlamentaria femenina
En 1920, de 64 parlamentos, 59 no tenían ni una sola mujer. En 2024, sólo dos carecen de representación femenina. Más de 60 países tienen más del 30% de mujeres en sus cámaras.
6. España, entre los líderes en representación parlamentaria
En 1997, las mujeres constituían el 25% del Congreso. Hoy superan el 44%por delante de Estados Unidos (29%), cerca de Suecia (47%) y muy por encima de la media mundial (27%).
7. La ampliación de los derechos económicos de las mujeres
En 1970, sólo seis países prohibían la discriminación laboral basada en el sexo. En 2023, 161 lo hacen. La equidad salarial es obligatoria a los 97 años, violencia doméstica sancionada en 164 y derecho a iniciar una empresa garantizado en 184.
8. El acceso al crédito se vuelve universal
Sin acceso al crédito no hay emprendimiento ni autonomía económica. En 1970, ningún país garantizaba la igualdad de acceso a los servicios financieros. Hoy medio mundo lo hace.
9. Los países más libres tienen más igualdad de género
Al cruzar el Índice de Libertad Económica del Instituto Fraser con el Índice de Desigualdad de Género del PNUD para 160 países, la relación es sólida: A mayor libertad económica, menor desigualdad de género. Donde hay fuertes derechos de propiedad, mercados abiertos y regulación proporcionada, las mujeres prosperan más.
10. Cuatro veces menos desigualdad en los países más libres
Al dividir los 160 países en cuartiles, el cuartil menos libre tiene un índice medio de desigualdad de género de 0,483; el más libre, 0,124. Casi cuatro veces menos. La diferencia no es marginal.
Conclusión
Hay un feminismo que confía en las mujeres: en su capacidad para competir, emprender, formarse y tomar decisiones. Y hay otro que desconfía del mercado y apuesta por la protección estatal, las cuotas y una regulación cada vez mayor. Los datos de este artículo no dejan muchas dudas sobre cuál de los dos enfoques funciona mejor.
Donde hay libertad económica, las mujeres tienen más acceso a la educación, participan más en el mercado laboral, inician negocios con mayor facilidad y ocupan más puestos de representación. No porque alguien se lo imponga, sino porque el mercadocuando funciona, no discrimina: premia el talento, la productividad y el esfuerzo, independientemente del sexo.
El mejor feminismo no necesita más burocracia. Necesitas menos obstáculos.
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