el senador demócrata Cory Booker marca un récord para denunciar las políticas de Trump

La pregunta que plantean muchos progresistas es qué están haciendo los demócratas en Estados Unidos para tratar de frenar a Donald Trump. No hay demasiada respuesta satisfactoria de momento, con un partido dividido, golpeado tras la derrota en noviembre, sin líder y sin estrategia. Pero hay esfuerzos que están despuntando por, al menos, plantar cara al republicano, movilizar a votantes, ganarse la atención. Y en el caso de Cory Booker, senador de Nueva Jersey desde 2013, la respuesta ha pasado por un ejercicio intenso: hablar y hablar y hablar.
Desde las siete de la tarde del lunes y hasta el martes Booker habló durante 25 horas y cuatro minutos en el Senado, sin abandonar nunca la sala, ni siquiera para ir al baño, y solo con las pausas creadas por preguntas que a modo de muleta de ayuda le planteaban otros demócratas del Congreso y por una oración a las 12 del mediodía. Y su discurso ha entrado en la historia como el más largo registrado nunca, y al menos el más extenso en la era moderna, en la Cámara Alta.
Mensaje y performance
La de Booker, senador negro que fue candidato presidencial en las primarias demócratas en 2020, fue una intervención con mensaje. Y su torrente de palabras pretendió ser una llamada a la acción y un recordatorio: “No son momentos normales en nuestra nación y no deben ser tratados como tal”, dijo. “No se puede normalizar lo que está haciendo Trump”.
El exalcalde de Newark llenó su discurso de alertas sobre las acciones de Trump en aspectos que van desde inmigración, educación y atención sanitaria hasta seguridad nacional o derechos de voto. Para hacerlo usó, entre otros elementos, cartas que le habían enviado votantes mostrando temores sobre los recortes acometidos por Trump y por Elon Musk, una copia de la Constitución, artículos de prensa o discursos de otros senadores, como el fallecido John McCain.
Booker recordó acciones de Trump como “las desapariciones” que se están produciendo en la calles de EEUU, donde se está arrestando a residentes legales por protestar contra Israel por la guerra de Gaza. Y habló, en forma más amplia, de un “momento de crisis” provocado por el presidente republicano. “No es cuestión de izquierda y derecha sino una cuestión de lo que está bien y lo que está mal. No es momento de partidismo, sino un momento moral”, dijo.
En otro momento el senador afirmó que en la democracia estadounidense “el poder de la gente es mayor que la gente en el poder”. Y protagonizó un discurso con algo de performance y con mucho de simbolismo con el que dejó pequeños récords que tenían otros dos republicanos.
Simbolismo
A las 16.20 horas del martes Booker superó la marca que ostentaba Ted Cruz como el senador en activo con el discurso más largo: 19 horas y 21 minutos de una diatriba que el texano lanzó en 2013 contra la ley de reforma sanitaria de Barack Obama.
Y a las 19.19 horas, 45 minutos antes de acabar, Booker superó el récord total de los discursos registrados que hasta ese momento había tenido Strom Thurmond, un racista senador de Carolina del Sur (primero demócrata y luego republicano) que en 1957 habló durante 24 horas y 18 minutos para, en un acto de filibusterismo, tratar de impedir (sin éxito) la aprobación de una ley de Derechos Civiles.
En ese momento, y tras varios minutos de aplausos, Booker, uno de los 14 senadores negros que ha habido en toda la historia de EEUU, habló de Thurmond y de su propio ego y, demostrando su claridad mental incluso tras el maratón, dijo: “No estoy aquí por su discurso, estoy aquí a pesar de su discurso. Estoy aquí porque, por muy poderoso que él fuera, el pueblo fue más poderoso”.
Booker selló su histórica intervención, que acumuló millones de espectadores e interacciones en redes sociales, haciendo repetidas y emocionadas evocaciones a un icono legendario de los demócratas al que había hecho referencia también al abrir su discurso y varias veces en su maratoniana intervención: el héroe de los derechos civiles y congresista John Lewis, que falleció en 2020 y que fue uno de los padrinos del senador de Nueva Jersey en Capitol Hill.
“Nos pidió crear buenos problemas, problemas necesarios, para redimir el alma de la nación”, recordó Booker sobre Lewis. “Quiero que redimamos el sueño. Seamos osados en EEUU”.
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