Maduro empieza en Nueva York un largo periplo judicial
El futuro de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, empezará a dilucidarse este lunes en un Tribunal Federal de Distrito de Nueva York. Ahí, en una de las salas del Palacio de Justicia Daniel Patrick Moynihan, un edificio de granito, mármol y roble de 27 plantas que se alza en lo que se conoce como el centro cívico en el bajo Manhattan, está prevista para las 12 del mediodía (las 18.00 horas en España) la primera comparecencia judicial del matrimonio, que el Gobierno de Donald Trump apresó el sábado en Caracas en una operación militar y trasladó a EEUU, donde ha imputado a ambos, así como a su hijo ‘Nicolasito’ y otras tres personas, con cargos que incluyen conspiración de narcoterrorismo y para importar cocaína.
[–>[–>[–>En ese mismo edificio por el que han pasado terroristas y figuras de la mafia, Maduro, que está desde el sábado en el infame Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, aparecerá ante el juez asignado inicialmente al caso, Alvin Hellerstein.
[–> [–>[–>Se trata de un veterano de 92 años que fue nombrado para la judicatura federal por Bill Clinton hace casi tres décadas, en 1998 concretamente, y que en su larga carrera ha llevado todo tipo de casos, desde juicios de familias de víctimas de los atentados del 11-S o trabajadores de la zona cero a procesos vinculados a Harvey Weinstein y el #MeToo o incluso también a Venezuela, llegando a supervisar el caso contra Hugo ‘el pollo’ Carvajal, líder de inteligencia del chavismo.
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Trámites
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A la hora de escribir estas líneas se desconocía si Maduro y Flores se habían asegurado ya representación legal o si se les había asignado abogados de oficio para esta primera comparecencia, que es fundamentalmente una de trámite y formalidades.
[–>[–>[–>Hellerstein les leerá los cargos, ante los que les preguntará cómo se declaran. Una vez que, salvo sorpresa mayúscula, se declaren no culpables, se pondrá en marcha un proceso que incluye la designación del magistrado que definitivamente se encargará del caso, el establecimiento de plazos para las vistas, la estipulación de las pruebas y otras cuestiones para el proceso, incluyendo asuntos de jurisdicción.
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No se anticipa que Hellerstein tome ninguna decisión que no pase por la prisión preventiva sin fianza para Maduro, cuya primera aparición ante la justicia estadounidense será el pistoletazo de salida para un periplo judicial que puede garantizarse largo y complejo y que desata un interés ciudadano y legal no solo en EEUU y en Venezuela sino a escala global.
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[–>Aunque Trump el sábado en su declaración en Mar-a-Lago sugirió que el caso podría llegar a Florida, es probable que se quede en Nueva York, donde ha sido la oficina de la fiscalía que actualmente dirige Jay Clayton, parte del Departamento de Justicia dirigido por la fiscal general Pam Bondi, la que ha construido la imputación contra Maduro con cargos basados en investigaciones de la DEA, la agencia antinarcóticos de EEUU.
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La nueva imputación
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Fue también la fiscalía neoyorquina la que imputó a Maduro en marzo del 2020, durante la primera presidencia de Trump, un caso que entonces lideró como fiscal Emil Bove, luego abogado personal penal de Trump y ahora elevado por el republicano a la judicatura federal.
[–>[–>[–>Ahora han cambiado algunas cosas. Hace seis años y ahora están imputados Maduro y Diosdado Cabello, ministro de interior, pero son los únicos que aparecen en ambos pliegos. Cuatro de los acusados en la primera imputación han desaparecido de la actual, donde si entran Flores, ‘Nicolasito’, el exministro del interior Ramón Rodríguez Chacín y Hector Guerrero Flores.
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La inclusión de este último, un líder vinculado a la banda Tren de Aragua, que ya fue imputado por EEUU en un caso aparte el mes pasado, subraya otra de las ideas que intenta potenciar la Administración Trump en este último caso contra Maduro. No solo tratan de acusarle de dirigir el Cártel de los Soles, sino también de estar vinculado a Tren de Aragua, designada por EEUU como organización terrorista.
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La acusación también señala a Maduro acusándole de que “permitió que la corrupción alimentada por la cocaína floreciera para su propio beneficio, el de miembros de su régimen y el de miembros de su familia”. El pliego de cargos también dice que “ahora se sienta en lo más alto de un Gobierno corrupto e ilegítimo que durante décadas ha usado el poder del Gobierno para proteger y promover actividad ilegal, incluyendo tráfico de drogas. Ese tráfico ha enriquecido y atrincherado a la élite política y militar de Venezuela.
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El antecedente de Noriega
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Cabe esperar que la defensa de Maduro alegue que su arresto en una operación militar estadounidense en Venezuela ha violado el derecho internacional y que apele a su inmunidad soberana, pero el gobierno se apoya en ideas como que es “el regidor de facto pero ilegítimo” de Venezuela (lenguaje que aparece en la imputación).
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Hay, además, antecedentes que no deberían darle grandes esperanzas, pues una vez que un líder internacional está en custodia de EEUU por una imputación en su contra los casos suelen avanzar, pese a las circunstancias del arresto, y los tribunales han dado habitualmente autoridad al Ejecutivo para hacer muchas determinaciones en cuestiones de acciones militares de política exterior.
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Es lo que pasó, por ejemplo, en 1989 con la invasión de Panamá, cuando se forzó la entrega de Manuel Antonio Noriega, que fue juzgado y condenado a 40 años de cárcel.
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