La partida de nuestras vidas
Que no cunda el pánico. Que esto es Asturias y no se va a montar aquí un Sáhara de la noche a la mañana. Ya da cuartelillo el calor y volverá nuestra rutina de cielo plomizo, el orbayu de cuando ya asoma el verano, algún que otro día de restallu para desmelenarse y la rebequina en el maletero. Lo de siempre. Y lo que tanto gusta al sur de Pajares y nos hace una comunidad de éxito turístico. Ya no hay vuelta de hoja, la temporada está lanzada y en Oviedo se nota. Más bien nunca ha parado y ahí están los datos oficiales del INE. La capital recibe muchas más visitas que el anterior abril, y que el anterior y que el anterior… hasta pulverizar los datos previos a la pandemia. Basta darse una pasada a casi cualquier hora por el casco antiguo para comprobarlo. El Gobierno local tiene en la promoción turística uno de sus empeños y se apoya en lo que siempre hemos tenido: el albergue de peregrinos bate récords, la Catedral está a rebosar, el Prerrománico como valor seguro…
[–>[–>[–>La carrera para ser Capital Europea de la Cultural eleva el nivel. La ciudad está en la pomada y pelea con las mejores, impensable en otras épocas. Pase lo que pase en diciembre, el trabajo de estos dos años dejará un legado. Cultural, por supuesto, y también turístico.
[–> [–>[–>Esta semana el Rayo Vallecano perdió una final europea, la primera a la que llegaba en su historia y sus aficionados sacaron una pancarta: «No conocí mayor victoria que contigo en una derrota». Pues eso, Oviedo es una ciudad modesta que al acabar el año juega su gran final. Habrá que aprovecharla. Si ganamos, fanfarrias y piruetas; si perdemos, saquemos la pancarta y actuemos de inmediato para no perder el tirón. Habría que capitalizar todo ese trabajo, todo el conocimiento acumulado y encontrar un modo de lucirlo, de transmitirlo, que no es tan fácil colocarse entre los cuatro mejores y pelear por la capitalidad europea de la Cultura hasta el último minuto.
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El contexto de crecimiento en la llegada de turismo dibuja un contraste en los datos de abril. Mientras Gijón, Llanes y Cangas de Onís (los lugares que analiza el INE) bajaban ligeramente, Oviedo recibía una quinta parte más de personas que el mismo mes del año anterior. La ciudad está con la flechita hacia arriba, en racha, y tiene mimbres para aprovecharla y explotarla. Contra nuestros precedentes desalentadores, el primer corte hacia la capitalidad cultural está superado con un proyecto serio de todos a una y sin ese cainismo que tantas facturas pasa y nunca funciona. Es nuestro valor seguro con el que jugar la partida de nuestras vidas.
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