GUERRA EN IRÁN | ¿En qué se diferencia el acuerdo que busca Trump con Irán y el que ya existía con Obama?
Las negociaciones para lograr el acuerdo nuclear con Irán de 2015 fueron tan delicadas que las conversaciones preparatorias entre los enviados de Washington y Teherán se realizaron en el más absoluto secreto en Omán. Los delegados usaban entradas laterales y ascensores de servicio en los hoteles donde se reunían y llegaban en aviones militares para evitar ser detectados.
[–>[–>[–>El tema era altamente sensible. Desde la revolución dirigida por los ayatolás en 1979 contra el régimen del shah, apoyado por Washington, ambos países son enemigos. Por eso, un simple paseo del ministro iraní Javad Zarif junto al secretario de Estado John Kerry durante las negociaciones en Ginebra se convirtió en un escándalo nacional en Irán.
[–> [–>[–>Pero aquella diplomacia de altísimo nivel, sostenida durante dos años, condujo con éxito al llamado Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés). Irán y el P5+1 (los países del Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia, más Alemania) firmaron un acuerdo por el que el régimen de los ayatolás se comprometía a no enriquecer uranio más allá del 3,67%, muy lejos del 90% necesario para una bomba nuclear.
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Irán aceptaba permitir el acceso de inspectores internacionales para comprobar que estaban cumpliendo, a cambio de un levantamiento gradual de las sanciones económicas que llevaba sufriendo desde hacía década y media.
[–>[–>[–>En 2016, los observadores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica confirmaron que Irán estaba cumpliendo con lo prometido, y que su programa nuclear era meramente de uso civil para hacer funcionar sus centrales nucleares.
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Pero entonces llegó Donald Trump a la Casa Blanca y decidió romper el acuerdo. Permitía a Irán conseguir un arma nuclear, sostenía. Teherán, sometido de nuevo a sanciones económicas, comenzó a enriquecer uranio por encima de lo acordado, hasta conseguir los aproximadamente 450 kilogramos al 60% que tiene actualmente.
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[–>«La lógica básica del JCPOA era la del intercambio: restricciones nucleares y medidas de transparencia a cambio de alivio de sanciones. Era un acuerdo plenamente operativo que Trump rompió sin una buena razón», dice a EL PERIÓDICO Ali Vaez, director del departamento sobre Irán del centro de pensamiento International Crisis Group, y que participó como consultor técnico en las negociaciones de 2015. «Ahora no tiene más opción que intentar conseguir una versión de ese acuerdo».
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Trump busca su JCPOA
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De hecho, Washington busca ahora con Teherán un acuerdo que no dista mucho de aquel, y que podría ser incluso menos exigente. Según el diario The Washington Post, Estados Unidos está contemplando varias concesiones que se parecen bastante a las que él mismo criticó durante años del acuerdo de Obama. Baraja descongelar 20.000 millones de dólares de fondos iraníes, en parte procedentes de ventas de petróleo retenidas. Trump afeó que Obama entregara 1.600 millones de dólares congelados a Irán como parte del acuerdo de 2015.
[–>[–>[–>También se quejó el republicano de que su predecesor no consiguiera acabar con el programa nuclear iraní para siempre, y se limitara a aceptar límites y plazos. Pero es que ahora se está planteando algo muy similar. Washington pide una suspensión de 20 años en el programa de enriquecimiento de uranio iraní; Teherán sugiere cinco.
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«El acuerdo de 2015 sometió el programa nuclear iraní a un control estricto. Limitó a Irán al uso de centrifugadoras primitivas; fijó un tope al número de centrifugadoras que podía tener, así como a la cantidad de uranio enriquecido que podía conservar en territorio iraní. Era un acuerdo excelente», comenta a EL PERIÓDICO Muhammad Sahimi, profesor de la Universidad Southern California (Estados Unidos). «Es poco probable que Trump consiga un acuerdo mucho mejor que el anterior. La única concesión que Irán podría aceptar sería una suspensión temporal de su enriquecimiento durante unos años».
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«¿Por qué iba Irán a confiar en Trump?»
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Trump puede terminar así aceptando varias de las mismas contrapartidas que usó durante años para atacar el acuerdo de Obama: entrega de dinero, límites en vez de desmantelamiento total y restricciones temporales.
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Por eso va poniendo ya la venda antes de la herida. En un mensaje en su red social Truth asegura que él va a conseguir un tratado mejor. Cargó contra el acuerdo alcanzado por «Barack Hussein Obama y Sleepy Joe [Biden, dormilón Joe]» porque «él era un camino garantizado hacia un arma nuclear, algo que no va a pasar ni puede pasar con el acuerdo en el que estamos trabajando. El ACUERDO que estamos haciendo con Irán será MUCHO MEJOR»lee el mensaje. «Si se llega a un acuerdo bajo ‘TRUMP’, se garantizará la paz y la seguridad no sólo para Israel y Medio Oriente, sino también para Europa, Estados Unidos y el resto del mundo. Será algo de lo que el mundo entero estará orgulloso».
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Los iraníes caminan cerca de un enorme cartel antiestadounidense colgado en la plaza Enqelab en Teherán, Irán, el martes. / ABEDIN TAHERKENAREH / EFE
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Pero el punto de partida de Trump para las negociaciones actuales es mucho peor que en 2015. Primero, porque hay guerra y por tanto no hay confianza alguna entre las partes. Los bombardeos estadounidenses de junio del año pasado y de febrero de este comenzaron al mismo tiempo que Estados Unidos e Irán mantenían conversaciones, en Omán y Ginebra respectivamente.
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«El presidente Trump podría tener más dificultades que el presidente Obama para negociar un acuerdo nuclear con Irán por varias razones. La primera es que Trump rompió el acuerdo anterior sin que hubiera una violación importante evidente por parte de Irán. ¿Por qué iba Irán a confiar en que Trump respetaría un nuevo acuerdo?», señala a este diario Dakota S. Rudesill, director de Simulaciones de Seguridad Nacional del Mershon Center for International Security Studies (Estados Unidos). «En segundo lugar, las dos rondas de devastadores ataques estadounidenses contra Irán pueden ser utilizadas por los dirigentes iraníes favorables al programa nuclear como confirmación de la necesidad de que Irán adquiera armas nucleares».
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El experto recuerda que Irán se ha sumado ahora a Irak, Afganistán, Libia y Venezuela en la lista de países sin armas nucleares donde Estados Unidos ha llevado a cabo operaciones militares y cuyos máximos dirigentes han sido asesinados, derrocados o detenidos. En cambio, Estados Unidos ha mantenido a menudo en los últimos años una postura menos dura frente a Rusia, China y Corea del Norte, a los que nunca ha atacado porque cuentan con un elemento de disuasión nuclear.
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«En tercer lugar, en términos diplomáticos, Trump ha adoptado un enfoque mucho más unilateral hacia Irán que Obama, que trabajó estrechamente con los demás países del P5+1: Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania. Por tanto, Trump puede recibir menos ayuda diplomática que Obama», añade. «Por último, debido a la ayuda iraní a Rusia durante la guerra del Kremlin contra Ucrania, Irán y Rusia han desarrollado una estrecha relación de trabajo que no existía cuando se negoció el JCPOA. Es más difícil imaginar que Rusia desempeñe un papel constructivo».
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Además, hay nuevas bazas negociadoras para Irán que no estaban sobre la mesa en 2015. La Guardia Revolucionaria y el Ejército iraní han conseguido bloquear de facto el estrecho de Ormuz con sus ataques a los navíos que lo atraviesan. La reapertura será un as en la manga de los negociadores iraníes si finalmente se reanudan las conversaciones bilaterales en Islamabad (Pakistán).
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No es su única carta negociadora. Ahora tienen media tonelada de uranio enriquecido al 60%, de la que no disponían cuando Obama y seis naciones más cerraron el acuerdo con Irán en 2015 que ahora Trump intenta reeditar.
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