El precio de la diversión
El Toyota GR Yaris pertenece a esa rarísima especie de coches que sólo aparecen una vez cada lustro, cada década o quizá incluso con menor frecuencia. Y si crees que exagero, piensa en qué otro automóvil comparable ha visto la luz desde que en 2020 se lanzara al mercado este devorador de tramos cuya evolución tenemos hoy el placer de probar.
Comenzando por su principal “defecto”, el Toyota Yaris GR con cambio manual de seis velocidades está disponible desde 48.5000 euros, mientras que si optamos por el nuevo cambio automático de ocho relaciones el precio se dispara a los 54.000 euros. Objetivamente, es mucho para un modelos del segmento B con carrocería de tres puertas y menos de cuatro metros de longitud, pero es que el GR Yaris tiene de Yaris poco más que el nombre.
El GR Yaris parece un Yaris pero no es un Yaris
De entrada, el GR Yaris utiliza una carrocería autoportante específica que surge de combinar la parte delantera de la plataforma GA-B (la del Yaris lanzado en 2020) con la parte trasera de la plataforma GA-C (tomada del Corolla o el Prius). Con ello, el eje trasero es más ancho y es posible montar suspensiones traseras de doble triángulo, arquitectura que jamás emplearía un polivalente urbano por resultar antieconómica y, sobre todo, por condicionar el volumen del maletero.
La carrocería en sí misma, de tres puertas, con puertas laterales sin marcos, es más rígida que la del Yaris “normal”, cuenta con más puntos de soldadura y mayor cantidad de adhesivo estructural. Además, las puertas y el portón son de aluminio, mientras que el techo es de material plástico. Justo es aclarar que, tras el verano de 2025, ha habido nuevos refuerzos en el chasis, los amortiguadores y la dirección, si bien la unidad que hemos probado es anterior a esta puesta al día.
El motor, de 1.618 cm³ y tres cilindros, sigue siendo el corazón del GR Yaris, pero Toyota ha encontrado el modo de extraerle 19 caballos adicionales. La potencia pasa, así, de 261 a 280 CV (a las mismas 6.500 rpm), mientras que el par se incrementa de 360 a 390 Nm. Los cambios van más allá de una “reprogramación”, con mayor presión de inyección, cambios en la distribución, pistones aligerados y segmentos más resistentes.
El resultado es un motor que mantiene el carácter “turbo” de la anterior generación, con un medio régimen muy poderoso, algo de latencia (aunque nada que dificulte la conducción), y una destacable contundencia en marchas cortas y medias, cuando el turbo sopla con ganas, todo ello sin impedir un uso “amable” cuando conducimos al ritmo del tráfico, incluso en zonas congestionadas y entornos urbanos.
El cambio automático de ocho relaciones es la gran novedad del GR Yaris
Toyota ha incorporado una transmisión automática acoplada mediante convertidor de par, con ocho relaciones. Pesa 20 kilos más que la manual y dispara el precio del vehículo, que cuesta 5.500 euros más con esta transmisión. La unidad probada disponía del cambio manual, por lo que no podemos decir si merece o no la pena.
El cambio manual, de seis relaciones, sigue ofreciendo recorridos cortos, tacto más bien duro e inserciones rápidas, ayudado por el sistema iMT que iguala automáticamente el régimen del motor en las reducciones (eliminando la necesidad de hacer la maniobra de punta-tacón).


El sistema de tracción total con diferenciales Torsen delantero y trasero (ahora son de serie) se mantiene, permitiéndonos trasladar toda la potencia al suelo con una eficacia que hace que el GR Yaris parezca que va sobre raíles, incluso cuando aceleramos con contundencia en un apoyo. Por supuesto, sacaremos más y más partido al sistema si el firme desliza, está sucio o si llueve, aunque también en asfalto se muestra mucho más eficaz de lo que se mostraría con tracción a un único eje.
Un interior mejorado para el GR Yaris
La posición de conducción fue uno de los aspectos más criticados en la primera entrega, por lo que ahora el asiento va más cerca del suelo. Adicionalmente, el cuadro de mandos y el retrovisor han sido también reposicionados, mientras que la consola está más orientada al conductor.
El salpicadero y los paneles de las puertas son completamente nuevos, aunque su diseño es intencionadamente tosco, casi brutalista. Eso no impide que un cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas sustituya los indicadores físicos del modelo anterior, con dos diseños disponibles: uno normal y otro para conducción deportiva.
Se ha ampliado también el tamaño del reposapiés, y opcionalmente puede pedirse una palanca de freno de mano vertical, si bien no es hidráulico, sino que va mandado por un cable Bowden, igual que en la versión de palanca horizontal.


Atrás, el GR Yaris cuenta solamente con dos plazas, de difícil acceso y espacio muy limitado, mientras que el maletero sigue siendo testimonial, con 174 litros, si bien el respaldo trasero se abate en dos partes para ampliar la capacidad de carga.
Exteriormente, los cambios son sutiles. Se han eliminado los faros antiniebla delanteros, la rejilla del radiador es ahora de acero en lugar de plástico, y la zona inferior del paragolpes está fraccionada en varias piezas independientes para que sea más fácil de reparar.
Algunos detalle adicionales del GR Yaris
En la actualidad, hay una única versión del Toyota GR Yaris, apodada RZ, equivalente al anterior Circuit Pack, ya que incluye los diferenciales Torsen, si bien las llantas de 18 pulgadas van calzadas con unos extraordinariamente “polivalentes” Michelin Pilot Sport 4S (y lo digo con conocimiento, ya que uso esta referencia en mi coche particular) en medida 225/40. Y las opciones se limitan a elegir entre tres colores de pintura sin sobrecoste (blanco, rojo y negro) y uno con 500 euros de “peaje” (gris metalizado).
Por lo demás, lo único que queda por decir es que este GR Yaris se conduce muy deprisa con extrema sencillez, con reacciones inusualmente precisas y una gran comunicación entre el vehículo y su conductor; una comunicación que es además intuitiva y que hace que cualquiera se sienta cómodo al volante desde el momento de iniciar la marcha.


El coche se siente ligero pero bien apoyado. Es fácil de inscribir en las curvas, fácil de frenar y, si te animas, puedes desconectar las ayudas electrónicas y llevarlo como un coche de rallys; por supuesto, en tramos cerrados al tráfico como el circuito del INTA, donde probamos regularmente los coches en Motor 16.En cuanto a los consumos, no vamos a mentir.
Bajar de los ocho o nueve litros de gasolina 98 cada 100 km resulta complicado, y el depósito, de 50 litros, tampoco nos ofrece mucha autonomía, pero no es una cifra descabellada para un automóvil de tracción total permanente que hace el “cero a 100” en poco más de cinco segundos y nos permite emular a Sébastien Ogier y Kalle Rovanperä o, simplemente, esbozar una sonrisa cada vez que nos ponemos a los mandos de nuestro “inofensivo” compacto urbano con alma de WRC mientras damos las gracias a Toyota por seguir fabricando automóviles apasionantes de esos que sólo aparecen una vez cada lustro, cada década o quizá incluso con menor frecuencia.
Las claves del Toyota GR Yaris RZ 2025
- Excepcional: el Toyota GR Yaris es un deportivo de culto, sin equivalentes reales en el mercado desde su lanzamiento en 2020.
- Precio elevado: desde 48.500 € (manual) y 54.000 € (automático), caro para un segmento B, pero con planteamiento radicalmente distinto a un Yaris convencional.
- Arquitectura específica: carrocería propia que combina plataformas GA-B y GA-C, eje trasero más ancho y suspensión trasera de doble triángulo.
- Construcción ligera y rígida: más puntos de soldadura, adhesivos estructurales, puertas y portón de aluminio y techo plástico; refuerzos adicionales desde verano de 2025.
- Motor 1.6 turbo evolucionado: tres cilindros con 280 CV y 390 Nm, mejoras internas profundas y carácter explosivo pero utilizable en conducción diaria.
- Transmisiones: manual de 6 marchas muy directa (con iMT) y nuevo automático de 8 relaciones, 20 kg más pesado y +5.500 €.
- Tracción total sobresaliente: sistema GR-Four con diferenciales Torsen delante y detrás de serie.
- Interior revisado: posición de conducción más baja, ergonomía mejorada, instrumentación digital de 12,3”, enfoque funcional y deportivo.
- Sensaciones puras: extremadamente preciso, comunicativo y fácil de llevar rápido; consumo elevado asumible por sus prestaciones y planteamiento.
































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