Judith Butler, referente feminista: “La derecha está haciendo un mejor trabajo apelando a las pasiones de la gente”
“Necesitamos construir un mundo donde haya menos odio y más comprensión mutua, incluso cuando no podamos estar de acuerdo. Vivir con el miedo y el odio como pasiones organizadoras me parece que no es la manera de construir una sociedad mejor en este momento”. Con este optimismo define Judith Butler su idea de futuro, aunque del presente hable en términos del auge del autoritarismo, la ideología anti-género y el desprecio institucional al conocimiento.
[–>[–>[–>Judith Butler (Cleveland, Ohio, 69 años) es una de las voces fundacionales del feminismo contemporáneo y la teoría queer. Con su primer gran éxito, El género en disputa (1990) sentó las bases de una idea entonces disruptiva, la de que el género no es algo predeterminado, sino algo que se aprende y se construye. Recupera aquel título para recordar que el feminismo es, por definición, una disputa, y que los movimientos que hoy se le oponen no son una derrota o un retroceso sino lo contrario. Butler lo explica a EL PERIÓDICO desde Barcelona, donde este lunes recibe el doctorado honoris causa de la Universitat Autònoma de Barcelona.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Gran referente del feminismo, los estudios de género y la teoría política, lleva ejerciendo en la Universidad de Berkeley desde los años noventa y acumula reconocimientos de todo el mundo. Pero Butler prefiere distanciarse de la imagen de la academia de élite y anclar su discurso en lo cotidiano, con referencias a la precariedad económica, la intimidad o a fenómenos de internet como los ‘incels’, las ‘tradwives’‘.
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El auge del totalitarismo
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Desde la esfera académica estadounidense, Butler ha asistido al empuje de la administración de Donald Trump contra las universidades, a las que considera bastiones de antisemitismo y adoctrinamiento y a las que ha amenazado con retirar fondos si no cumplen con sus exigencias. De religión judía y voz contraria al genocidio en Palestina, Butler considera que Trump usa las acusaciones de antisemitismo como coartada para coaccionar a las instituciones. Lo describe como un «autoritario emergente o aspiracional» que apela a los valores comunes para afianzar su proyecto. «No sé qué quiere que sea EEUU. Creo que quiere algo para sí mismo. Quiere tener cada vez más poder y no hay límite al poder que quiere, así que la expansión del ejecutivo no se hace por razones ideológicas y de principios», argumenta.
[–>[–>[–>Advierte además de la expansión del discurso de la ultraderecha, que a su juicio se escuda en sentimientos racistas y antifeministas para avanzar sus ideales. «No están solo volviendo a un pasado. Es una fantasía, un deseo nostálgico de volver a un pasado, pero en realidad están empujando hacia un futuro más represivo y más anti-intelectual«, explica.
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Butler reconoce que este avance surge de los agravios reales de quienes se sienten dejados atrás por la globalización y la precariedad económica, pero considera que el feminismo ha servido de chivo expiatorio para frustraciones que tienen otro origen. «La derecha está haciendo un mejor trabajo apelando a las pasiones de la gente, que son el miedo y el odio. O la furia regresiva y nostálgica», añade y asegura no tener la respuesta a como combatirlo desde el otro lado.
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[–>La generación ‘online’
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La percepción del feminismo y el género tiene también una dimensión generacional. «La generación que creció dentro de internet, y que durante la pandemia casi se fusionó con él, recibió a la vez el sentido de lo que debía ser la sexualidad y la imposibilidad de vivirla«, explica Butler sobre la percepción que tienen los jóvenes sobre la sexualidad y el feminismo. Sin embargo, rechaza la idea de que exista ahora más que nunca una brecha ideológica entre lo que piensan los hombres y las mujeres. «Hay también una generación de hombres jóvenes que son mucho mejores que con los que yo crecí», dice.
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«Cuando decimos que las mujeres jóvenes van por este camino y los hombres jóvenes por otro, es como: quizás sí, quizás no. Cada vez que hay una tendencia, hay una contratendencia. Así que no imaginemos que estas ideas van a apoderarse y totalizarlo todo, o que ya lo han hecho. No creo que lo hayan hecho«, añade Butler. No obstante, sí que considera que las redes sociales han amplificado fenómenos como el de los incels (acrónimo de célibe involuntario) o la llamada ‘cultura woke’.
[–>[–>[–>«Mi sensación es que las perspectivas sobre la historia del colonialismo, la esclavitud, el género, la raza, todas ellas, tan variadas como son, se consideran punitivas o censoras», reflexiona sobre la etiqueta de ‘woke’ asociado al feminismo. «Así que parecemos ser los pequeños autoritarios que dicen que no puedes hablar así, debes hablar de esta manera. Y, por supuesto, ha habido una reacción contra eso, tanto desde la izquierda como desde la derecha», añade. «Tenemos mucho más que ofrecer. En realidad estamos intentando construir un mundo diferente», concluye.
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