El ‘Karinagate’ sacude Argentina
Durante los años 90 tuvo lugar en Argentina el primer y largo ensayo de un proyecto neoliberal. Por entonces, los maestros levantaron una ‘carpa blanca’ frente al Parlamento para denunciar el abandono de la educación y los salarios de los docentes por parte del presidente Carlos Menem. La ‘carpa blanca’, habitada en su interior por profesores con su guardapolvo que explicaban a los transeúntes la alarmante situación, permaneció por años como si fuera parte del paisaje urbano. Tres décadas más tarde otro símbolo se ha erguido delante de la Cámara nacional como signo de una época: una silla de rueda inflable de proporciones tan grandes como para que nadie pueda hacerse el distraído al pasar durante las últimas movilizaciones de los familiares de discapacitados que reclamaron al Gobierno de ultraderecha de Javier Milei que ponga fin a lo que se ha llamado una «política de la crueldad», con sus escenas añadidas de golpes y empujones policiales a personas que presentan problemas de motricidad o habla. El presidente ha vetado una ley de reparación a ese sector que involucra a miles de ciudadanos, alegando que atenta contra el equilibrio fiscal. La Cámara de Diputados anuló esa medida del Ejecutivo y Milei ha propuesto batallar en los tribunales para no conceder un nimio aumento presupuestario, mucho menor a los beneficios impositivos que acaba de extenderle a los grandes productores agropecuarios y las empresas mineras. En medio de esa disputa estalló una bomba cuya onda expansiva no cesa. El líder anarcocapitalista, que había llegado a la presidencia el 10 de diciembre de 2023 con la promesa de «pulverizar» a la «casta» es el mismo que a través de su hermana Karina parece estar involucrado en una trama de sobornos derivados de la compra de medicamentos efectuada por la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). La imagen de Milei ha caído como un piano desde una azotea.
Todo ha comenzado con la voz del entonces director de la ANDIS, Diego Spagnuolo, amigo personal y abogado del mandatario y conocido meses antes por su desprecio manifiesto a la madre de un niño autista. No se sabe aún cómo y por quién fue grabado. Por el momento impacta lo que informan una serie de WhatsApps. Lo que surgen de esos registros son una serie de acciones articuladas por Jonathan Kovalivker, presidente de la droguería Suizo Argentina que se ha desempeñado como intermediaria entre los laboratorios y el Estado. La sospecha es que había una imposición comisiones del 8% sobre las compras de la ANDIS por casi un millón de dólares mensuales. Un 3% de esa suma le pertenecería a Karina Milei, la cogobernante de Argentina y hermana del presidentes; otro 1% a los responsables de la para los que hacen la «operatoria», el presidente de la cámara de Diputados, Martín Menem, y el número dos de la ‘Gran Hermana’, Eduardo ‘Lule’ Menem. El apellido vuelve a los primeros planos, como en los años 90. Los Menem habían sido previamente denunciados por presuntos negociados en la prestadora de servicios a los pensionados (PAMI) y el Banco Nación. El 4% restante de los sobornos no es identificado por Spagnuolo.
Denuncia judicial
La divulgación de los audios activó una denuncia judicial. Jonathan Kovalivker se fue de su casa en una muy selecta urbanización bonaerense antes de que llegara la policía, pero se olvidó cerrar la caja fuerte y que retiraran del suelo las bandas elásticas que debían sujetar fajos importantes de billetes. Su hermano fue interceptado con 266.000 dólares repartidos en sobres. Los teléfonos de los Kovalivker y Spagnolo han sido decomisados. La policía detectó que parte de los mensajes fueron borrados.
Spagnuolo ha sido declarado Judas por Milei. Pero hasta hacía muy poco era uno de sus selectos apóstoles, hasta el punto de permanecer hasta altas horas de la noche en la residencia presidencial. Adicto a los selfies, se ha tomado tantos con los hermanos Milei que es muy difícil negar una historia común. «Es mentira y lo vamos a llevar a la justicia», ha alardeado el presidente sobre las palabras de su exabogado. Spagnolo fue echado de la ANDIS por hablar en privado sobre una red oscura. Si bien Milei ha refutado el contenido de los audios no pudo dejar de reconocer que pertenecían a quien era su amigo. Esas grabaciones continúan saliendo a luz como los capítulos de una serie de intrigas políticas.
Las ilegalidades a las que hizo referencia Sapagnolo arrojaron luz sobre la manera en que el Estado adquiría los medicamentos para luego ser distribuidos. Señaló al respecto Carlos Pagni, columnista del diario ‘La Nación’: «Ahora se conocen algunas excentricidades que otorgan verosimilitud a las fechorías que narra el exfuncionario. La más relevante: las contrataciones de la ANDIS se realizaban por fuera del sistema ‘Compra.Ar’, una plataforma digital donde se gestionan y publican las contrataciones públicas. Es evidente, por lo tanto, que hubo una intención de ocultar esos movimientos de dinero, que hacen más creíbles las palabras atribuidas a Spagnuolo». El fiscal Franco Picardi comienza a manejar la hipótesis de un ‘modus operandi’ que excede a la agencia de la discapacidad y que podría replicarse en otras áreas del Estado.
Pedradas al presidente
En una ciudad como Buenos Aires, donde la cultura psicoanalítica ha dejado su marca desde hace más de medio siglo, los lapsus no suelen pasar inadvertidos. Ya sean obra del inconsciente o la torpeza, llaman de inmediato la atención. Y eso es lo que ocurrió con el propio Milei cuando días atrás hizo un sorprendente autoelogio. En la oposición peronista, dijo, «están molestos porque les estamos afanando (robando) los choreos (robos)». El presidente ha comprobado de cuerpo presente hasta qué punto lo tomaron al pie de la letra. Las redes sociales se hacen eco de estas sacudidas. La canción ‘Alta coimera’, con música de la tradicional ‘Guantanamera’ de origen cubano, pasa de teléfono a teléfono con trepidante velocidad por estas horas. El pasado miércoles, el presidente intentó realizar una caravana proselitista en Lomas de Zamora, una populosa localidad bonaerense. La procesión duró cuatro minutos. «Chorro (ladrón), corrupto”. Parado sobre una camioneta, Milei perdió la compostura: «Corrupto son los tuyos, corrupto son los tuyos». Comenzaron a llover objetos de inmediato. Desde piedras a brócolis. El mandatario se tuvo que ir. Además de Karina, en la camioneta estaba también José Luis Spert, principal candidato a diputado en los comicios legislativos de octubre, y en el centro de otra polémica por sus relaciones con Fred Machado, un empresario que se encuentra en la cárcel y con pedido de extradición de la justicia norteamericana por presunto narcotraficante.
«Karina es Javier»
Mientras Milei y su hermana volvían a la capital, se conocían otros audios de Spagnolo: «Le manotean (roban) la caja a todo el mundo», dice en uno. «Ella maneja todo«, señala en otro en referencia a Karina. Hace siete años era repostera y tenía una declarada vocación por lo paranormal. En la actualidad es la mujer más poderosa de Argentina, un lugar al que llegó por ser el sostén emocional de su hermano. «Es el personaje más oscuro, y su codicia y forma de ejercer el poder son inescindibles de Milei. No me digan que Karina acumula y recauda dinero y que su hermano no está. Karina Milei es Javier», dijo Elisa Carrio, una dirigente de centro derecha conocida por sus denuncias sobre hechos de corrupción desde que ha comenzado el siglo: «¿No denotan la oscuridad en su cara? Las mujeres lo entendemos mucho mejor que los hombres». La exdiputada Carrio recordó que Karina es la «cajera» del ‘criptogate’, como se conoce la estafa millonaria con activos digitales que se investiga en tribunales de Nueva York y Buenos Aires. A su criterio es «imposible» que su hermano no esté al tanto de lo que hace ella. La consultora Proyección Consultores, de Santiago Giorgetta y Manuel Zunino, acaba de dar cuenta de que ocho de cada diez argentinos piensan lo mismo.
El fenómeno Milei ha sido fruto del desprestigio de la política tradicional que se acumuló a partir de la pandemia y el encierro. Pero esa aura de novedad parece agotada, y no solo porque gobernó con la «casta» más selecta. La economía se encuentra estancada, se han perdido más de 15.000 pequeñas y medianas empresas y casi 250.000 empleos. El salario no alcanza. La aceptación de la ultraderecha ha pasado por el control de la variable inflacionaria. Pero el precio que paga la economía es altísimo: para contener el aumento del precio del dólar el Banco Central ofrece tasas de interés en pesos, la moneda local, del 80%. Nadie puede pedir un crédito con ese cuadro recesivo. Ese es el telón de fondo sobre el cual se ha escuchado la voz de Spagnuolo. De acuerdo con el portal ‘Letra P’, el «círculo rojo», como se conoce a la elite económica, sigue los acontecimientos en «un silencio público cargado de tensión». Algunos empresarios acusan de «voracidad» a Karina Milei.
La indignación social no es garantía de una derrota electoral de la ultraderecha. La oposición no ofrece una alternativa por el momento y solo un cansancio mayor podría ofrecerle al peronismo oportunidades de una victoria en septiembre y octubre. Por lo demás, un segmento considerable de la sociedad argentina tiene sobrados antecedentes de tolerar los hechos dolosos si el patrón de consumo no es afectado. De los años 90 de la ‘carpa blanca’ viene el recuerdo de la reelección de un Menem inmune a un paro del 20% y escándalos de granes proporciones. La venta de la empresa estatal de gas se logró con el voto del cafetero que ofrecía su bebida a los legisladores y fue obligado a sentarse en el banquillo. Por esos años, un excoronel sirio que no hablaba español, Ibrahim Al Ibrahim, casado con la cuñada presidencial, fue nombrado al frente de la Aduana. Parte del electorado fue impasible frente a esos hechos o la compra por parte del Estado de leche contaminada para suministrar en las escuelas. El ‘Karinagate’ pondrá a prueba esa tolerancia hacia el hombre que llegó al poder como si fuera una estrella de rock.
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